27 de julio de 1825. Estamos a finales de Julio de 1825. Se acaba el invierno y llevamos mas de un año de sequías en nuestras provincias. La producción de alimentos ha disminuido. Sin embargo, los impuestos los debemos pagar obligatoriamente. Más aún, con esto de la guerra de independencia hemos tenido que alimentar a los ejércitos de ambos lados. Llevamos más de un mes y un poco más en la ciudad blanca, en la ciudad de La Plata, el asiento de la antigua Real Audiencia. Hace dos meses y un poco más que dejamos nuestras tierras en espera de la siguiente época de labranza. Mientras tanto tenemos una misión especial. Ha sido un año complicado, la falta de seguridad, la sequía y las epidemias nos han azotado y no sabemos si vamos a poder cubrir las cuotas de cultivo correspondientes para el proximo año. Nuestro pueblo sufrirá una vez más de hambre.
Sin embargo, ya estamos aqui y tenemos esta misión muy importante: decidir por la Libertad y nuestra Independencia. Ya llevamos más de 16 años en continua lucha. Nuestras tierras están llenas de la sangre derramada. Continuamente tenemos avance de tropas de soldados extranjeros de un lado y otro lado. A todos ellos hay que alimentar, además de nuestro pueblo y además del Rey. Estos dos años las noticias sobre el destino de las otras provincias nos convocó a lo de estos dias. Sabemos sobre Junín y Ayacucho y más cerca de nosotros de Tumusla: en el aire una voz cada vez mas fuerte nos convence que necesitamos la Independencia. Llevamos más de un mes debatiendo la instrucción del Libertador, el Mariscal Sucre. Hoy tenemos que decidir por el destino de estas provincias del Alto Perú. La mayoría de nuestro pueblo no entiende sobre este problema. Como los demás, sólo queremos trabajar, cultivar nuestra tierra y ser libres de verdad y que este esfuerzo y sacrificio sea para nosotros.
28 de julio de 1825, en la mañana. De madrugada hizo un poco de frio pero el invierno ya esta pasando. Todo empezó cuando alguien se acercó al Libertador Sucre en Desaguadero y le dijo: “las provincias del Alto Perú quieren ser independientes permítanos decidir”. Esa situación provocó una secuencia de sucesos que hoy 28 de Julio de 1825 nos tiene caminando hacia nuestro sitio usual de reuniones por las calles empedradas de la ciudad blanca. El tema de discusión de hoy es: queremos ser independientes?.
28 de julio de 1825, en la tarde. llegamos a un acuerdo unanime al fin. Algunos colegas hablaron de dejar las cosas como
están y que sigamos siendo administración del antiguo reino de los Incas del Perú. Otros
colegas hablaron que deberíamos votar por la modernidad y por el desarrollo que
representa la imagen de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Hasta hoy quedamos al medio, literal y territorialmente, sabemos que cualquier opción que
tomemos y que decida unirnos al Perú o quedarnos con Buenos Aires siempre
seremos “los que aportan la riqueza y los recursos que esas naciones necesitan”.
Sin embargo, también pensamos por qué no fundar una nueva nación?. Tenemos los
recursos, tenemos las riquezas, tenemos las ganas y la energía de más de un millon de altoperuanos que queremos ser independientes. Hoy no hubo mas discusión, se decidió finalmente.
29 de julio de 1825, en la mañana. Escribo cartas a mi familia y amigos en mi provincia, les cuento lo que puedo contar. Extraño mucho mis tierras del valle de Cochabamba y ya pronto entraremos en la etapa de preparación de la tierra para la siguiente siembra. No sé hasta cuándo estaremos aquí, a ratos pienso que es perder tiempo. Otros ratos caminando por las calles empedradas de la ciudad blanca veo en las miradas de este pueblo, la necesidad de un futuro y de una esperanza. Sabemos que nuestra decisión depende del destino de esta tierra para las futuras generaciones y este peso los cargamos todos los días en nuestras espaldas.
El dia de ayer, finalizando la reunión decidimos que no había más que discutir y se dejó asentado que debemos avanzar. Al
salir de nuestra cotidiana asamblea, todos sentimos un temblor y una emoción, sentimientos encontrados. Desde hoy siento que tenemos miedo, nunca
habíamos fundado un país y sabemos que, una vez que nuestra decisión sea oficial y se informe a las demás provincias,
alrededor de nosotros fuerzas poderosas nos acecharán y, en lo próximos años,
harán todo lo posible por no dejarnos ir. Qué destino dejamos a nuestros
hijos?, pues el de seguir luchando. Nuestra fuerza interior nos permitirá ser libres y forjar nuestro
propio destino aún cuando eso signifique el sacrificio de los siguientes años
de nuestra gente.
6 de agosto de 1825 en la tarde. Desde la mitad de la mañana se
oyeron en todos los rincones de esta ciudad la voz fuerte y clara de nuestro presidente: “Lanzándose
furioso el león de Iberia, desde las columnas de Hércules hasta los imperios de
Moctezuma y de Atahuallpa, es por muchas centurias que ha despedazado el
desgraciado cuerpo de América y nutrídose con su sustancia. Todos los estados
del continente pueden mostrar mundo sus profundas heridas para comprobar el
dilaceramiento que sufrieron, pero (silencio previo) el Alto Perú aún las tiene
más enormes, hoy la sangre que vierten hasta el día es el monumento más
auténtico de la ferocidad de aquel monstruo”. Los ecos de esta voz resuenan por toda la ciudad.
Escribo esto porque mi espiritu me anima, al final todos decidimos seguir un camino que nunca nadie ha seguido. Tenemos miedo, igual decidimos, aunque sabemos que nuestros vecinos anhelan nuestro territorio y nuestra riqueza. Pero dos palabras resuenan en nuestra mente: Libertad e Independencia. Entregamos nuestros deseos al destino esperando que Él sea quien logre resolver nuestras dudas de hoy. Como dijo Julio César al cruzar el Rubicón: “la suerte está echada”. Hoy 6 de agosto de 1825 firmamos nuestra independencia y nada ni nadie podrá volver atrás.
Lo demas es historia.....
Este 6 de agosto de 2025, Bolivia conmemora 200 años desde que declaró su Independencia. Dos siglos desde que los pueblos de estas tierras decidieron romper con el dominio colonial español y escribir su propio destino. Fue un acto valiente, profundo y necesario. Pero hoy, 200 años después en pleno 2025, debemos hacernos una pregunta incómoda, pero urgente: ¿Somos realmente libres?.
La independencia no garantiza la libertad...Nuestra declaración de independencia continúa su eco en el
viento que recorre nuestro pais: “después de 16 años que el América ha sido
un campo de batalla y que en toda su extensión los gritos de libertad repetidos
por sus hijos, se han encontrado hoy los de los unos con los de los otros sin
quedar un ángulo en toda la Tierra donde este sagrado nombre no hubiese sido el
encanto del americano y la rabia del español”.
Sí, dejamos de ser colonia española en 1825. Pero eso no
nos convirtió automáticamente en un pueblo libre. Como escribió Rousseau: “El
hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado”. Y hoy, 200 años despues, esas cadenas siguen presentes, aunque tengan otras formas.
Vivimos en un país con grandes logros, un pais que avanzó de alguna forma hacia su futuro, sí: hubo una transformación, más
educación, más participación ciudadana, más conciencia colectiva, un poco mas de integración. Pero también
vivimos en una Bolivia fragmentada, donde la desigualdad entre regiones es
brutal. La falta de inclusion es evidente. Las decisiones importantes siguen en manos de los mismos de
siempre, y donde muchos —sobre todo los jóvenes— ya no confían ni en el sistema
ni en sus representantes.
La Bolivia de hoy es más consciente, más educada, más
conectada. Hay más voces, más lucha, más historia viva. Pero eso no basta si no
caminamos hacia una libertad real: una donde todo ciudadano tenga el poder de su propio destino, donde la
justicia no dependa de colores, de corrupcion ni de prebendas, donde se escuche a todos los pueblos por igual, y donde
el país entero se piense como un proyecto común.
Hoy, 200 años después, la independencia ya no
es nuestro mayor desafío. El verdadero reto es conquistar la libertad.
Esa que no se decreta, sino que se construye todos los días, con valentía, con
honestidad, con trabajo, con unidad.
¿Democracia o desinformación?...
La democracia es la forma de gobierno de los pueblos por su propia decisión. Hoy 2025 coincidentemente, nos acercamos a un nuevo proceso eleccionario. Dando tumbos pero ahi estamos. De la misma forma que el recuerdo del éxodo judío que significó su liberación, una vez mas escuchamos las voces del destino pidiendo esperanza y futuro, lo que se respira, una vez mas, es frustración y desesperanza.
La misma clase política de siempre sigue manejando las cosas. Sigue usando la demagogia, el juego sucio, las promesas vanas, un discurso mesianico superficial, inservible e inexistente.
La información masiva, una forma nueva de encadenamiento, se mueve más por memes digitales y fake news, más que por ideas. Nadie debate en las plazas, en los mercados, en las iglesias. La desinformación contamina el debate público, y la polarización apaga el diálogo. ¿Cómo mantener y reconstruir la libertad en medio de tanto ruido?.
Nuestra nación —la Bolivia del Bicentenario—
todavía carga cadenas, aunque ya no sean de hierro ni vengan de ultramar. Son
cadenas más sutiles, pero igual de pesadas: la desinformación, la desintegracion, la desconfianza,
la desigualdad, el centralismo, el abuso de poder, la corrupcion y el prebendalismo.
La libertad que nos debemos....
“el mundo sabe que el Alto Perú ha sido en el
continente de América el área donde se virtió la primera sangre de los libres…”.
La libertad no es solo tener un Estado
soberano. Es poder vivir con justicia, con oportunidades reales, con
instituciones que funcionen. Es que no importe en qué región naciste para tener
acceso a salud, educación o empleo digno. Es poder pensar distinto sin miedo.
Es que la política no sea solo un espectáculo de poder, sino una herramienta
para transformar la vida de todos.
La verdadera libertad no se decreta. Se
construye, y se construye entre todos Y lamentablemente aún estamos muy lejos.
Es una libertad que se viva, que se note en la calle, en la escuela, en el trabajo, en la política, en las decisiones.
“Los departamentos del Alto Perú, hoy firmes y
unánimes en esta tan justa y magnánima resolución, protestan a la faz de la
Tierra entera, hoy que su voluntad irrevocable es gobernarse por sí mismos….”
¿Qué podemos hacer?...
Porque la independencia fue solo el primer
paso, ser libres no es solo izar una bandera, cantar el himno o recordar
batallas. La libertad verdadera es poder vivir con justicia, con oportunidades,
sin miedo, con derechos reales, no solo escritos.
Hoy, el reto no es hacer otro desfile.
Los jóvenes no somos el futuro. Hoy somos el
presente. Y este Bicentenario es una oportunidad para dejar de repetir
discursos y empezar a preguntarnos:
• ¿Qué país queremos construir?.
• ¿Qué tipo de ciudadanía queremos ejercer?.
• ¿Qué vamos a hacer, desde donde estamos, para
cambiar las cosas?.
No necesitamos héroes solitarios. Necesitamos
generaciones despiertas, que piensen, que se informen, que cuestionen, que
participen. La libertad que soñamos no va a llegar por sí sola. Hay que
pelearla, desde la conciencia, desde la acción cotidiana, desde la unidad. Hace
200 años, cuarenta personas desconocidas lo hicieron, con muchas dudas y temores, pero
lo hicieron.
Y mientras tanto, nuestra nación sigue
dividida. Un país partido en regiones que no se miran de frente. Un altiplano
que no dialoga con los llanos. Un oriente productivo que desconfía del
occidente político. La economía, las oportunidades, los servicios… siguen
concentrados, dejando atrás a muchos.
El Bicentenario no es un final. Es un punto de partida...
Que este Bicentenario nos sirva para despertar.
Para romper las cadenas que aún nos atan.
Y para empezar, ahora sí, a construir una
Bolivia verdaderamente libre.
Feliz día de la Independencia a todos mis compatriotas!
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