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viernes, 19 de julio de 2024

EL CASTIGO DE LOS DIOSES: una historia de cadenas y maldiciones

Todo esta bien, hasta que te metes con los dioses. El “plan sagrado” no debe ser alterado y la Humanidad sólo es una pieza de la gran Creación. Sólo queda obedecer. 

Las siguientes son dos historias de nuestra mitología. Parecen leyendas. Pero, y si no lo son?.... 

El Titán:
Prometeo, fue un dios muy antiguo de la mitología griega, de la primera camada de ellos sobre el planeta. Como siempre, a medida que pasaba el tiempo llegaron muchos de ellos y, como es obvio, se pelearon por el poder y control de la Creación. Un día, algunos dioses, en realidad sus descendientes, decidieron destronarlos y tomar el control del Plan. Al producirse la guerra entre los antiguos y nuevos, liderados por un lado por Crono el Creador y por otro por Zeus el Renovador (padre e hijo), tuvieron que tomar bando. Prometeo, formó parte del bando de Zeus. Pero al ser un dios antiguo, los nuevos, una vez controlado el Olimpo, lo “degradaron” a Titán (algo así como un dios secundario). Este Titán, al parecer era un rebelde y aun cuando fue acogido por los nuevos dioses del Olimpo, anduvo siempre en correrías para hacer enojar al jefe. Zeus no fue un dios creador, pero se apoderó de ella. Y puso sus condiciones: la humanidad no debe conocer sobre ninguna sabiduría, de otro modo “serán como dioses”.

El Árbol del Bien y del Mal:
No muy lejos de allí en "otra creación", según la mitología hebrea, Yaveh el dios creador también tenía lo suyo. Se había esmerado junto a sus ayudantes en todo el proceso de creación: crearon la noche y el día, los astros y los planetas, el agua, el aire, las plantas y animales, es decir todo lo que nos rodea. Como dueños de la Creación, también intentaban tener el control de ella. "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y que señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó". Génesis 1,26-27.

Yaveh y sus ayudantes crearon a la primera pareja de hombre y mujer, también a todo animal y planta del planeta (aunque antes no se sabía lo que era un planeta). Y juntos todos, en el jardín del Edén donde vivía feliz la parejita Yaveh puso sus condiciones: si nos desobedecen entonces perecerán. 

Aparte de los manzanos, granadas, naranjas, higos, uvas, peras, piñas, plátanos, paltas y otros, Yaveh en persona plantó un "árbol de vida" en medio del huerto, y, como buen jardinero también plantó un poquito mas allá el "árbol de la ciencia del bien y del mal". Y mandó Yaveh al hombre, diciendo: "De todo árbol del huerto podrás comer incluso  del árbol de vida; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" (Génesis 2). En otras palabras, podían morfarse de todo y a todos, menos comer del "árbol del bien y del mal". En otras palabras, la humanidad no debe conocer ninguna sabiduría.

La Serpiente:
Quien era la Serptiente?: “Eras el sello de una obra maestra, lleno de sabiduría, acabado en belleza. En Edén estabas, en el jardín de Dios … Querubín protector de alas desplegadas te había hecho yo, estabas en el monte santo de Dios, caminabas entre piedras de fuego. Fuiste perfecto en su conducta desde el día de tu creación, hasta el día en que se halló en ti iniquidad … " (Ezequiel. 28.12-19)

El Fuego Robado:
Prometeo es un Titán, amigo de los pobres hombres mortales, honrado principalmente por robar el fuego de los dioses.

Primero urdió un primer engaño contra Zeus al realizar el sacrificio de un gran buey, que dividió a continuación en dos partes: en una de ellas puso la piel, la carne y las vísceras, que ocultó en el vientre del buey, y en la otra puso los huesos pero los cubrió de apetitosa grasa. Dejó entonces elegir a Zeus la parte que comerían los dioses (esto me hace recuerdo a mi otro relato sobre un sacrifico de grasa y vegetales). Zeus eligió la capa de grasa y se llenó de cólera cuando vio que en realidad había escogido los huesos.

Indignado por este engaño, Zeus prohibió a los hombres “el fuego”. O sea antes lo tenían,  pero ahora ya no. Prometeo entonces decidió robarlo, así que subió al monte Olimpo y lo cogió del carro de Helios, y consiguió devolverlo a los hombres en el tallo de una cañahueca, que arde lentamente y resulta muy apropiado para este fin. De esta forma la humanidad pudo calentarse de nuevo.

El fruto del conocimiento:
Adán y Eva, nuestros padres, vivían felices y desnudos, los días pasaban en medio del Jardín de Yaveh. Muchas cosas no ocurrirían pues el aburrimiento y la "curiosidad” empezaron a rondar por sus cabezas. Una mañana luego del desayuno, Eva caminaba por un sendero admirando la obra de Yaveh. De entre la espesura un ser se le acercó y le habló. Era la Serpiente.

La Serpiente era astuta (¿?), más que todos los animales del campo que Yaveh y sus ayudantes habían creado. Le dijo a la mujer: -¿Con que Dios les ha dicho que no coman de todo árbol del huerto?. La Mujer respondió a la Serpiente: -Del fruto de todos los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del Árbol que está en medio del huerto nos dijo que no comiéramos ni lo tocáramos pues ese instante moriríamos. Entonces la Serpiente dijo a la mujer: Es mentira no van a morir. sino que sabe Yaveh que el día que coman de él, se abrirán vuestros ojos, y entonces serán como Yaveh y sus ayudantes, sabiendo del bien y del mal. (Genesis 3).

La mujer comió del fruto del árbol del bien y del mal, como le gustó su sabor se lo invitó a Adán, y frente a la sonrisa cómplice de la Serpiente se dieron cuenta de todo lo que pasaba a su alrededor.

El castigo:
Para vengarse por la ofensa de Prometeo, Zeus ordenó a Hefesto que hiciese una mujer de arcilla llamada Pandora. Zeus le infundió vida y la envió por medio de Hermes al hermano de Prometeo, Epimeteo, en cuya casa se encontraba la jarra que contenía todas las desgracias (plagas, dolor, pobreza, crimen, enfermedades y todo mal que podamos imaginar) con las que Zeus quería castigar a la humanidad por tener el fuego otra vez. Por otra parte y en castigo, Prometeo sería encadenado por toda la eternidad a una roca mientras un águila le comía todos los días el hígado, y Pandora terminaría abriendo el ánfora, tal y como Zeus había previsto, llevando desgracia a la humanidad.

"Prometeo, hijo magnánimo de la consejera Themis, te ataré con broncíneos e indisolubles nudos a este risco apartado de toda humana huella; donde jamás llegará a ti figura ni voz de mortal alguno, sino que tostado de los lucientes rayos de sol, mudarás las rosas de la tez. Vendrá la noche, ansiosa de ti, y te ocultará la luz con estrellado manto; de nuevo enjugará el sol el rocío de la mañana; pero el dolor del presente mal te abrumará sin tregua, que aún no ha nacido tu libertador. He ahí lo que te has granjeado con tu filantrópica solicitud. Dios como eres sin temer, la cólera de los dioses, a los mortales honraste más de lo debido, y en pago guardarás esta desapacible roca, en pie derecho, sin dormir, sin tomar descanso; y vano será que lances muchos lamentos y gemidos, que son recias de mover las entrañas de Zeus, y tirano nuevo siempre duro". (Hesfesto al encadenar a Prometeo, en “Prometeo encadenado” de Esquilo, siglo V a.c.).

La expulsión y la maldición:
Yaveh, supo de la desobediencia y convocó a la primera pareja al tribunal celestial. Sus ayudantes se formaron en silencio y Yaveh habló en sentencia.

Primero le dijo a Adán: Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual te ordené, diciendo: "No comerás de él”, maldita será la tierra por tu causa; con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y malezas te producirá, y comerás de las plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

Después le habló a la Mujer: En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, con dolor darás a luz los hijos; y con todo, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti.

Los ayudantes le trajeron a la Serpiente encadenada: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás (te arrastrarás a partir de ahora), y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar: "Yo te he precipitado en tierra, te he expuesto como espectáculo a los reyes. Por la multitud de tus culpas por la inmoralidad de tu comercio, has profanado tus santuarios. Y yo he sacado de ti mismo el fuego que te ha devorado; te he reducido a ceniza sobre la tierra, a los ojos de todos los que te miraban. Todos los pueblos que te conocían están pasmados por ti. Eres un objeto de espanto, y has desaparecido para siempre." (Exequiel 28, 12.19)

Las consecuencias:
Yaveh y sus ayudantes se quedaron solos en el Jardín vigilando un árbol que ya no tiene frutos. La Serpiente sigue arrastrándose por el suelo sin poder ver el Sol. Prometeo siguió encadenado hasta que fue liberado después por Heracles y juntos se fueron por más aventuras a quien sabe dónde. Adán y Eva tuvieron que aprender a cultivar sus alimentos, sus vestiduras y sus viviendas y con el fuego pudieron calentar sus vidas, avanzar solos y defenderse de la Oscuridad. Doce mil años después de la expulsión, las cadenas y el castigo con las desgracias, la Humanidad, los hijos de Adan y Eva, mira hacia la estrellas como su próximo paso en ese eterno caminar buscando de nuevo el ingreso al Jardín para devolver el fuego y el fruto del bien y del mal que tomaron un día sin permiso.... Y Zeus?... pues yo lo vi recientemente en una pelicula de Marvel estupidamente gordo y rechoncho.


sábado, 20 de julio de 2019

HÉVEL y QÁYIN



Ese amanecer, algo frío, fue el indicado por sus padres como el ideal para realizar los sacrificios a su dios. Aquél dios que los había expulsado de su presencia y que ahora exigía sacrificios para poder tener el chance de volver a su origen y a su vida pasada. Durante mucho tiempo estos dos hermanos habían estado aprendiendo sobre su historia familiar y sobretodo las relaciones con ese dios exigente. Como no había nadie más que conocieran donde ahora vivían, ellos se habían dedicado a las labores de mantenimiento del hogar familiar. Uno se encargó de los rebaños y el otro, más riguroso, de los cultivos. Entre ambos mantenían al hogar paternal. Pues ahora, había que procurarse con sacrificios la manutención diaria. Las historias de sus padres relataban otra forma de vida, una más fácil, más acomodada y sobretodo con más cercanía a su creador, pero eso para ellos eran solo historias pasadas.

Era primavera y eligieron ese día especial en que la duración de la noche es igual que la del día. Los dos hermanos, ya habían cumplido su mayoría de edad. Esa noche,  un agradable clima en la cueva y una leve brisa recorría todo ese pequeño valle en que se habían refugiado. Ninguno durmió. Cada cual preparó lo mejor de su trabajo y antes de que saliera el primer rayo de luz, se dirigieron a lo alto de la colina preparada con un altar de piedra. Días antes habían acopiado leña del mejor cedro que encontraron y habían llevado unos odres de agua y vino para realizar la ceremonia.

Tal vez con ese acto, podrían aplacar las iras de su dios y éste, al fin, les permitiría regresar a su jardín feraz el cual añoraban, aun cuando ellos no lo conocían.

Qáyin llevó sus mejores frutos: lechugas verdes, tomates jugosos, un saco del mejor grano de trigo dorado, uvas de grano grande y verde como los ojos de su madre, frutas del huerto: manzanas rojas, ciruelos y duraznos, higos y dátiles. En fin, toda una gran canasta de primavera. Hével, por su parte, cogió el cordero más blanco de 5 meses de edad, lo había cuidado desde que nació con el mejor pasto que encontró al lado de las huertas de su hermano y el agua más fresca y cristalina del arroyo que había cerca de la cueva donde vivían.

Al subir la colina cada cual con su ofrenda, conversaron de sus esperanzas, de sus planes futuros y de cómo ellos entendían el mundo en el que estaban, al fin y al cabo ellos eran un agricultor y un pastor, esforzados ambos y hermanos hijos de la primera pareja de humanos caídos en el planeta. No conocían a dios, pero esperaban mucho de Él.

Una vez en el altar del sacrificio, encendieron la leña, una vez hechas las brasas pusieron incienso y un denso y oloroso humo blanco ascendió rápidamente a los cielos. Con ello un tímido rayo de luz apareció en el horizonte. A continuación una brisa, fría al principio y cálida después, los envolvió y sintieron la presencia del espíritu de dios, no podía ser de otra manera. Qáyin se apresuró, puso el contenido del canasto en el fuego y rápidamente el aroma a verdura quemada inundó el lugar, fué la primera k´oa del mundo. Después dijo palabras de agradecimiento y alabanza, pero nada pasó. Una vez consumido todo fue el turno de Hével el menor. Éste subió el cordero a la piedra, con mucha habilidad cercenó el cuello y recogió la sangre en un cuenco. Luego separó el cuero, las entrañas, la cabeza y las patas. Escogió las mejores piezas de carne las puso sobre el fuego y las roció con la sangre recogida. Un parte para dios y otra parte para la tierra, así siempre debe ser. Un humo negro y olor a carne quemada inundó el lugar. Fue en realidad algo más hediondo que las lechugas quemadas. Hével pronunció las palabras secretas e inmediatamente que el humo de carne y sangre quemadas fue sentido por el espíritu de dios, cesó la brisa y una sensación de agrado inundó el lugar y un sentimiento de placer y satisfacción los invadió en sus espíritus. Con ello supieron que el sacrificio del cordero y la sangre fue agradable a dios. Incluso podrían afirmar que vieron su rostro extasiado con tal entrega.



Una vez acabado todo, el lugar quedó nuevamente en silencio. Solo los dos hermanos recogiendo lo que sobró y luego bajaron colina abajo con cierta prisa por contar a sus padres que uno de los sacrificios había sido de complacencia de dios y que tal vez con eso, al menos, regresarían al paraíso. Adán, el padre, se puso feliz, los abrazó y agradeció sus sacrificios. Eva, la madre, tenía un favorito, el mayor de ellos, y no la complació mucho que sea el menor el que cayó en gracia de dios. Si bien se alegró por ambos y compartió la felicidad de su esposo, hizo una mueca imperceptible que sólo el hijo mayor pudo ver. Qáyin no comprendía porqué dios prefirió la carne y la sangre,  si el sacrificio del agricultor es mucho mayor que el del pastor. Hay que luchar contra las heladas, contra las plagas, hay que procurar riego, hay que arar la tierra con el sudor de la frente y así, y solo así, la tierra entregará sus mejores frutos. En cambio el pastor, solo tiene que llevar al rebaño a las pasturas y dejar que engorden los corderos. A lo más hay que espantar a los lobos. Todo el día tocando su flauta, es no es sacrificio.

Al día siguiente, cada uno a sus labores. Una sombra se acercó a Caín, y esta sombra le acompañó todo el día mientras aporcaba sus surcos y regaba sus huertos. Hével (“El que esta con Dios”) en cambio, aprendió una nueva tonada en su flauta mientras cuidaba su rebaño.

Pasaron los días, Qáyin no dejaba de pensar: “Sí, es verdad que nos vestimos con los cueros del ganado, también comemos las carne, pero, acaso también no disfrutamos de los frutos de la tierra?.... acaso mis padres y hermano no disfrutan de unas manazas jugosas? O unos refrescantes higos?”.

Es posible que una de esas tardes mientras retornaba al hogar, un sentimiento se haya apoderado de él, un sentimiento de sangre y carne y esa sombra que fue su compañera todos estos días le haya hecho saborear aquello que dios saboreó con la ofrenda de su hermano. –Debo preguntar a dios sobre esto, pero cómo hago para estar en su presencia?...Sí! Hay que hacer un nuevo sacrificio a dios, algo que le agrade a él -pensó. Y ésa idea, al igual que la sombra, lo acompañaron durante las próximas semanas.

El atardecer antes del día del nuevo sacrificio, Qáyin extrañamente no encontró un cordero de sacrificio. Por más que buscó en los rebaños de su hermano, no fue hallado. Frustrado y pensativo se puso a caminar y de pronto, en el camino de retorno al hogar, su hermano apareció. Era un joven medianamente robusto de proporciones agradables, pelo al viento, tez clara, de rostro afable y transparente, una barba rala y unos grandes ojos negros, risa amplia y mirada inocente. Ésa mirada que sólo la encuentras en los corderos de 5 meses de edad. Al verlo, la sombra se acercó al oído de Qáyin, y la imagen del cordero de sacrificio se puso delante sus ojos. Hével se acercó para abrazar a su hermano como tantas veces y, nada más pasó por los ojos y la mente de Qáyin. Esa noche la familia cenó sin la presencia del hermano menor. Adán y Eva lo buscaron por todo lado y no encontraron rastro alguno.

Ese amanecer no fue como los demás, un horizonte rojo apareció allá donde la tierra termina. Mientras Adán y Eva seguían buscando por todo lado, Qáyin les dijo que haría un sacrificio a dios para que retornara su hermano. Subió al altar de sacrificios, encendió la fogata, hizo brasas y tiró el incienso. Nada pasó, sólo Qáyin y la sombra que no lo dejaba en paz. El campesino sacó al cordero de la bolsa, en realidad solo era un bulto envuelto en cuero de oveja blanca. No se movía. Lo puso sobre la piedra e hizo todo el ritual que semanas atrás hiciera Hével. Luego de degollar y descuartizar, puso las partes carnosas en la brasa y las roció de la sangre recogida en un cuenco. Una parte para los cielos y otra para la tierra como debe ser. Nuevamente el humo negro y hediondo ascendió a los cielos mientras Qáyin pronunciaba las palabras secretas. Nuevamente la presencia de dios solazado en el sacrificio inundó el lugar. Qáyin extasiado pero con lágrimas en los ojos preguntó: “Porque Señor?..... Sólo la carne y sangre derramadas en tu nombre son agradables para ti?”. Una voz en medio de tanto éxtasis se hizo escuchar: “Uds. son mi rebaño y yo soy el Pastor, yo los guiaré por praderas imperecederas, pero siempre exigiré un cordero de sacrificio a cambio, aquél que sea el mejor cordero del rebaño deberá derramar su sangre para mi complacencia”. La voz cesó, dios se fue satisfecho y la sombra de Qáyin desapareció. Solo quedó la soledad de ese rojo amanecer en el altar del sacrificio.

Según el relato bíblico estos hermanos presentaron sus sacrificios a su dios en sus respectivos altares; al verlos, dios prefirió la ofrenda de Abel (las primicias y la grasa de sus ovejas) a la de Caín (dones de los frutos del campo), quien enloqueció de celos y mató a su hermano. Después de esto, volvió a sus cultivos. Al ser interrogado por Dios acerca del paradero de su hermano, Caín respondió ¿Acaso soy yo el custodio de mi hermano? Sabiendo Dios lo que había ocurrido, castigó a Caín condenándolo a vagar por la tierra, pero le colocó una marca particular para preservar su vida ante los habitantes de la tierra. En su peregrinaje Caín llegó a la tierra de Nod donde edificó la primera ciudad a la cual llamó Enoc, por el nombre de su hijo. 

-¿Qué has hecho? ¡Escucha! La sangre de tu hermano clama desde el suelo. Ahora estás maldito y la tierra, que abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano, rechazará tu mano. Cuando trabajes la tierra, no te dará fruto. Vagarás eternamente sobre la tierra- Gen. 4:10-12. No fue dios el que se solazó con el sacrificio del primer cordero?, sin embargo es la tierra la que rechazará a los hombres por haber consumido la sangre de Abel. 

Una visión retrospectiva talmúdica interpreta que cuando Adán y Eva pecaron, fueron sacrificados animales, pues fue así que Dios proveyó las pieles para hacer la ropa para que los cubrió (Génesis 3:21) y puedan ellos ser echados del Jardín del Edén vestidos. Abel cumplió con los deseos de Dios generosamente, pero Caín solamente ofreció frutos obligatoriamente.

En un acto de ironía de este mito, que es parte de la cultura religiosa de un pueblo de pastores, la maldición de Dios estaba dirigida estrictamente a arrebatar a Caín el beneficio de su principal habilidad, la agricultura, no así quitarle su vida. Cuando Caín afirmó que cualquiera que lo encontrara lo mataría, Dios le respondió: 'No será así; si alguien mata a Caín, será vengado siete veces. Y Dios puso una marca en Caín para que quien quiera que se encontrase con él no lo matara y Caín salió de la presencia del Señor y habitó en la tierra de Nod, al oriente de Edén, Génesis 4:15-16.

Hace 12.000 años aproximadamente, después de la última glaciación, el clima del mundo había cambiado y con ello la sobrevivencia de la humanidad estuvo en riesgo. Sólo unos pocos habían sobrevivido al paleolítico y a la glaciación, metidos en unas cuevas y rogando a Dios por su sobrevivencia. Retirados los hielos y retornadas las pasturas, es posible que las manadas del sustento volverían a pasar por allí como siempre. Pero algo pasó. Las manadas también sufrieron la glaciación y las rutas de comida fueron alteradas. Donde había pastos aparecieron los desiertos. Donde habían valles aparecieron lagos. El mundo cambió y la humanidad perdió el jardín donde vivía.

Sin embargo, el comer el fruto del árbol del conocimiento dejó algo en el cerebro humano: el instinto de supervivencia. Aquél instinto que se desarrolla lejos de la presencia de dios, pero permite que vivamos, en este momento la carne sobre el espíritu. En aquellos momentos en que casi estuvimos a punto de perecer, de pronto como un gran Big Bang algo se encendió en nuestra mente y surgió la Revolución Neolítica. Alguien hizo caer semillas por accidente a la tierra y observó su germinación. Otros dieron de comer a algunos rebaños para que no se alejaran del hogar y así, nacieron los agricultores y pastores. Con la explosión neolítica la explosión demográfica, nuestro planeta había sido generosa con el clima, habíamos salido del Jardín de la presencia de Dios pero habíamos caído a los brazos de la Madre Tierra. Ambos, agricultores y pastores, habían convivido muchos años. Pero, una vez más la sombra de Caín bajó a la tierra y aquellas pasturas infinitas se convirtieron en ciudades y sembradíos. Las aldeas y ciudades se alejaron de la presencia de dios e impusieron a sus propios dioses. Había comida por montones en los campos de cultivo, entonces había muchas cosas por hacer mientras los cultivos crecían y se podía construir las murallas y templos cada vez más suntuosos, pues había muchos dioses a quienes agradecer. Por su parte, los pastores se quedaron sin tierras, ellos tenían un solo dios, el dios de Abel. Y así, dioses y hombres, fueron asfixiados y empujados a aquellas tierras cada vez más escasas en las que, más encima, tenían que luchar por ellas. Con las ciudades y la agricultura, que aseguraba sustento para mucha gente, nació nuestra civilización la cual lleva ya más de 12.000 años en crecimiento.

En algún momento, en alguna pastura en medio de ninguna parte y al calor de una fogata rodeada de pastores bajo las estrellas y la mirada de Dios, nació el mito. El mito de los hermanos Caín y Abel, los cuales una vez, allá en la noche de los tiempos, compartieron una misma tierra y una misma familia, vieron que uno debía ser sacrificado para que el otro pueda surgir. Con la salida de Caín de aquel valle familiar, bajo la protección de dios, se inició el largo viaje de la humanidad en el poblamiento de nuestro planeta y cuyo destino final son las estrellas o la perdición (luces y sombras).

Desde entonces, muchos corderos fueron sacrificados, su sangre y carne quemadas en hogueras de los altares ascendieron a Dios y bajaron a la Tierra, como debe ser, y todavía no podemos retornar al Jardín del Edén, del cual fuimos echados por la insensatez del primer hombre.



jueves, 15 de marzo de 2018

LOS DIOSES ETERNOS (Segunda Parte y ultima..ojalá)


Tardé al menos 60 días en escribir esto, aunque lo tenía dando vueltas en la cabeza por meses, no hubo ocasión de poder sentarme en la fogata al sabor del ron pirata para relatar lo siguiente:

Recordemos la caverna prehistórica del relato anterior: el ser humano en busca de protección y unos seres respondiendo a esa suplica. Pues bien, he aquí la historia de uno de ellos, o la ficción.

En el Egipto Antiguo, allá por el año 3000 AC, apareció el culto a Isis, la diosa madre de los egipcios obviamente. Con el paso de los años este culto local acaparó la atención de todo el territorio gobernado por el rey egipcio (el Faraón), no solo en el espacio sino también en el tiempo. Este culto perduró miles de años, traspasó fronteras hacia Grecia y el Mediterráneo, y se expandió a todo el Imperio Romano cuando los conquistadores llegaron a esas tierras (aprox. 30 AC). La Diosa Madre protectora, fecundadora, luchadora: Isis, era representada en ciertas estatuas en sus templos amamantando o sujetando en el regazo a su hijo-dios Horus. Porque no había culto a Isis sin tomar en cuenta a su hijo Horus, nacido póstumamente al padre Osiris un dios inmaterial. Por siglos, el culto a la diosa madre fue universal. Muchos templos de Isis en Europa fueron usados como base de construcción de templos cristianos católicos y cómo no imaginarlo, su culto y tradiciones también tuvieron alguna influencia en el dogma católico romano, hasta nuestros días.

Hay quien dice que el culto a Nuestra Señora de Notre Dame (Paris) se inició con la construcción de la catedral sobre un templo dedicado a Júpiter para contrarrestar el fuerte apego a Isis, arraigada en ese entonces en todo el territorio romano como diosa madre. De ahí se propagó la idea por España, Francia, Alemania, etc. Es que, madre tenemos todos.

Octubre de 1493, 12 carabelas y 5 naos españolas surcan raudas las aguas atlánticas llevando 1500 hombres ansiosos de sueños de riqueza, de conquista y colonización de las nuevas tierras descubiertas un año antes. Esta vez el viaje no sería con miedo.

En una oscura cabina de las naves, mientras la mar se agitaba en la noche, rezaba un grupo de clérigos que viajaban al Nuevo Mundo al mando de Fray Bernardo Boyl, un antiguo sacerdote ermitaño del Monasterio de Montserrat, asiento de la Virgen morena. Lo acompaña Fray Ramón Pané de la Orden de los Jerónimos, del monasterio de la Virgen de Guadalupe en Extremadura (otra virgen morena). Bernardo Boyl tenía un permiso del papa Alejandro VI  para erigir iglesias, predicar y aplicar penitencias y realizar acciones para evangelizar a los naturales de las tierras a conquistar. Ambos llevaban en su equipaje dos escapularios de la Virgen María. Y en medio de la oscuridad  de un rincón del barco extendiendo su manto a los marineros, la madre protectora: la virgen morena.

María de Montserrat, el santuario español de la virgen morena. Según la leyenda, la primera imagen de la Virgen de Montserrat la encontraron unos niños pastores en el 880. Tras ver una luz en la montaña, los niños encontraron la imagen de la Virgen en el interior de una cueva. Al enterarse de la noticia el obispo del pueblo, intentó trasladar la imagen hasta la ciudad de Manresa pero el traslado fue imposible ya que la estatua pesaba demasiado. El obispo lo interpretó como el deseo de la Virgen de permanecer en el lugar en el que se la había encontrado y ordenó la construcción de la ermita de Santa María, origen del actual monasterio.
Foto: De Misburg 2014 - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0.
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María de Extremadura (España), la Virgen de Guadalupe. En el siglo XIII, se le apareció la Virgen a un vaquero de la provincia de Cáceres (Extremadura, España) llamado Gil Cordero junto al castillo de Alía y le dijo que existía una escultura de ella junto al río Guadalupe. Cuando Gil Cordero se encontraba cerca de ese río se le perdió una vaca. Posteriormente, la encontró muerta. Fue a desollarla para aprovechar su piel y antes, como era costumbre, le hizo una señal en forma de cruz en el vientre. Entonces, la vaca resucitó y se levantó. Entonces Cordero se preguntó si ese sería el lugar indicado por la Virgen que se le apareció junto al castillo de Alía. Excavó y, a un metro de profundidad, encontró la caja con la Virgen en su interior.​ Agolpó piedras e hizo una cabaña, donde depositó a la Virgen. Posteriormente, fue a la iglesia de Cáceres, donde informó al clérigo de mayor responsabilidad de su hallazgo y del deseo de la Virgen de recibir culto en ese lugar. No obstante, el clérigo no le creyó. Posteriormente, llegó a su casa y encontró a su hijo muerto y rezó para que la Virgen lo devolviese a la vida y, de esta forma, todos creyeran en su historia milagrosa. Cuando los clérigos se dispusieron a oficiar el entierro el hijo volvió a la vida, se levantó y dijo que una mujer le había ayudado a levantarse. Entonces los clérigos creyeron y fueron juntos, con gente de la ciudad, en peregrinación a aquel sitio. Cuando descubrieron la cabaña, acordaron construir una ermita, después de ello y muchos milagros de por medio la Virgen de Guadalupe, se volvió en la Patrona de Extremadura y Reina de la Hispanidad. 

Su fiesta el 8 de septiembre, aniversario de la aparición de la imagen al pastor.​ Sobre el sitio del humilde eremitorio se levantó una iglesia pequeña en los primeros años del siglo XIV; fue el edificio que conoció el rey Alfonso XI en 1330. El rey mandó agrandarlo y ampliarlo para que se trasformara en un templo digno de la devoción de la Virgen de Guadalupe, con el añadido de hospitales para los numerosos peregrinos que allí acudían.

El 6 de enero de 1494, día de la fundación del primer asentamiento español en América: La Isabela. En esa fecha, después de la primera misa católica en suelo americano oficiada por Fray Boyl, la Virgen María posó sus pies en el Nuevo Mundo, un nuevo mundo moreno como ella.

Desde épocas prehispánicas existía un templo de adoración masiva del pueblo azteca a Toci-Tonantzin en el Tepeyac, cerca de la Ciudad de México. Es que también los aztecas habían tenido madre. Dicho templo fue destruido durante la Conquista de México. Sin embargo, los monjes franciscanos mantuvieron una pequeña capilla en este lugar. Fray ​ Bernardino de Sahagún (1540-1585) describe el culto a la diosa madre azteca asi: "...uno de estos está en México, donde está un montecillo que llaman Tepeacac y que los españoles llaman Tepequilla, y ahora se llama Nuestra Señora de Guadalupe. En este lugar tenían un templo dedicado a la madre de los dioses, que ellos llaman Tonantzin, que quiere decir nuestra madre. Allí hacían muchos sacrificios en honra de esta diosa, y venían a ella de muy lejanas tierras, de más de veinte leguas de todas las comarcas de México, y traían muchas ofrendas: venían hombres y mujeres y mozos y mozas a estas fiestas. Era grande el concurso de gente en estos días y todos decían 'vamos a la fiesta de Tonantzin'; y ahora que está ahí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también la llaman Tonantzin, tomando ocasión de los predicadores que también la llaman Tonantzin. ...y vienen ahora a visitar a esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como de antes, la cual devoción también es sospechosa, porque en todas partes hay muchas iglesias de Nuestra Señora, y no van a ellas, y vienen de lejanas tierras a esta Tonantzin como antiguamente".

Por consiguiente, nuestra virgen morena en uno de sus paseos por el nuevo mundo, llega a la colina del Tepeyac en México y luego de una conversación "seria" con Tonantzin, se apareció en cuatro ocasiones al indio Juan Diego Cuauhtlatoatzin (hoy Santo), y una quinta ocasión a Juan Bernardino, tío de Juan Diego. El relato guadalupano conocido en lengua azteca como Nicanmopohua narra que tras la primera aparición, la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara ante el obispo de México, Juan de Zumárraga. Juan Diego en la última aparición de la Virgen, y por orden de ésta, llevó en su ayate unas flores que cortó en el Tepeyac. Juan Diego desplegó su ayate ante el obispo Juan de Zumárraga, dejando al descubierto la imagen de la Virgen María, morena y con rasgos mestizos igual a los aztecas. En el viejo templo de Tonantzin, madre morena protectora de los aztecas y pueblos mesoamericanos, algo se remeció y se construyó el nuevo templo cristiano a la madre protectora que vino del otro lado del mar. Así nació María de Guadalupe, Patrona y Madre Protectora de México y de millones de latinoamericanos en el mundo.

Vamos al sur de América, en el lago navegable más alto del mundo y cuna de la civilización andina (tiahuanacotas, aymaras, incas, etc): el lago Titicaca. María de Copacabana, virgen morena, tuvo su asiento en la basílica del mismo nombre. Allí ya existía un santuario especial en la orilla este en la bahía de Copacabana. Este santuario estaba dedicado a una diosa de fertilidad de los nativos. Dicen por ahí que se representaba en una imagen de color negro. También se veneraba al dios del lago y a ciertas deidades menores como sirenas. Lo cierto es que para frenar las peleas entre Urinsayas y Anasayas, la madre protectora, la madre morena ante la inoperancia del dios del lago o la diosa de la fertilidad andina, intercedió con su presencia, a través de un personaje humilde, del pueblo pero con mucha fé apoyado por un fraile y la congregación que atendía en ese entonces la pequeña capilla del lugar. La Virgen de Copacabana es en la actualidad la madre protectora del territorio andino y mas allá de las fronteras bolivianas su devoción llega hasta Brasil, Argentina y Chile, igual que antes.

No todo fue miel y felicidad para la madre protectora antigua, la madre morena que recorrió el mundo entero por los siglos de los siglos acompañando y protegiendo a la humanidad, apareciéndose a la gente humilde y pobre (pastores en especial). Esa madre que nos acompañó y protegió desde la cueva húmeda y oscura hace miles de años cuando nuestra humanidad descubrió que no podía sobrevivir sola, sin aquellos Dioses Eternos, se encontró que durante la extirpación de idolatrías que protagonizaron los sacerdotes católicos coloniales enviados para evangelizar a los originarios americanos (y nos imaginamos a todos los originarios de todas las tierras del Nuevo Mundo, Europa, Africa, Asia y Oceanía), muchos de ellos hallaron tras los altares cristianos, estatuillas de divinidades emparedadas por orden de sacerdotes o amautas nativos, para proseguir el culto antiguo tras la apariencia de nuevas divinidades cristianas. 

Y esto ocurrió al menos por dos generaciones desde el inicio hasta la consolidación del sincretismo, hasta que el olvido al culto antiguo de la madre protectora fue reemplazado por la esperanza y el amor de la nueva Madre Protectora, la Virgen María. Aquella imagen  que guardo en casa, la Virgen de Urkupiña (Cochabamba), aparecida a unos pastorcitos (para variar) y a quien rezo (junto a miles de feligreses) en busca de protección.




jueves, 11 de enero de 2018

LOS DIOSES ETERNOS (Primera Parte)

Usualmente profeso la fe católica (con ciertos matices como dirían mis amigos ibéricos), y en momentos muy oscuros o aciagos busco, como todos en el mundo, la divina intervención, ya sea para que con un soplo se lleve todo lo oscuro o al fin permita la llegada del gran meteoro que borre la faz del planeta o para hacer florecer el estéril campo o llenar de amor hasta el rebalse los corazones humanos. En dichos momentos no dejo de pensar el motivo por el cual lo seres humanos actuamos de esa forma. 

No soy psicólogo ni antropólogo menos teólogo, pero creo que todo esto se inicia con la humanidad misma: una caverna oscura, fría y húmeda, un pequeño grupo de seres humanos primitivos apiñados alrededor de un fuego tenue, temblorosos y solos en un grande y peligroso territorio. Humanos que solo tienen que sobrevivir, de los animales, de la naturaleza, de ellos mismos. Afuera están los depredadores, las tormentas, los relámpagos, la oscuridad y al final la muerte. Una naturaleza viva que se transforma a diario, que domina y que rellena todo espacio. Una naturaleza que, si quiere, alimenta y si quiere, mata. Un mundo con mucho peligro, volcanes, terremotos, ríos caudalosos, lagos profundos y fríos, un mundo que se está creando. En las noches una luz en lo alto del cielo que ilumina el paisaje con mayor o menor. Alguien se da cuenta que es periódico la mayoría no. Al fin, la noche se va y da paso al día y con ello el sol. Sol que da luz, vida, energía y que protege. Sol y Luna en una danza infinita de luz y oscuridad, frio y calor, vida y muerte.

En algún momento y lugar de ese mundo, tal vez en una noche de lo más aciaga, en medio de la oscuridad la humanidad alzó la vista al cielo y resonó una plegaria, nació la religión.

Dicen por ahí que un señor sociólogo apellidado Lenski, definió que religión es “un sistema compartido de creencias y prácticas asociadas, que se articulan en torno a la naturaleza de las fuerzas que configuran el destino de los seres humanos”. Otro señor antropólogo Geertz dijo que: “La religión es un sistema de símbolos que obra para establecer vigorosos, penetrantes y duraderos estados anímicos y motivaciones en los hombres, formulando concepciones de un orden general de existencia y revistiendo estas concepciones con una aureola de efectividad tal que los estados anímicos y motivaciones parezcan de un realismo único”. Y así varios conceptos y definiciones. En resumen, la Religión parece que es un hecho humano que engloba, entre otros, los siguientes elementos: tradiciones, culturas ancestrales, instituciones, escrituras, historia, mitología, fe y credos, experiencias místicas, ritos, liturgias, oraciones, etc. y que perduran en el tiempo.

Con la plegaria primitiva, llegó una respuesta, dos respuestas y varias respuestas, resulta que además del Dios Creador, varios espíritus que vagaban por ahí fueron invocados (el trueno aterrorizante, el fuego abrigador, la lluvia, el sol, la luna, etc). Todos tenían parte en ese mundo primitivo. Con ello nació el panteón mitológico de la humanidad. 



Con muchas deidades dando vueltas por ahí y no pudiéndose comunicar “adecuadamente” con las personas (pero escuchando sus ruegos y súplicas), aparecieron un día los sacerdotes que sabían interpretar correctamente las señales del cielo y el círculo se completó: ellos y solo ellos eran el puente con los dioses y sus bendiciones. Ellos eran los únicos capaces de interpretar los deseos de los dioses y a cambio de ello debían ser los mejores atendidos en la tribu o en el poblado y debían tener un puesto social más elevado. Con las plegarias, los dioses, la religión y los sacerdotes, apareció la casta sacerdotal, el dogma y luego el fundamentalismo: mis dioses son más poderosos que los tuyos. Con todos estos ingredientes más la naturaleza humana (de los feligreses, los sacerdotes y también de algunas deidades), apareció el comercio del cielo al mejor postor y la guerra santa fratricida. 

Una vez expulsada del paraíso, la humanidad creció al amparo de sus dioses y sus sacerdotes: Sumerios, Egipcios, Persas, Griegos, Romanos, Incas, Chinos, Hindúes, etc, etc. No resulta difícil imaginar el poder de la casta sacerdotal en todos los imperios, reinos, aldeas, territorios a lo largo de toda la historia humana. Todos iremos (tarde o temprano) a parar al mismo sitio: reyes, comunes, pueblo, esclavos, etc. Y todos queremos el mejor sitio para pasar la eternidad, y eso, señoras y señores, tiene precio.

En la antigüedad más cercana, el Imperio Romano dominó la mayor parte de la tierra conocida, conquistó, esclavizó, usurpó, destruyó, incendió, etc, pero con la religión?: la adoptó. Resulta que estos señores eran muy devotos y creyentes, muchos dioses del panteón romano fueron importados de las tierras conquistadas. Apareció el sincretismo religioso. Es que la religión, mal llevada, es nomás el opio del pueblo. Y eso lo saben los poderosos (quienes quieran que sean ellos).

Como una forma de medir el paso de los días y definir qué hacer en esos días inventamos el calendario. El calendario de cualquier pueblo nació con la agricultura (pienso yo) ya que al ser descubierta la periodicidad de los días y las estaciones había que seguir las reglas para preparar, sembrar, cultivar, cosechar y celebrar. Pero, había 365 días al menos y no todos servían como hitos de agricultura y en medio del ocio de los sacerdotes y para que el pueblo no lo olvide esos días se llenaron con dedicatorias a los muchos dioses que nos cuidaban. Y así, los días del calendario anual se convirtieron en una sucesión de ritos, ofrendas, fiestas, sacrificios y tradiciones a todos los dioses habidos y por haber para beneficio de la casta de sacerdotes y sacerdotisas pero, sobretodo, para beneficio de la vida eterna del pueblo creyente. 

Una noche o día de verano o primavera de hace unos 2000 años, llegó a nuestro mundo un hombre con un mensaje. Y con esto, para quien mejor entienda, adiós ejercito de dioses, adiós sacerdotes, adiós sacrificios, adiós ritos. El hombre en comunión directa con Dios. A lo más pastores y guías. Solo un Dios Padre Supremo y el Mensaje es lo que te lleva a la Vida Eterna. El Mensaje como reguero de pólvora se fue hasta los confines del imperio romano, claro habían millones de almas oprimidas esperando y nada para sacrificar más que la vida propia. Con el tiempo, las comunidades cristianas adoptaron a un pastor o guía nada más, y le llamaron Obispo. La religión humana se transformó en cristianismo y paganismo (todas las demás creencias).


A partir del año 30 dC hasta el 380 dC, el cristianismo se extendió hasta lograr millones de adeptos en todo el Imperio Romano. Llegó a la misma Roma y contagió hasta a las clases más altas. Compitió con los demás cultos y religiones de la época y una en especial al final: el mitraismo.

Que pasó con los sacerdotes del culto antiguo?. En un claro instinto de supervivencia pienso que adoptaron la nueva religión, cambiaron de hábito, de colores, de vestidos, adaptaron los ritos antiguos a los nuevos tiempos para mantener a sus feligreses. Muchos de ellos, de amplia experiencia en guiar almas al cielo, me imagino, se convirtieron de la noche a la mañana en los nuevos pastores y obispos cristianos. Sobre esto, existe una historia que nos lleva a Roma al año 384 dC: muere el Senador Vetio Agorio Pretextato, último "Pater Patrum (PaPa)" del culto a Mitra. Este señor siendo Prefecto de Roma (pagano y mitraico) confirmó en su cargo a Dámaso (cristiano) como Obispo de Roma (sucesor del cargo del Apóstol Pedro). Veto Agorio declaró en una oportunidad que si le hubieran ofrecido el cargo de Obispo de Roma se hubiera convertido al cristianismo. A su muerte y por supuesto al reemplazo del culto a Mitra por el culto cristiano, Siricio (sucesor de Dámaso) dejó de ser Obispo de Roma y asumió el cargo de Papa cristiano. Entonces heredó todos los bienes, prebendas, títulos, cargos, símbolos de los mitraicos y se instaló en el Vaticano (espacio antiguo usado por los sacerdotes mitraicos). Al mismo tiempo el cristianismo se convirtió en la única religión oficial del Imperio. 

El Concilio de Nicea en el 325 dC se encargó de aterrizar el mensaje  original de Jesús y aclararlo que todo es por la vía del clero católico y sus sucesores por siempre, quienes diseñaron el calendario religioso cristiano primitivo.

Ahora en las sombras, los sacerdotes antiguos y eternos no podían perder tanto poder ganado por miles de años, desde la oscura y húmeda caverna allá en la noche de los tiempos. Salvando honrosas y piadosas diferencias, y a la luz de lo que ocurrió con los mitraicos, tuvieron que adaptarse una vez más y pienso que fue un cambio de hábito nomás (pensemos en la edad oscura del Vaticano). Una religión tiene al menos un sacerdote que conoce la guía y para amarrar las almas debe haber ritos y tradiciones que las dirige el sacerdote. Que pasó con los cultos no cristianos? Algunos, los más importantes también se convirtieron junto a sus sacerdotes. 

Para nuestro relato: la nueva religión postulaba que era importante el obispo, en este caso el ex sacerdote pagano y convertido para difundir y proteger la fe y con ello reconstruir las tradiciones antiguas del pueblo a las nuevas, para que el pueblo siga atado, y así nacería la nueva forma de evangelización y convencimiento: sigues con tus mismas creencias ancestrales, solo le cambiamos el nombre y estás listo en tu camino a la eternidad. 

Pues bien, resulta que los romanos tenían un calendario anual de festividades religiosas, sus meses se dividían en semanas y días (calendas), etc etc y normalmente cada mes (eran 12) estaba dedicado a una deidad principal y a algunas más pequeñas que atendían generalmente a los gremios: artesanos, parteras,  soldados, comerciantes, marineros, prostitutas, etc. Y para esas celebraciones había un ritual manejado por el sacerdote respectivo en el templo correspondiente.


La festividad religiosa más famosa del mundo es la Navidad, es conocido por todos que en la misma fecha y bajo  ritos y costumbres similares en la antigua Roma se celebraba la fiesta del Sol Invictus (Sol vencedor) derivado del culto a Mitra. Una fiesta de alegría, renacimiento y luz asociado al solsticio de invierno (en hemisferio norte) y que preparaba a la gente al cambio de año. Era una fiesta tan arraigada en todas las clases sociales romanas que no pudo ser anulada por los dogmas católicos y en algún momento del siglo cuarto, simplemente se transformó en el nacimiento de Jesús, la nueva luz del mundo. Los ritos y costumbres se adaptaron pero el concepto de fondo permaneció.

En el extremo occidental de Europa, los católicos (en especial los españoles) celebran el 2 de febrero la Fiesta de la Virgen de la Candelaria (incluso se habla que era una fiesta preferida por los templarios por ser una virgen morena). La imagen de esta advocación de la Virgen María apareció (como siempre) a los guanches de Tenerife (España) a quienes había que evangelizarlos entre 1390 y 1405. La clásica historia de dos pastores perdidos en el campo que se encuentran con una bella dama, etc etc. El nombre deriva de candelero o candela que se refiere a una portadora de luz: la luz santa que guía hacia el buen camino y la redención y aviva la fe en Dios. Ese día, en las iglesias católicas se bendicen y se encienden las velas a ser usadas en las misas todo el año. Los romanos antiguos celebraban ese día la Fiesta de las Luces, dedicada a la diosa Februa. Se iluminaban las calles con antorchas y las mujeres caminaban con teas encendidas acompañando a la diosa hasta el centro de la tierra en la búsqueda de su hija, hasta que el Papa Gelasio I, en el año 494, la transformo (cambiando de día y nombre) a la Virgen de la Candelaria.
 
El 16 de julio de 1251 se instituye la celebración de la Virgen del Carmen en el Monasterio de Stella Maris (estrella del mar) en el Monte Carmelo (Israel) por una aparición de la Virgen María a un sacerdote eremita. La Virgen del Carmen es la Patrona del mar y de muchísimos países de habla española empezando por España. En la misma fecha los antiguos romanos celebran a la diosa egipcia Isis en su advocación de Stella Maris (estrella Sirio), diosa de los cielos, diosa de los marineros (entre otros) y de casi todo el Mediterraneo (en época romana). Resulta que el culto a Isis fue aumentando su presencia en distintos territorios del Imperio Romano gracias a mercaderes y legionarios, fundamentalmente a la expansión del SPQR. Se han encontrado inscripciones que demuestran la existencia de templos en honor a Isis en España, Inglaterra, Francia y Alemania. Incluso dicen que la catedral de Notredame en Paris está levantado sobre un antiguo templo de Isis (esto lo veremos en la segunda parte de este relato). 

En el 471 María fue nombrada Madre de Dios entre los cristianos y el culto a Isis fue prohibido. Pero Isis, al igual que sucedió anteriormente, tenía atributos propios de cualquier diosa madre y era muy fácil compararla, asumiendo virtudes de otras diosas o figuras femeninas sagradas. De ahí que se repitiera el proceso de asimilación y se produjera el consabido sincretismo pagano-cristiano.
 
La poderosa Diana fue originalmente una diosa de la caza, relacionada con los animales y las tierras salvajes y la naturaleza y parte del panteón romano. Más tarde pasó a ser una diosa de la luna, suplantando a la diosa Luna y siendo también un emblema de la castidad (ella era virgen). Los robledos (bosques de robles) le estaban especialmente consagrados. Era alabada en la poesía por su fuerza, gracia atlética, belleza y habilidades en la caza, sus festivales se celebraban entre el 11 y 13 de agosto desde el siglo IV ac. Por su parte, la Asunción de María o Asunción de la Virgen es la creencia, de acuerdo a la tradición y teología de la Iglesia cristiana de que el cuerpo y alma de la Virgen María, fueron llevados al Cielo después de terminar sus días en la Tierra. Este traslado es llamado Assumptio Beatæ Mariæ Virginis (Asunción de la Bienaventurada Virgen María) por los católicos. La Iglesia católica celebra esta fiesta en honor de María en Oriente desde el siglo VI y en Roma desde el siglo VII. Su doctrina fue definida como dogma de fe (dogma=verdad de la que no puede dudarse) el 1 de noviembre de 1950. La festividad se celebra entonces el 15 de agosto como un cambio de la festividad de Diana –el gran festival de la diosa virgen- el 13 en el festival de la Asunción de la Santísima Virgen María el 15. Esta celebración, lo confieso, también la realizo en mi oficina.

San José carpintero, es en el cristianismo y según el Nuevo testamento, el esposo de María, la madre de Jesús de Nazaret y, por tanto, padre putativo de Jesús. Es patrono de la familia y es considerado por antonomasia el patrono de la buena muerte, atribuyéndosele el haber muerto en brazos de Jesús y de María. Fue proclamado en 1870 patrono de la Iglesia Universal. Debido a su trabajo de carpintero es considerado patrono del trabajo, especialmente de los obreros. En Roma, una de las siete colinas se llama Colina Capitolina y es donde existe un templo dedicado a la Tríada Capitolina compuesta por Júpiter-Saturno-Minerva. En la mitología romana Minerva es la diosa de la sabiduría, las artes, las técnicas de la guerra, además de la protectora de Roma y la patrona de los artesanos. Se corresponde con Atenea en la mitología griega. Los romanos celebraban sus fiestas del 19 al 23 de marzo, durante el día que se llamaba, en plural neutro, Quinquatria, es el quinto tras los idus de marzo, el 19 de marzo, la fiesta de los artesanos. En la antigüedad los artesanos eran el gremio más poderoso de las ciudades.

Según Tito Livio, en el templo de Nortia los etruscos clavaban un clavo por el año nuevo para marcar el tiempo. Mediante ese clavo, el destino del pueblo etrusco quedaba fijado e inamovible durante todo el año. El romano Horacio escribe que el clavo es uno de los atributos de la diosa romana Necessitas, así como previamente lo había sido de la etrusca Nortia, divinidad del destino y el azar. Los romanos fueron herederos de esta vieja tradición. Existía en Roma la costumbre, durante los idus de septiembre (13 de septiembre), que un Alto Magistrado fijara un clavo de bronce en el templo de Júpiter Capitolino, en el lado derecho de la cella de Júpiter, junto a la de Minerva. Era el ritual del clavus annalis o clavus figendus, un modo de fijar la cronología y llevar el cómputo de los años pero sobretodo para que el mal quedara aprisionado en el clavo. Se elegía este emplazamiento para la ceremonia porque se atribuía a Minerva la invención de los números. El primero de ellos se clavó en el 508 a. C., al año siguiente de la consagración del templo por el cónsul Marco Horacio Pulvilo tras la expulsión de los reyes, y se repitió cada aniversario junto con un banquete en honor a Júpiter.  Por su parte, en la celebración católica de la Exaltación de la Santa Cruz, se conmemora la Cruz en la que fue crucificado Jesucristo. La fecha de esta celebración es el 14 de septiembre. La Virgen de los Dolores es una advocación de la Virgen María. También es conocida como Virgen de la Amargura, Virgen de la Piedad, Virgen de las Angustias o La Dolorosa. Su fiesta es el 15 de septiembre.

En fin, en nuestras épocas modernas  y ya entrado el Siglo XXI con todo este desarrollo tecnológico, filosofico y espiritual, aún podemos rememorar aquella primera oración en la caverna oscura y fría buscando protección divina, finalmente, aquellos que escucharon lo siguen haciendo, con otros nombres y el rito que estemos realizando, probablemente lo hicieron nuestros antepasados.

Referencias:
Babilonia, Misterio Religioso, Ralph Woodrow, Editorial CLIE, España.
http://circulodehilanderas.blogspot.com/2009/02/la-diosa-juno-februata-y-el-dia-de-san.html
http://themaskedlady.blogspot.com/2013/10/la-ceremonia-del-clavo-en-la-antigua.html