jueves, 11 de enero de 2018

LOS DIOSES ETERNOS (Primera Parte)

Usualmente profeso la fe católica (con ciertos matices como dirían mis amigos ibéricos), y en momentos muy oscuros o aciagos busco, como todos en el mundo, la divina intervención, ya sea para que con un soplo se lleve todo lo oscuro o al fin permita la llegada del gran meteoro que borre la faz del planeta o para hacer florecer el estéril campo o llenar de amor hasta el rebalse los corazones humanos. En dichos momentos no dejo de pensar el motivo por el cual lo seres humanos actuamos de esa forma. 

No soy psicólogo ni antropólogo menos teólogo, pero creo que todo esto se inicia con la humanidad misma: una caverna oscura, fría y húmeda, un pequeño grupo de seres humanos primitivos apiñados alrededor de un fuego tenue, temblorosos y solos en un grande y peligroso territorio. Humanos que solo tienen que sobrevivir, de los animales, de la naturaleza, de ellos mismos. Afuera están los depredadores, las tormentas, los relámpagos, la oscuridad y al final la muerte. Una naturaleza viva que se transforma a diario, que domina y que rellena todo espacio. Una naturaleza que, si quiere, alimenta y si quiere, mata. Un mundo con mucho peligro, volcanes, terremotos, ríos caudalosos, lagos profundos y fríos, un mundo que se está creando. En las noches una luz en lo alto del cielo que ilumina el paisaje con mayor o menor. Alguien se da cuenta que es periódico la mayoría no. Al fin, la noche se va y da paso al día y con ello el sol. Sol que da luz, vida, energía y que protege. Sol y Luna en una danza infinita de luz y oscuridad, frio y calor, vida y muerte.

En algún momento y lugar de ese mundo, tal vez en una noche de lo más aciaga, en medio de la oscuridad la humanidad alzó la vista al cielo y resonó una plegaria, nació la religión.

Dicen por ahí que un señor sociólogo apellidado Lenski, definió que religión es “un sistema compartido de creencias y prácticas asociadas, que se articulan en torno a la naturaleza de las fuerzas que configuran el destino de los seres humanos”. Otro señor antropólogo Geertz dijo que: “La religión es un sistema de símbolos que obra para establecer vigorosos, penetrantes y duraderos estados anímicos y motivaciones en los hombres, formulando concepciones de un orden general de existencia y revistiendo estas concepciones con una aureola de efectividad tal que los estados anímicos y motivaciones parezcan de un realismo único”. Y así varios conceptos y definiciones. En resumen, la Religión parece que es un hecho humano que engloba, entre otros, los siguientes elementos: tradiciones, culturas ancestrales, instituciones, escrituras, historia, mitología, fe y credos, experiencias místicas, ritos, liturgias, oraciones, etc. y que perduran en el tiempo.

Con la plegaria primitiva, llegó una respuesta, dos respuestas y varias respuestas, resulta que además del Dios Creador, varios espíritus que vagaban por ahí fueron invocados (el trueno aterrorizante, el fuego abrigador, la lluvia, el sol, la luna, etc). Todos tenían parte en ese mundo primitivo. Con ello nació el panteón mitológico de la humanidad. 



Con muchas deidades dando vueltas por ahí y no pudiéndose comunicar “adecuadamente” con las personas (pero escuchando sus ruegos y súplicas), aparecieron un día los sacerdotes que sabían interpretar correctamente las señales del cielo y el círculo se completó: ellos y solo ellos eran el puente con los dioses y sus bendiciones. Ellos eran los únicos capaces de interpretar los deseos de los dioses y a cambio de ello debían ser los mejores atendidos en la tribu o en el poblado y debían tener un puesto social más elevado. Con las plegarias, los dioses, la religión y los sacerdotes, apareció la casta sacerdotal, el dogma y luego el fundamentalismo: mis dioses son más poderosos que los tuyos. Con todos estos ingredientes más la naturaleza humana (de los feligreses, los sacerdotes y también de algunas deidades), apareció el comercio del cielo al mejor postor y la guerra santa fratricida. 

Una vez expulsada del paraíso, la humanidad creció al amparo de sus dioses y sus sacerdotes: Sumerios, Egipcios, Persas, Griegos, Romanos, Incas, Chinos, Hindúes, etc, etc. No resulta difícil imaginar el poder de la casta sacerdotal en todos los imperios, reinos, aldeas, territorios a lo largo de toda la historia humana. Todos iremos (tarde o temprano) a parar al mismo sitio: reyes, comunes, pueblo, esclavos, etc. Y todos queremos el mejor sitio para pasar la eternidad, y eso, señoras y señores, tiene precio.

En la antigüedad más cercana, el Imperio Romano dominó la mayor parte de la tierra conocida, conquistó, esclavizó, usurpó, destruyó, incendió, etc, pero con la religión?: la adoptó. Resulta que estos señores eran muy devotos y creyentes, muchos dioses del panteón romano fueron importados de las tierras conquistadas. Apareció el sincretismo religioso. Es que la religión, mal llevada, es nomás el opio del pueblo. Y eso lo saben los poderosos (quienes quieran que sean ellos).

Como una forma de medir el paso de los días y definir qué hacer en esos días inventamos el calendario. El calendario de cualquier pueblo nació con la agricultura (pienso yo) ya que al ser descubierta la periodicidad de los días y las estaciones había que seguir las reglas para preparar, sembrar, cultivar, cosechar y celebrar. Pero, había 365 días al menos y no todos servían como hitos de agricultura y en medio del ocio de los sacerdotes y para que el pueblo no lo olvide esos días se llenaron con dedicatorias a los muchos dioses que nos cuidaban. Y así, los días del calendario anual se convirtieron en una sucesión de ritos, ofrendas, fiestas, sacrificios y tradiciones a todos los dioses habidos y por haber para beneficio de la casta de sacerdotes y sacerdotisas pero, sobretodo, para beneficio de la vida eterna del pueblo creyente. 

Una noche o día de verano o primavera de hace unos 2000 años, llegó a nuestro mundo un hombre con un mensaje. Y con esto, para quien mejor entienda, adiós ejercito de dioses, adiós sacerdotes, adiós sacrificios, adiós ritos. El hombre en comunión directa con Dios. A lo más pastores y guías. Solo un Dios Padre Supremo y el Mensaje es lo que te lleva a la Vida Eterna. El Mensaje como reguero de pólvora se fue hasta los confines del imperio romano, claro habían millones de almas oprimidas esperando y nada para sacrificar más que la vida propia. Con el tiempo, las comunidades cristianas adoptaron a un pastor o guía nada más, y le llamaron Obispo. La religión humana se transformó en cristianismo y paganismo (todas las demás creencias).


A partir del año 30 dC hasta el 380 dC, el cristianismo se extendió hasta lograr millones de adeptos en todo el Imperio Romano. Llegó a la misma Roma y contagió hasta a las clases más altas. Compitió con los demás cultos y religiones de la época y una en especial al final: el mitraismo.

Que pasó con los sacerdotes del culto antiguo?. En un claro instinto de supervivencia pienso que adoptaron la nueva religión, cambiaron de hábito, de colores, de vestidos, adaptaron los ritos antiguos a los nuevos tiempos para mantener a sus feligreses. Muchos de ellos, de amplia experiencia en guiar almas al cielo, me imagino, se convirtieron de la noche a la mañana en los nuevos pastores y obispos cristianos. Sobre esto, existe una historia que nos lleva a Roma al año 384 dC: muere el Senador Vetio Agorio Pretextato, último "Pater Patrum (PaPa)" del culto a Mitra. Este señor siendo Prefecto de Roma (pagano y mitraico) confirmó en su cargo a Dámaso (cristiano) como Obispo de Roma (sucesor del cargo del Apóstol Pedro). Veto Agorio declaró en una oportunidad que si le hubieran ofrecido el cargo de Obispo de Roma se hubiera convertido al cristianismo. A su muerte y por supuesto al reemplazo del culto a Mitra por el culto cristiano, Siricio (sucesor de Dámaso) dejó de ser Obispo de Roma y asumió el cargo de Papa cristiano. Entonces heredó todos los bienes, prebendas, títulos, cargos, símbolos de los mitraicos y se instaló en el Vaticano (espacio antiguo usado por los sacerdotes mitraicos). Al mismo tiempo el cristianismo se convirtió en la única religión oficial del Imperio. 

El Concilio de Nicea en el 325 dC se encargó de aterrizar el mensaje  original de Jesús y aclararlo que todo es por la vía del clero católico y sus sucesores por siempre, quienes diseñaron el calendario religioso cristiano primitivo.

Ahora en las sombras, los sacerdotes antiguos y eternos no podían perder tanto poder ganado por miles de años, desde la oscura y húmeda caverna allá en la noche de los tiempos. Salvando honrosas y piadosas diferencias, y a la luz de lo que ocurrió con los mitraicos, tuvieron que adaptarse una vez más y pienso que fue un cambio de hábito nomás (pensemos en la edad oscura del Vaticano). Una religión tiene al menos un sacerdote que conoce la guía y para amarrar las almas debe haber ritos y tradiciones que las dirige el sacerdote. Que pasó con los cultos no cristianos? Algunos, los más importantes también se convirtieron junto a sus sacerdotes. 

Para nuestro relato: la nueva religión postulaba que era importante el obispo, en este caso el ex sacerdote pagano y convertido para difundir y proteger la fe y con ello reconstruir las tradiciones antiguas del pueblo a las nuevas, para que el pueblo siga atado, y así nacería la nueva forma de evangelización y convencimiento: sigues con tus mismas creencias ancestrales, solo le cambiamos el nombre y estás listo en tu camino a la eternidad. 

Pues bien, resulta que los romanos tenían un calendario anual de festividades religiosas, sus meses se dividían en semanas y días (calendas), etc etc y normalmente cada mes (eran 12) estaba dedicado a una deidad principal y a algunas más pequeñas que atendían generalmente a los gremios: artesanos, parteras,  soldados, comerciantes, marineros, prostitutas, etc. Y para esas celebraciones había un ritual manejado por el sacerdote respectivo en el templo correspondiente.


La festividad religiosa más famosa del mundo es la Navidad, es conocido por todos que en la misma fecha y bajo  ritos y costumbres similares en la antigua Roma se celebraba la fiesta del Sol Invictus (Sol vencedor) derivado del culto a Mitra. Una fiesta de alegría, renacimiento y luz asociado al solsticio de invierno (en hemisferio norte) y que preparaba a la gente al cambio de año. Era una fiesta tan arraigada en todas las clases sociales romanas que no pudo ser anulada por los dogmas católicos y en algún momento del siglo cuarto, simplemente se transformó en el nacimiento de Jesús, la nueva luz del mundo. Los ritos y costumbres se adaptaron pero el concepto de fondo permaneció.

En el extremo occidental de Europa, los católicos (en especial los españoles) celebran el 2 de febrero la Fiesta de la Virgen de la Candelaria (incluso se habla que era una fiesta preferida por los templarios por ser una virgen morena). La imagen de esta advocación de la Virgen María apareció (como siempre) a los guanches de Tenerife (España) a quienes había que evangelizarlos entre 1390 y 1405. La clásica historia de dos pastores perdidos en el campo que se encuentran con una bella dama, etc etc. El nombre deriva de candelero o candela que se refiere a una portadora de luz: la luz santa que guía hacia el buen camino y la redención y aviva la fe en Dios. Ese día, en las iglesias católicas se bendicen y se encienden las velas a ser usadas en las misas todo el año. Los romanos antiguos celebraban ese día la Fiesta de las Luces, dedicada a la diosa Februa. Se iluminaban las calles con antorchas y las mujeres caminaban con teas encendidas acompañando a la diosa hasta el centro de la tierra en la búsqueda de su hija, hasta que el Papa Gelasio I, en el año 494, la transformo (cambiando de día y nombre) a la Virgen de la Candelaria.
 
El 16 de julio de 1251 se instituye la celebración de la Virgen del Carmen en el Monasterio de Stella Maris (estrella del mar) en el Monte Carmelo (Israel) por una aparición de la Virgen María a un sacerdote eremita. La Virgen del Carmen es la Patrona del mar y de muchísimos países de habla española empezando por España. En la misma fecha los antiguos romanos celebran a la diosa egipcia Isis en su advocación de Stella Maris (estrella Sirio), diosa de los cielos, diosa de los marineros (entre otros) y de casi todo el Mediterraneo (en época romana). Resulta que el culto a Isis fue aumentando su presencia en distintos territorios del Imperio Romano gracias a mercaderes y legionarios, fundamentalmente a la expansión del SPQR. Se han encontrado inscripciones que demuestran la existencia de templos en honor a Isis en España, Inglaterra, Francia y Alemania. Incluso dicen que la catedral de Notredame en Paris está levantado sobre un antiguo templo de Isis (esto lo veremos en la segunda parte de este relato). 

En el 471 María fue nombrada Madre de Dios entre los cristianos y el culto a Isis fue prohibido. Pero Isis, al igual que sucedió anteriormente, tenía atributos propios de cualquier diosa madre y era muy fácil compararla, asumiendo virtudes de otras diosas o figuras femeninas sagradas. De ahí que se repitiera el proceso de asimilación y se produjera el consabido sincretismo pagano-cristiano.
 
La poderosa Diana fue originalmente una diosa de la caza, relacionada con los animales y las tierras salvajes y la naturaleza y parte del panteón romano. Más tarde pasó a ser una diosa de la luna, suplantando a la diosa Luna y siendo también un emblema de la castidad (ella era virgen). Los robledos (bosques de robles) le estaban especialmente consagrados. Era alabada en la poesía por su fuerza, gracia atlética, belleza y habilidades en la caza, sus festivales se celebraban entre el 11 y 13 de agosto desde el siglo IV ac. Por su parte, la Asunción de María o Asunción de la Virgen es la creencia, de acuerdo a la tradición y teología de la Iglesia cristiana de que el cuerpo y alma de la Virgen María, fueron llevados al Cielo después de terminar sus días en la Tierra. Este traslado es llamado Assumptio Beatæ Mariæ Virginis (Asunción de la Bienaventurada Virgen María) por los católicos. La Iglesia católica celebra esta fiesta en honor de María en Oriente desde el siglo VI y en Roma desde el siglo VII. Su doctrina fue definida como dogma de fe (dogma=verdad de la que no puede dudarse) el 1 de noviembre de 1950. La festividad se celebra entonces el 15 de agosto como un cambio de la festividad de Diana –el gran festival de la diosa virgen- el 13 en el festival de la Asunción de la Santísima Virgen María el 15. Esta celebración, lo confieso, también la realizo en mi oficina.

San José carpintero, es en el cristianismo y según el Nuevo testamento, el esposo de María, la madre de Jesús de Nazaret y, por tanto, padre putativo de Jesús. Es patrono de la familia y es considerado por antonomasia el patrono de la buena muerte, atribuyéndosele el haber muerto en brazos de Jesús y de María. Fue proclamado en 1870 patrono de la Iglesia Universal. Debido a su trabajo de carpintero es considerado patrono del trabajo, especialmente de los obreros. En Roma, una de las siete colinas se llama Colina Capitolina y es donde existe un templo dedicado a la Tríada Capitolina compuesta por Júpiter-Saturno-Minerva. En la mitología romana Minerva es la diosa de la sabiduría, las artes, las técnicas de la guerra, además de la protectora de Roma y la patrona de los artesanos. Se corresponde con Atenea en la mitología griega. Los romanos celebraban sus fiestas del 19 al 23 de marzo, durante el día que se llamaba, en plural neutro, Quinquatria, es el quinto tras los idus de marzo, el 19 de marzo, la fiesta de los artesanos. En la antigüedad los artesanos eran el gremio más poderoso de las ciudades.

Según Tito Livio, en el templo de Nortia los etruscos clavaban un clavo por el año nuevo para marcar el tiempo. Mediante ese clavo, el destino del pueblo etrusco quedaba fijado e inamovible durante todo el año. El romano Horacio escribe que el clavo es uno de los atributos de la diosa romana Necessitas, así como previamente lo había sido de la etrusca Nortia, divinidad del destino y el azar. Los romanos fueron herederos de esta vieja tradición. Existía en Roma la costumbre, durante los idus de septiembre (13 de septiembre), que un Alto Magistrado fijara un clavo de bronce en el templo de Júpiter Capitolino, en el lado derecho de la cella de Júpiter, junto a la de Minerva. Era el ritual del clavus annalis o clavus figendus, un modo de fijar la cronología y llevar el cómputo de los años pero sobretodo para que el mal quedara aprisionado en el clavo. Se elegía este emplazamiento para la ceremonia porque se atribuía a Minerva la invención de los números. El primero de ellos se clavó en el 508 a. C., al año siguiente de la consagración del templo por el cónsul Marco Horacio Pulvilo tras la expulsión de los reyes, y se repitió cada aniversario junto con un banquete en honor a Júpiter.  Por su parte, en la celebración católica de la Exaltación de la Santa Cruz, se conmemora la Cruz en la que fue crucificado Jesucristo. La fecha de esta celebración es el 14 de septiembre. La Virgen de los Dolores es una advocación de la Virgen María. También es conocida como Virgen de la Amargura, Virgen de la Piedad, Virgen de las Angustias o La Dolorosa. Su fiesta es el 15 de septiembre.

En fin, en nuestras épocas modernas  y ya entrado el Siglo XXI con todo este desarrollo tecnológico, filosofico y espiritual, aún podemos rememorar aquella primera oración en la caverna oscura y fría buscando protección divina, finalmente, aquellos que escucharon lo siguen haciendo, con otros nombres y el rito que estemos realizando, probablemente lo hicieron nuestros antepasados.

Referencias:
Babilonia, Misterio Religioso, Ralph Woodrow, Editorial CLIE, España.
http://circulodehilanderas.blogspot.com/2009/02/la-diosa-juno-februata-y-el-dia-de-san.html
http://themaskedlady.blogspot.com/2013/10/la-ceremonia-del-clavo-en-la-antigua.html