Durante cientos de años, en la Isla Tortuga….. los piratas comparten las historias de luchas, travesías, aventuras, viajes y muchos otros tesoros traídos desde los rincones mas alejados de los siete mares. La participación es libre según las reglas de la cofradía de esta isla y transmitidas por tradición oral, por muchas generaciones:
— «Ni prejuicios de nacionalidad ni de religión». Se privilegia la individualidad como materia de crítica. Las guerras entre países y sus odios no llegan a la isla. No hay países, hay piratas hermanos.
— «No existe la propiedad individual». Quiere decir que la isla es de todos y para todos.
— «La Cofradía no tiene injerencia en la libertad de cada cual». Quiere decir que no habría restricción de expresión, de opinión política, religiosa ni condición social. Cualquier problema entre piratas se debe solucionar solamente entre ellos. La participación en travesías es completamente voluntaria y no existirá obligación alguna cuando llegue la hora de componer tripulaciones o armar un ejército. Pero si se es parte de una tripulación se es parte hasta el final.
— «Si un cofrade abandona la sociedad, jamás será perseguido». Esta ley permite libertad absoluta para abandonar la cofradía en cuanto su integrante lo decidiera o volver a entrar si lo quiere.
El espíritu libertario de esta hermandad se modela necesariamente en las propias características de las vidas que llevamos sus componentes: proscritos, forajidos, perseguidos, pensadores, críticos y a todos los tipos más crueles que se presentasen, gente por lo general perseguida, atormentada y desarraigada.
La Cofradía sólo teme a la omnipotencia, la dictadura, la tiranía.
Los nuevos integrantes son siempre bienvenidos, ya que esta sociedad se hará más fuerte cuanto más numerosa……
Sean bienvenidos!! Todos los piratas, bucaneros, corsarios, filibusteros y ramas afines, a esta isla oculta en algún lugar del Mar de los Caribes, sucesores todos de la Cofradía de los Hermanos de la Costa.