-Que te aqueja mi Señor? -La humanidad se ha alejado de nosotros, sonó la voz en lo alto de aquella isla.
Hubo una época en la historia de nuestro mundo en que la Oscuridad reinaba en todos los rincones e imperaba la falta de Luz en los hombres (Luz de Conocimiento, Luz de Espíritu y luz de día también, porque no). El Creador, había ensayado un tipo de hombre, un poco más alto de lo normal, algo tosco pero con el entendimiento suficiente para poder surgir de la oscuridad en que estaba en esa época el mundo. Al parecer se había equivocado, errar es de humanos...
Un día que no era día, en medio de esta falta general de Luz, Viracocha el Creador, se desperezó en su trono en lo alto de su Isla en el lago más alto del mundo. Alguien le trajo una bebida dulce y caliente de maíz y le mencionó que retornaron los vigilantes con noticias de todas partes: Aquellos hombres que había creado siglos atrás no estaban cumpliendo los preceptos y se alejaban cada vez más de lo que se había dictaminado para ellos. Se había enviado varios mensajeros a la manera de profetas y a todos los habían asesinado o habían vuelto con las manos vacías.
Algo ocurría con aquellos hijos. Esos hijos que habían sido un proyecto anterior salieron desde la isla para que poblaran el ancho mundo, y a través de su vida y entendimiento propio busquen su luz, finalmente no estaban pasando la prueba. -Es la Oscuridad la que está ganando, mi Señor -le comentó uno- si demoramos cada vez será más difícil poder llevarles nuestro nuevo proyecto.
El Creador hace varios años nuevamente había estado ensayando allá atrás de la isla donde no crecen las plantas ni hay animales. Había encontrado la solución y funcionaba. Miró hacia el horizonte, hacia la orillas donde estaban los Hombres y con una mueca de pena y frustración pensó: "No podemos esperar más".
Desde la orilla de aquel inmenso lago en lo alto del mundo, algunos grupos de hombres habían estado últimamente viendo con temor esos ensayos, en la forma de resplandores que se encendían y apagaban a los lejos en la Isla. Al preguntarse qué era aquello, la Oscuridad, que se había apoderado de ellos, los confundía y les hacían ver que eran truenos y relámpagos de la próxima tormenta y lluvia sobre el altiplano y, luego de un tiempo los llevaba de nuevo a sus menesteres cotidianos. Los hombres pronto olvidaron lo que sucedía en la isla y generación tras generación entregados a la oscuridad pronto olvidaron sus orígenes también, finalmente de ser hijos de Viracocha se estaban convirtiendo en hijos de la Oscuridad.
-Tal vez los sobreestimé! -se lamentó el Creador- tal vez no fueron capaces de encontrar por si solos el camino de vuelta a la Eternidad o quizás, la Oscuridad es demasiado fuerte para que ellos estén solos luchando contra ella. -Enviemos una vez más a otro mensajero, que recorra por todo lado llevando mensajes y que sea la última oportunidad de estos nuestros hijos perdidos!.
Dicho y hecho, el Mensajero salió entonces, dicen que fue un voluntario entre todos los viracochas de la Isla ya que nadie más quería salir, la Oscuridad era muy poderosa incluso para ellos. Pero éste, un joven enérgico y brioso brazo derecho del Creador, se ofreció llevar el último mensaje a los Hombres, quizás a él le escucharían puesto que desde su aparición en el mundo se había encargado de los truenos y relámpagos que anunciaban lluvia.
Tunupa se fue solo, desembarcó en la bahía de Copacahuana e inmediatamente tuvo que disfrazarse para mezclarse entre las gentes. Imaginemos una tierra sin luz de ninguna clase, solo gentes grises, almas oscuras, gentes ocupadas en sus propias cosas, oscuridad por todo lado, la carne por sobre el espíritu. Chozas de paja y de barro, niños abandonados a su suerte, ancianos botados a la espera de la muerta, un olor a cenizas, niebla y frío por todo lado. Tunupa recorrió toda la orilla del lago, su espíritu cada vez mas sobrecogido, mas entristecido. Algunas veces tuvo ganas de levantarse en su poder y fulminar a rayazos a todos. Pero su misión era otra, Viracocha le dijo: "lleva este Mensaje a los Hombres y vuelve pronto hijo mío".
Finalmente llegó a su destino final. Era una ciudad imponente en el techo del mundo y cerca del lago. Construida al inicio de la vida de los Hombres en la tierra, era toda de piedra labrada con exquisitez absoluta, una obra digna de los dioses. Construida alrededor de cuatro pirámides escalonadas orientadas desde el centro de una cancha (me refiero a una plaza) y cuatro grandes plazas amuralladas intercaladas unas con otras y dispuestas en un gran círculo alrededor del centro. Desde el aire se veían ocho estructuras dispuestas simétricamente, todas alineadas al norte parecían las ocho puntas de la Chakana, esa cruz que el mismo Tunupa les había enseñado como símbolo y presencia del poder de los Viracochas.
Encima de cada pirámide una fuente de agua y al centro un gran mechero, que debía estar encendido siempre para dar luz de guía a los Hombres. El Mensajero vio que estaban todas apagadas. En el centro de cada plaza amurallada había una puerta de piedra con el símbolo de Viracocha el Creador. Esta imagen simbólica y en medio de un friso les recordaba a los Hombres los pasos que se debían seguir para alcanzar la promesa de que un día, cuando al fin Viracocha lograra completar su creación, una luz atravesaría esas puertas para guiar a la Humanidad hacia la Eternidad. Dos puertas ya habían sido destruidas y estaban en escombros, la otra estaba partida por el medio y estaba caída. La cuarta puerta no estaba. Varias sombras se deslizaron entre las ruinas a observar a aquel Caminante.
Tunupa recorrió las calles de la ciudad, la Oscuridad se le acercaba vigilante, sabia quien era realmente ese mendigo que caminaba mirándolo todo. En todo lado lo mismo que vio en la orilla del lago. -Creo que llegamos atrasados- pensó para sí y tuvo el impulso de regresar. Sin embargo era embajador responsable, el Padre Creador le había dado esa misión y él la aceptó voluntariamente por su amor a los hombres que había ayudado a crear.
En la Isla todos pedían la destrucción del mundo y volver a empezar, quizás con el nuevo proyecto terminado ya no sería necesario exigir mucho a los Hombres y sería más fácil que ellos alcancen la Eternidad a través de la luz. Pero Viracocha y algunos pocos, entre ellos Tunupa, no eran de destrucciones, exigentes sí, pero destructores no.
De pronto, en medio de la niebla un grito como trueno se escuchó en lo alto de una de las pirámides, luego otro y luego otro: - "Hombres!! Hombres!! Despierten!!!... están por mucho tiempo fuera de la vista de Viracocha nuestro Creador. Se entregaron a la Oscuridad y perdieron la oportunidad de la Luz. Miren lo que han hecho!. Miren a su alrededor! .. mírense a Uds mismos!.
Muchos hombres se arremolinaron a los pies de esa pirámide y miraban a lo alto a ese ser que había aparecido ahí con un resplandor que les costaba mirar, murmuraban entre sí, algunos trataban de entender las palabras, otros solo miraban. El ser tomó la imagen de hombre y continuó: "Nuestro Padre Creador me ha enviado a Uds. para comunicarles el Mensaje de que la Luz esta lista y los está esperando, solo retornen a ella... renuncien a la Oscuridad!!!". Más murmullos abajo.
De pronto, una llamarada de fuego se alzó en la otra pirámide, como un volcán, la tierra tembló y una figura negra apareció. Era la Oscuridad: "Hombres!!!..mis hijos!!!... mientras este extraño les habla, pregúntense quién ha estado cuidándolos en esta tierra yerma y gris en que los pusieron, dándoles de comer, mientras su creador estaba feliz en su Isla abandonándolos?... quien los ha cuidado del ataque de la Serpiente, del Oso y del Puma que se llevaban a sus hijos?, quien les ha mostrado el verdadero camino a la felicidad de este mundo?". La gente se agrupaba en mayor cantidad, los murmullos iban y venían, unos daban razón a la Oscuridad otros le daban razón al Mensajero. Tunupa, miró a la Oscuridad con desdén y dirigiéndose a la muchedumbre habló de nuevo: "Viracocha, nuestro Padre, no los ha olvidado los espera ahí en su casa de donde Uds. salieron a buscar el Camino, el Amor de nuestro Padre hacia Uds. es infinito y la Luz que pronto va a crear para Uds. los guiara a la eternidad!!... Renuncien a la Oscuridad!!".
Una carcajada sonora y luego un tono suave y condescendiente. -Quien eres tu?- preguntó la Oscuridad - No te vi peleando con los pumas y osos que atacaban a los hombres. No te vi dándoles comida cuando fueron abandonados por sus padres creadores!!.No te vi conjurando enfermedades que mataban por miles. Te ves sano y feliz , es que sólo la felicidad es derecho de los viracochas?. Tunupa, quiso fulminar de un rayo a la Oscuridad, pero tenían prohibido pelear entre viracochas. Y es que la Oscuridad también fue de ellos alguna vez. Cuando al inicio no había nada, aparecieron dos hermanos en la Isla: Kon Ticsi Viracocha y Supay Apaiec. Eran muy unidos y paseaban juntos por la tierra, planeando y organizando su próxima creación. Andaban juntos como ahora es el día y la noche. Viracocha vestía de traje blanco, Supay vestía de negro. Tenían grandes proyectos con la Tierra, en algún momento algo pasó. Esta será otra historia a contar.
- Ustedes nos abandonaron!- gritó y sentenció el imponente Supay - ahora que estamos felices y dominamos el mundo, no los necesitamos! - rugió y continuó - vienes con esas falsas promesas de algo que no existe?. Y dirigiéndose a los hombres les dijo: "Porque yo digo Hombres, mis hijos, yo he estado con Uds. desde el principio, he caminado con Uds., no hay otro dios que yo su padre en la tierra, miren mi gloria, miren mi poder, yo los protegeré!. De pronto salió un fuego del mechero de la pirámide que hizo resplandecer toda la ciudad. Los Hombres asustados se postraron y lo glorificaron. - A él!- sonó con miles de ecos en los muros de piedra.
Entre que fue capturado, golpeado, humillado y amarrado hasta que apareció sobre una canoa de totora a la deriva en el lago, Tunupa no se dio cuenta de la gravedad del asunto hasta cuando la corriente y los vientos manejados hábilmente por Supay lo dirigían veloz e inevitablemente a chocar contra un roquerio. En vano trató de salvarse usando su poder ya que la velocidad del choque era muy grande y la desgracia inminente. De pronto, en un último respiro de su fuerza, las rocas se abrieron y dejaron pasar la canoa junto a un gran torrente que salió del lago rompiendo rocas abriendo tierras, inundando casas y destruyendo todo, se formó un nuevo rio y Tunupa desapareció del mundo sin cumplir su misión.
Viracocha, observaba desde lo alto de la Isla. Pudo ver a Tunupa despareciendo del mundo sin poder hacer nada. Una gran cólera le inundó y tornándose en un gran halcón salió de la Isla rumbo a la tierra, a Tihuanaco la Ciudad de Piedra. Una vez allá sus garras se posaron en una de las pirámides y un gran resplandor inundó la ciudad. Viracocha vestido de blanco y con imagen de hombre levantó las manos a lo alto, pronunció las Palabras de la Creación y acto seguido para concierto de los Hombres un gran estruendo como de un cometa que choca con la roca desde lo alto, y una gran inundación salió de los hielos de la cordillera, arrasando todo a su paso. Los volcanes se encendieron, hubo terremotos, la gente murió y la ciudad fue arrasada y con ella todos los hombres, mujeres y niños. La furia de Viracocha no respetó animales ni aves. Una vez que el agua y el barro limpió todo, Viracocha caminó entre las ruinas escudriñando cada rincón, no quedó piedra sobre piedra y a aquellas gentes que sobrevivieron, en piedra los convirtió. Cuando todo hubo acabado, una lagrima cayo de sus mejillas (los dioses lloran?). Así como se creó todo, así se destruyó. La tierra se abrió y dentro cayó Supay que estaba absorto en un lugar mirando tal destrucción.
- No volverá a pasar! -les dijo Viracocha a los demás- ya terminé el proyecto y estamos listos para empezar de nuevo, pero esta vez no nos quedaremos en la Isla a esperar, acompañaremos y vigilaremos a los Nuevos Hombres en su camino. Tomó la Luz recién creada y se la entregó a Inti y a Quilla sus dos nuevos mensajeros. -Tomen la luz hijos míos y suban a los cielos, desde allí alumbraran el camino de los Hombres, de día será el Sol y de noche la Luna. No habrá más oscuridad en el mundo. Los dos tomaron la Luz y subieron raudos al cielo a cumplir la misión.
Después encargó a las hermanas Pachamama y Mamacocha, fertilizar los campos, poblar de animales la tierra, aves en el cielo y poblar de peces el mar. A Illapa encargó hacer llover y llenar nuevamente lagos y lagunas y hacer crecer plantas y bosques y ríos que rieguen los valles de aquella tierra renovada.
- Ahora vayan todos, hijos míos, a cuidar sus propia creación. No dejen solos a los Hombres y acompáñenlos para que no reine de nuevo la Oscuridad. Todos salieron de la Isla, a excepción de dos que acompañaron a Viracocha a las ruinas de la antigua ciudad de Tiahuanaco. Mientras caminaba entre las ruinas, el Creador exclamó: -Poblaremos toda la tierra de hombres que sepan llenar sus corazones de luz y nosotros los acompañaremos siempre no los dejaremos solos de nuevo. Con la piedra se destruyó el mundo, con la piedra lo volveré a construir.
Con las piedras que quedaron, construyeron los tres una pequeña plaza amurallada. Dentro de ella hizo inmediatamente, con ayuda de los suyos, muchos hombres, mujeres y niños de piedra, de diferentes tamaños y formas, colores y razas como está escrito en las murallas de piedra del templete que quedó semienterrado. Los organizaron por grupos y, a través de una imagen del mundo, se indicaron los sitios a donde estas razas y gentes iban a poblar y vivir. A sus ayudantes les confió su plan: -Tú saldrás por el Norte hacia las selvas, crearás a las razas que poblarán la tierra de los Antisuyos. Dirigiéndose al otro le dijo: -Tu iras al Oeste hacia la costa bajo la cordillera, llevarás a los hombres de dicha costa y los instalaras en cada valle y les enseñarás nuestra sabiduría y será llamada la tierra de la Contisuyos. Yo iré por el centro a todos los valles fértiles llevando el conocimiento y enseñanzas a estos nuevos Hombres. Nos veremos a la cuarta salida de Quilla al final de esta tierra.
Dicho y hecho todos marcharon en las direcciones convenidas, con una sola misión, instalar a los hombres de las diferentes razas, tribus, etnias a lo largo de esa tierra y enseñarles el verdadero camino a la Eternidad a través de la Luz del Conocimiento y la Sabiduría.
"En los tiempos
antiguos, dicen ser la tierra é provincia del Perú escura, y que en ella no
había lumbre ni día. Que había en este tiempo cierta gente en ella, la cual
gente tenía cierto Señor que la mandaba yá quien ella era sujeta. Del nombre
desta gente y del Señor que la mandaba no se acuerdan. Y en estos tiempos que
esta tierra era toda noche, dicen que salió de una laguna que es en esta tierra
del Perú en la provincia que dicen de Collasuyo, un Señor que llamaron Con
TiciViracocha, el cual dicen haber sacado consigo cierto número de gentes, del
cual número no se acuerdan. Y como este hubiese salido desta laguna, fuése de
allí á un sitio ques junto á esta laguna, questá donde hoy dia es un pueblo que
llaman Tiaguanaco, en esta provincia ya dicha delCollao; y como allí fuese él y
los suyos, luego allí en improviso dicen que hizo el sol y el día, y que al sol
mandó que anduviese por el curso que anda; y luego dicen que hizo las estrellas
y la luna. El cual ConTici Viracocha, dicen haber salido otra vez ántes de
aquella, y que en esta vez primera que salió, hizo el cielo y la tierra, y que
todo lo dejó escuro; y que entónces hizo aquella gente que habia en el tiempo
de la escuridad ya dicha; y que esta gente le hizo cierto deservicio á este
Viracocha, y como della estuviese enojado, tornó esta vez postrera y salió como
ántes habia hecho, y á aquella gente primera y á su Señor, en castigo del enojo
que le hicieron, hízolos que se tornasen piedra luego.
Así como salió y en aquella
mesma hora, como ya hemos dicho, dicen que hizo el sol y dia, y luna y
estrellas; y que esto hecho, que en aquel asiento de Tiaguanaco, hizo de piedra
cierta gente y manera de dechado de la gente que despues habia de producir, haciéndolo
en esta manera: Que hizo de piedra cierto número de gente y un principal que la
gobernaba y señoreaba y muchas mujeres preñadas y otras paridas y que los niños
tenian en cunas, segun su uso; todo lo cual ansí hecho de piedra, que lo
apartaba á cierta parte; y que él luego hizo otra provincia allí en Tiaguanaco,
formándolos de piedras en la manera ya dicha, y como los hobiese acabado de
hacer, mandó á toda su gente que separtiesen todos los que él allí consigo
tenia, dejando solos dos en su compañía, á los cuales dijo que mirasen aquellos
bultos y los nombres que les habia dado á cada género de aquellos, señalándoles
y diciéndoles: "éstos se llamarán los tales saldrán de tal fuente en tal
provincia, y poblarán en ella, y allí serán aumentados; y éstos saldrán de tal
cueva, y se nombrarán los fulanos, y poblarán en tal parte; y ansí como yo aquí
los tengo pintados y hechos de piedras, ansí han de salir de las fuentes y
rios, y cuevas y cerros, en las provincias que ansí os he dicho y nombrado; é
ireis luego todos vosotros por esta parte(señalándoles hácia donde el sol
sale), dividiéndoles á cada uno por sí y señalándoles el derecho que deba de
llevar."
SUMA Y NARRACION DE LOS INCAS, que los indios llamaron
Capaccuna, que fueron señores de la ciudad del Cuzco y de todo lo á ella
subjeto", escrita por JUAN DE BETÁNZOS, Cuzco (Perú), Año de 1551.




