DIOS Y EL ALARIFE RODRIGUEZ...
Armando Montenegro, Alcalde de
Cochabamba allá por 1955, escribió varios libros, uno de ellos llamado "Figuras
de Cochabamba, el paraíso y el cielo" escrita en 1965, relata historias acontecidas
en la ciudad algunas de las cuales el autor fue testigo. Una de ellas se llama
"Fusilamiento" y relata una historia vivida por él cuando niño en
1910. Estamos hablando de la época en que gobernaban los Liberales (otra vez
ellos).
La ciudad de Cochabamba avanzaba “plácidamente
entre el ruido y la prisa” hacia la transformación de una villa colonial hacia
una ciudad republicana. Muchos trabajos y proyectos se realizaban en la época: En
1905, para espanto de cochalas, aparecen los primeros
“monstruos mecánicos de cuatro ruedas” que son motivo de alarma y curiosidad
pública, el servicio telefónico (1906), el servicio de alumbrado eléctrico
(1908) que dio lugar a la formación de la Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica
Cochabamba. El Ferrocarril del Valle en 1910 dinamizando el sistema ferial
regional. En 1913 se inauguran las primeras líneas de tranvías urbanos que
modifican en definitiva la ancestral inmovilidad aldeana.
Uno de ellos era la canalización
del Rio Rocha, aquél curso de agua que atraviesa la ciudad y en cuyo torrente
de verano los cochabambinos pasaban horas de esparcimiento. Por otro lado el
Rio Rocha era un turbión descontrolado que desbordaba e inundaba las calles.
Urgía canalizarlo. Esta canalización la dirigía el Ingeniero Hugo Nery. Él vivía
en una casa de la familia Arébalo cerca de la antigua Alameda (Hoy El Prado),
casualmente detrás de la casa de mi abuela en la plaza Barba de Padilla. En esa
época mi abuela contaría con 7 años de edad la misma que don Armando.
El relato de don Armando es como
sigue: "Una mañana la escuela fiscal (hoy Escuela Carrillo) se llenó de
comentarios. Los muchachos repetían aquello que oyeran de sus padres en la mesa
familiar. Se había cometido un crimen....". Imaginemos la Cochabamba de
1910 cuál sería el nivel de noticias? y cómo se conmocionaba la ciudad con
ellas?. Todo el mundo alborotado. Continua el relato: "..Afuera el hecho había
sido sensacional. Habían dado muerte a un distinguido ingeniero de Cochabamba,
don Hugo Nery, entonces encargado de la incipiente canalización del Rio Rocha.
Dos empleados suyos, los alarifes Rodriguez, inmigrantes españoles y hermanos
fueron los aparentes autores del asesinato".
Mi abuela Doña Leocadia Gonzales vivía
en ese entonces en una casa en la plazuela Barba de Padilla y nos contaba que
en dicha época la zona era una zona de huertas y maizales y sus días las pasaba
de tapiales en tapiales para escapar de la furia de su madre ante sus
travesuras. Esto los corrobora don Armando: "La calle Teatro, hoy España,
sólo tenía seis cuadras; terminaba contra una pared (la casa de mi abuela
pienso) de la Plaza Barba de Padilla. En su actual prolongación hasta la
avenida Ballivian, se levantaban importantes casas rodeadas de huertos. Una de
ellas, desaparecida hoy (1965) era propiedad de la familia Arébalo". Allí
vivió y murió asesinado el Ing Nery.
Los preceptos o mandatos del
derecho son: "honeste vivere, alterum non laedere et suum quique
tribuere...". Vivir honestamente, no hacer daño a nadie y dar a cada
uno lo que le corresponde.
Los hermanos Rodriguez fueron
acusados. Huyeron hacia el Chapare pero fueron perseguidos diligentemente por
la Policía Boliviana, tal vez no tenían otra cosa que hacer en esa época. De
esa persecución saliócapturado uno de los hermanos herido de bala en el
enfrentamiento final. El otro huyó para siempre.
El cronista cuenta que el juicio
duro meses, y luego de curar sus heridas fue condenado a muertepor
fusilamiento. "..Si me matan, es que no hay Dios.." era su exclamación
al negarse a recibir auxilio religioso. Dios estaba, pienso mientras escribo
esto, atendiendo al Ing. Nery.
La figura de Rodriguez, dice que
era parecida a la imagen icónica de Cristo, cabellera larga y ondulante, barba media,
tez blanca, nariz recta, todo un español.
Don Armando continúa: "Al
final de la avenida Ballivian, donde ahora se encuentra la plaza CarlosMontenegro
(hoy es la Plaza de las Banderas) era la playa del rio, confín del radio urbano
norte. No había puente (de Cala Cala) ni avenida Libertador Bolívar. En aquel
sitio, el ingeniero Nery, al iniciar la canalización del rio Rocha había
construido un dique, inconcluso debido a su muerte. Ahí se levantó el patíbulo
donde Rodriguez seria ajusticiado."
El reo Rodríguez seria
ajusticiado a las 11 horas de una mañana de aquél verano de 1910. Nuevamente
temprano en su celda del últimodía de su vida imaginamos que pensó en su
familia, en su madre y en su tierra. Ya no los vería más. Qué sería de su
hermano? habría logrado huir? habrá valido su sacrificio?. Ya no lo sabrá jamás.
Cuentan que la comitiva salió de
la plaza 14 de Septiembre a pié con el paso marcado por un tambor. Tomaron rumbo
la calla España (antes la calle del Teatro) hacia el norte hacia el patíbulo a
la orilla del Rocha. A la altura de la
calle México doblaron hacia la Plaza Colón y de ahí por la Alameda (El Prado).
El macabro desfile era observado por las personas que transitaban y los
curiosos que se habían dado cita, muchos niños, muchas mujeres. Don
Armando cuenta que en la Alameda alguien le dio a beber a Rodríguez un vaso de vino. Mi abuela nos contó que le
dieron una tutuma de chicha. Sea lo que fuera (ojalá hayan sido los dos) el último
trago para tomar valor en los últimos metros de su vida.
"Rodriguez caminaba derecho,
seguro, con una serenidad de olímpicodesdén, como si fuera el dueño de la
muerte. Su rostro había tomado para mis ojos cierta transparencia irreal que me
asustaba, algo así como un halo incomprensible que en forma lejana recordara el
Gólgota. Su marcha hacia el fin era en verdad un calvario".
La comitiva pasó por delante la
casa del ingeniero asesinado, Rodriguez se dio la vuelta a mirarla, mientras el ritmo del tambor abria el
silencio de la mañana y acompasaba el latido de todos los presentes, solo
faltaban 200metros mas, lo esperaba el poyo de adobes y el mástil del cadalso,
al igual que en La Paz con Alfredo Jáuregui, y al lado la invisible Parca.
Cuentan que Rodríguez enfrentó la
muerte con valentía y desdén, su muerte fue rápida, camino a la eternidad la
escena en el sitio rodeado de gente se retrata así: " El reo no quiso
sentarse, ni ser amarrado. Se puso él mismo la señal blanca en el pecho y se
vendó los ojos y algo dijo que no pude oír. Tal vez fuera una imprecación, un
juramento, una blasfemia, una plegaria y al instante ...... Atronó el espacio
una descarga. Aquel cuerpo se crispó horriblemente. Sus nervios parecieron los
conductores de una conmocióneléctrica y sus arterias estallaron bañándolo de
roja y densa sangre. Una ululante estridencia sacudió el éter. Era el grito de
hombres y mujeres que al mezclarse con el aire copiaron el ruido de una montaña
de cristal derrumbada. Un hombre grueso jadeaba a mi lado luego de un alarido
gangoso se desmayó..... Mientras todos contenían el aliento y el silencio de
muerte se apoderaba del lugar... la atmosfera se estremeció otra vez con un
nuevo disparo, el tiro de gracia".
Mil oraciones y sollozos
rompieron nuevamente el lugar mientras se verificaba el deceso del ajusticiado.
Y ahí Dios apareció.
El antiguo verano cochabambino,
los que alcanzamos a verlo en su granmajestuosidad siempre "traía" consigo
el rio Rocha. Era un espectáculo general cuando el agua llenaba el curso del
Rio Rocha a su paso por la ciudad y, a su vez, una tragedia cuanto éste
rebalsaba y llegaba a los pies mismos de la plaza Colon. Aquél verano también
se dio cita sin invitación a las 11 de aquel día. Una vez verificado que el reo
había sido ajusticiado se lanzó una lluvia como nunca en mucho tiempo: "el
cielo se deshizo en agua sobre la ciudad".
La gente huyó del lugar. Aquí me
pregunto si esta lluvia se habría atrasado a propósito o si Dios en verdad
existió para Rodriguez. La gente y autoridades huyeron despavoridas dejando el
cuerpo allí en el suelo, "pues la ley disponía no levantarlo hasta la caída
del sol", siete horas después. Como siempre en esas épocas el rio Rocha
rebalsó y en sus brazos levantó el cuerpo de Rodriguez y lo fue a depositar al
pie de unos sauces llorones que existen todavía en ese lugar. Al menos el
cuerpo no tendría que estar botado. Dios si existió, fue a cuidar a Rodriguez
en su paso a la eternidad a la sombra del sauce en aquel
verano cochabambino. 






