lunes, 18 de diciembre de 2017

AL PAREDÓN!!. HISTORIA DE DOS FUSILAMIENTOS ...A LA BOLIVIANA - Parte 2




DIOS Y EL ALARIFE RODRIGUEZ...



Armando Montenegro, Alcalde de Cochabamba allá por 1955, escribió varios libros, uno de ellos llamado "Figuras de Cochabamba, el paraíso y el cielo" escrita en 1965, relata historias acontecidas en la ciudad algunas de las cuales el autor fue testigo. Una de ellas se llama "Fusilamiento" y relata una historia vivida por él cuando niño en 1910. Estamos hablando de la época en que gobernaban los Liberales (otra vez ellos).



La ciudad de Cochabamba avanzaba “plácidamente entre el ruido y la prisa” hacia la transformación de una villa colonial hacia una ciudad republicana. Muchos trabajos y proyectos se realizaban en la época: En 1905, para espanto de cochalas, aparecen los primeros “monstruos mecánicos de cuatro ruedas” que son motivo de alarma y curiosidad pública, el servicio telefónico (1906), el servicio de alumbrado eléctrico (1908) que dio lugar a la formación de la Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica Cochabamba. El Ferrocarril del Valle en 1910 dinamizando el sistema ferial regional. En 1913 se inauguran las primeras líneas de tranvías urbanos que modifican en definitiva la ancestral inmovilidad aldeana.



Uno de ellos era la canalización del Rio Rocha, aquél curso de agua que atraviesa la ciudad y en cuyo torrente de verano los cochabambinos pasaban horas de esparcimiento. Por otro lado el Rio Rocha era un turbión descontrolado que desbordaba e inundaba las calles. Urgía canalizarlo. Esta canalización la dirigía el Ingeniero Hugo Nery. Él vivía en una casa de la familia Arébalo cerca de la antigua Alameda (Hoy El Prado), casualmente detrás de la casa de mi abuela en la plaza Barba de Padilla. En esa época mi abuela contaría con 7 años de edad la misma que don Armando.



El relato de don Armando es como sigue: "Una mañana la escuela fiscal (hoy Escuela Carrillo) se llenó de comentarios. Los muchachos repetían aquello que oyeran de sus padres en la mesa familiar. Se había cometido un crimen....". Imaginemos la Cochabamba de 1910 cuál sería el nivel de noticias? y cómo se conmocionaba la ciudad con ellas?. Todo el mundo alborotado. Continua el relato: "..Afuera el hecho había sido sensacional. Habían dado muerte a un distinguido ingeniero de Cochabamba, don Hugo Nery, entonces encargado de la incipiente canalización del Rio Rocha. Dos empleados suyos, los alarifes Rodriguez, inmigrantes españoles y hermanos fueron los aparentes autores del asesinato".



Mi abuela Doña Leocadia Gonzales vivía en ese entonces en una casa en la plazuela Barba de Padilla y nos contaba que en dicha época la zona era una zona de huertas y maizales y sus días las pasaba de tapiales en tapiales para escapar de la furia de su madre ante sus travesuras. Esto los corrobora don Armando: "La calle Teatro, hoy España, sólo tenía seis cuadras; terminaba contra una pared (la casa de mi abuela pienso) de la Plaza Barba de Padilla. En su actual prolongación hasta la avenida Ballivian, se levantaban importantes casas rodeadas de huertos. Una de ellas, desaparecida hoy (1965) era propiedad de la familia Arébalo". Allí vivió y murió asesinado el Ing Nery.



Los preceptos o mandatos del derecho son: "honeste vivere, alterum non laedere et suum quique tribuere...". Vivir honestamente, no hacer daño a nadie y dar a cada uno lo que le corresponde.



Los hermanos Rodriguez fueron acusados. Huyeron hacia el Chapare pero fueron perseguidos diligentemente por la Policía Boliviana, tal vez no tenían otra cosa que hacer en esa época. De esa persecución saliócapturado uno de los hermanos herido de bala en el enfrentamiento final. El otro huyó para siempre.



El cronista cuenta que el juicio duro meses, y luego de curar sus heridas fue condenado a muertepor fusilamiento. "..Si me matan, es que no hay Dios.." era su exclamación al negarse a recibir auxilio religioso. Dios estaba, pienso mientras escribo esto, atendiendo al Ing. Nery.



La figura de Rodriguez, dice que era parecida a la imagen icónica de Cristo, cabellera larga y ondulante, barba media, tez blanca, nariz recta, todo un español.



Don Armando continúa: "Al final de la avenida Ballivian, donde ahora se encuentra la plaza CarlosMontenegro (hoy es la Plaza de las Banderas) era la playa del rio, confín del radio urbano norte. No había puente (de Cala Cala) ni avenida Libertador Bolívar. En aquel sitio, el ingeniero Nery, al iniciar la canalización del rio Rocha había construido un dique, inconcluso debido a su muerte. Ahí se levantó el patíbulo donde Rodriguez seria ajusticiado."



El reo Rodríguez seria ajusticiado a las 11 horas de una mañana de aquél verano de 1910. Nuevamente temprano en su celda del últimodía de su vida imaginamos que pensó en su familia, en su madre y en su tierra. Ya no los vería más. Qué sería de su hermano? habría logrado huir? habrá valido su sacrificio?. Ya no lo sabrá jamás.



Cuentan que la comitiva salió de la plaza 14 de Septiembre a pié con el paso marcado por un tambor. Tomaron rumbo la calla España (antes la calle del Teatro) hacia el norte hacia el patíbulo a la orilla del Rocha.  A la altura de la calle México doblaron hacia la Plaza Colón y de ahí por la Alameda (El Prado). El macabro desfile era observado por las personas que transitaban y los curiosos que se habían dado cita, muchos niños, muchas mujeres. Don Armando cuenta que en la Alameda alguien le dio a beber a Rodríguez  un vaso de vino. Mi abuela nos contó que le dieron una tutuma de chicha. Sea lo que fuera (ojalá hayan sido los dos) el último trago para tomar valor en los últimos metros de su vida.



"Rodriguez caminaba derecho, seguro, con una serenidad de olímpicodesdén, como si fuera el dueño de la muerte. Su rostro había tomado para mis ojos cierta transparencia irreal que me asustaba, algo así como un halo incomprensible que en forma lejana recordara el Gólgota. Su marcha hacia el fin era en verdad un calvario".



La comitiva pasó por delante la casa del ingeniero asesinado, Rodriguez se dio la vuelta  a mirarla, mientras el ritmo del tambor abria el silencio de la mañana y acompasaba el latido de todos los presentes, solo faltaban 200metros mas, lo esperaba el poyo de adobes y el mástil del cadalso, al igual que en La Paz con Alfredo Jáuregui, y al lado la invisible Parca.



Cuentan que Rodríguez enfrentó la muerte con valentía y desdén, su muerte fue rápida, camino a la eternidad la escena en el sitio rodeado de gente se retrata así: " El reo no quiso sentarse, ni ser amarrado. Se puso él mismo la señal blanca en el pecho y se vendó los ojos y algo dijo que no pude oír. Tal vez fuera una imprecación, un juramento, una blasfemia, una plegaria y al instante ...... Atronó el espacio una descarga. Aquel cuerpo se crispó horriblemente. Sus nervios parecieron los conductores de una conmocióneléctrica y sus arterias estallaron bañándolo de roja y densa sangre. Una ululante estridencia sacudió el éter. Era el grito de hombres y mujeres que al mezclarse con el aire copiaron el ruido de una montaña de cristal derrumbada. Un hombre grueso jadeaba a mi lado luego de un alarido gangoso se desmayó..... Mientras todos contenían el aliento y el silencio de muerte se apoderaba del lugar... la atmosfera se estremeció otra vez con un nuevo disparo, el tiro de gracia".



Mil oraciones y sollozos rompieron nuevamente el lugar mientras se verificaba el deceso del ajusticiado. Y ahí Dios apareció.
 
El antiguo verano cochabambino, los que alcanzamos a verlo en su granmajestuosidad siempre "traía" consigo el rio Rocha. Era un espectáculo general cuando el agua llenaba el curso del Rio Rocha a su paso por la ciudad y, a su vez, una tragedia cuanto éste rebalsaba y llegaba a los pies mismos de la plaza Colon. Aquél verano también se dio cita sin invitación a las 11 de aquel día. Una vez verificado que el reo había sido ajusticiado se lanzó una lluvia como nunca en mucho tiempo: "el cielo se deshizo en agua sobre la ciudad".



La gente huyó del lugar. Aquí me pregunto si esta lluvia se habría atrasado a propósito o si Dios en verdad existió para Rodriguez. La gente y autoridades huyeron despavoridas dejando el cuerpo allí en el suelo, "pues la ley disponía no levantarlo hasta la caída del sol", siete horas después. Como siempre en esas épocas el rio Rocha rebalsó y en sus brazos levantó el cuerpo de Rodriguez y lo fue a depositar al pie de unos sauces llorones que existen todavía en ese lugar. Al menos el cuerpo no tendría que estar botado. Dios si existió, fue a cuidar a Rodriguez en su paso a la eternidad a la sombra del sauce en aquel verano cochabambino.


AL PAREDÓN!!. HISTORIA DE DOS FUSILAMIENTOS ...A LA BOLIVIANA - Parte 1



Que es para nosotros la Justicia?.Un autor dice que: "La justicia se representa con una mujer que lleva los ojos vendados, una balanza en una mano y una espada en la otra. Los ojos vendados pretenden destacar que la justicia no mira a los hombres, sino los hechos, es decir, que la justicia es igual para todos los hombres. La balanza representa el juicio que determinará colocando a cada lado de la balanza los argumentos y pruebas. La espada expresa que la justicia castigará con mano dura a los culpables". He aquí la historia de dos ejemplos de administración de justicia.



EL BOLILLO DE LA MUERTE...

Parafraseando a Gabriel García Márquez: El día en que lo iban a matar, Alfredo Jáuregui se levantó a las 6:00am. Ya llevaba 10 años haciendo lo mismo, pero, qué otra cosa podía hacer en su celda de la cárcel pública de La Paz?. El juicio había durado tanto que en ciertos días hasta había olvidado el motivo de su encarcelamiento. Esa madrugada, al ver a su hermano y sus dos amigos, con quienes compartía la celda, mirándolo con dolor y angustia se acordó de su suerte: Hoy sería fusilado. Esa fue la sentencia diez días atrás y esa fue su suerte en el juego fatal de los bolillos blancos y negro. Son las 8:00am, apenas probó una taza de café yungueño con marraqueta y queso collana (su último deseo). Un nudo en la garganta que bajó a su estómago le recordó que ya no vería mas su casa, a su madre y a su familia. 


Es el 5 de noviembre de 1927, horas 8:30am, Alfredo sale de su celda y se enfrenta cara a cara a un periodista que lo retrata con una cámara de filmación. Sonríe melancólicamente a la cámara. El periódico de la época La Razón lo describe así: "Es el más joven de los condenados (…). Pulcramente vestido, de mediana estatura y complexión casi atlética, Alfredo Jáuregui tiene aún la energía de la juventud y su vehemencia a pesar de los diez años de sufrimientos e inquietudes constantes”. 



Diez días antes, Alfredo fue condenado a muerte junto a sus tres amigos por el supuesto asesinato del general y ex Presidente de la República José Manuel Pando. En aquella época, el Código Penal indicaba que, si los sentenciados eran menos de diez, sólo moriría uno de ellos, y sería el azar el encargado de determinar cuál. “Aparatoso y emocionante fue el sorteo de los presos. El bolillo negro y siniestro le tocó a Alfredo Jáuregui”, fue el titular de la crónica del periódico La Razón.


Alfredo, que en el momento del supuesto crimen tenía 16 años, pasó una década tras las rejas y fue ejecutado aquella mañana de octubre. Su hermano y dos amigos sacaron del ánfora los salvadores bolillos blancos. Antes de meter la mano en la urna, en último lugar, Alfredo ya sabía que la suerte estaba echada. Él pagó los platos rotos del Proceso Pando. 


El profesor John Rawls, en particular, indica que "La justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, así como la verdad es a los sistemas del pensamiento".


Según ha quedado escrito en la historia boliviana los Jáuregui fueron los que perpetraron el asesinato del exmandatario en junio de 1917. Los republicanos, comandados por Bautista Saavedra, acusaron al presidente de la República, el liberal José Gutiérrez Guerra (ganador de las elecciones del mes precedente), de haber armado el magnicidio y con ello se convulsionó por años la política boliviana.


El Diario indica que todo empezó con el descubrimiento del cadáver de José Manuel Pando, el 20 de junio de 1917, en el fondo del barranco de Huichincalla, de 30 metros de profundidad,  cerca de El Kenko, en dirección a Achocalla. La Sra. Dolores, madre de Juan y Alfredo, tenía una tienda en ese lugar de El Alto.Allí llegó el general la tarde del 15 de junio de 1917 a tomar una sopa y visitar a sus amigos, de regreso a La Paz desde su finca en Catavi. Había partido el día anterior y, tras pernoctar en la hacienda Machacabú, continuó su camino con el objetivo de estar en la urbe paceña el 16, fecha en la cual tenía que apadrinar un matrimonio. Según se supo después, los Jáuregui conocían al expresidente desde hacía años. “Nosotros conocíamos mucho al general Pando por mantener relaciones espirituales con su hijo, don Ramón”, declaró Juan a El Diario.


Por otro lado, las personas que testificaron ante el juez aseguraron que el militar murió apaleado por los que se encontraban en el local regentado por Dolores, entre ellos, sus dos hijos. Uno de los testimonios clave fue el de Pablo Fernández, “cuyas atestaciones guardan perfecta armonía con lo declarado por Demetria v. de Aguirre (una vecina de Achocalla)”, escribía en 1924 el exjuez de Sumario y de Acusación Efraín Chacón, en el libro El Proceso Pando ante la opinión pública. Sin embargo, lo particular en este caso es que el declarante era sordomudo. Para interpretar su declaración, el juzgado llamó a otro habitante de la zona, José Calasanz Cuevas, “quien durante mucho tiempo había tenido a su servicio un doméstico sordomudo, por lo que encontraba facilidad suficiente para entenderse con el testigo en cuestión”.


Dicen por ahí los abogados que la asociación de justicia con la equidad ha sido histórica y culturalmente rara y tal vez es una innovación moderna.El término justicia viene de iustitia, y el jurista romano Ulpiano a definió así: Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi; "La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar (conceder) a cada uno su derecho".


La primera autopsia que se realizó al cadáver de Pando (que duró alrededor de tres horas, según publicó El Diario el 26 de junio de 1917) determinó que el militar había muerto por conmoción cerebral y por lesiones profundas en la parte izquierda del tórax. Este resultado hizo que, en junio de 1919, se absolviera a los acusados, pues no había crimen. Sin embargo, los periódicos afines al Partido Republicano y los diputados opositores, obligaron a  rehacer la autopsia. Defendían la tesis de que el suceso había tenido un móvil político.


De esta tendencia era el periódico La Verdad: “Un informe completo, como deben ser todos los que prestan los médicos legistas, hubiera arrojado muchísima luz sobre las causas que determinaron la muerte y las circunstancias que la rodearon (...). Los médicos han obrado muy precipitadamente... Sólo así se puede concebir que el informe prestado por ellos al juez, sea tan lacónico y huérfano de datos ilustrativos, que es una calamidad”. El segundo examen forense determinó que “la causa de la muerte es debida a las contusiones que presenta en la cabeza, que han producido una conmoción cerebral, con hemorragia múltiple”. 


En 1978, Ramón Salinas Mariaca, descendiente del general, manifestó en su libro Vida y Muerte de Pando que la madre del militar, uno de sus hijos (legítimo, resalta), su hermano y otros familiares sufrieron diversos tipos de apoplejías. Por ello, afirma el médico José Alvarado en un artículo publicado en 1998 por la Sociedad Boliviana de Historia de la Medicina, titulado El supuesto asesinato del ex presidente José Manuel Pando. Contribución a su rectificación histórica, el motivo de la muerte puede catalogarse como “accidente cardio-vascular por la edad avanzada y probable arterio-esclerosis”.


 
El apellido Jáuregui reapareció en los periódicos paceños en noviembre de 2012, ochenta y cinco años después de la muerte de Alfredo. La Cinemateca Boliviana (proyecto a cargo de Carolina Cappa y María Domínguez) exhibió fragmentos de la película documental de 17 minutos que inmortalizó el fusilamiento, realizada por Luis del Castillo y perdida durante casi 85 años. Y es que, al poco tiempo de su estreno en 1927, parte de la prensa paceña presionó para que se censurara. “Para dar una pobre idea de Bolivia, para exhibir con enfoque deprimente nuestra justicia, para denigrar la nacionalidad con el coro de indígenas desarrapados, nada se ha dado más cabal. Es este el aspecto en que fundamos nuestra oposición a la publicidad y peor aún a la exportación de esta película”, publicaba La Razón el 26 de noviembre de 1927.

Alrededor de los Jáuregui se tejió toda serie de invenciones, un sector político veía en el suceso (o quiso hacer ver) un crimen político, mientras otros sostuvieron en un primer momento que el militar había tenido un accidente, cayendo al barranco. Sin embargo de todo y por presión política, en 1927, Alfredo Jáuregui fue fusilado.




REFERENCIAS:


El bolillo fatal... o el emblema de la muerte: el hallazgo. Autor Carolina Cappa, 2015. Incluye video.http://kinetoscopiomonstruo.blogspot.com/2015/02/el-bolillo-fatal-o-el-emblema-de-la.html
Las imagenes de la red.



domingo, 26 de noviembre de 2017

LOPE MENDOZA PARTIDARIO DEL REY




POCONA es la Tercera Sección de la Provincia Carrasco del Departamento de Cochabamba. Se halla situada en la parte Sudoeste de la Provincia, y al centro sur del Departamento. Esta población se encuentra a 140 Km de  la ciudad de Cochabamba por la carretera troncal antigua Cochabamba-Santa Cruz.  Esta zona destaca por su gran valle fértil en donde se cultivan las papas, maíz, trigo y variadas hortalizas además de la crianza de ovejas, vacas, cabras. En la época incaica era un importante centro agrícola de abastecimiento al imperio pese a estar en la frontera con las tribus selváticas del este boliviano.

A su vez,  dentro de su territorio, destaca el Mercado Lope Mendoza, ubicado en el cantón Wuayapacha en la antigua carretera Cochabamba  - Santa Cruz. Es el mercado de productos agropecuarios más importante del sur del Departamento y en especial de la zona  de Totora, Mizque, Epizana y a él confluyen todos los pobladores del municipio. El intercambio comercial tiene su influencia incluso en las zonas de Aiquile, Tiraque, Arani y Punata a mas de 100Km de alli. A dicho mercado asisten semanalmente los días lunes cerca de 6000 personas. Este sitio se encuentra a la ribera de un rio que discurre de la cuenca de Wayapacha adentrándose a la selva hasta formar parte del Rio San Mateo en el trópico cochabambino.


Estuve por allí varias veces con ocasión de realizar la ingeniería de su sistema de alcantarillado y demás está decir que el paisaje es especial. Me llamó la atención el nombre del lugar, es el único sitio con nombre no indígena en la comarca. No hay una familia o una estatua o un registro de una autoridad del lugar que apellide de tal forma. Sin embargo, este apellido ha debido ser de gran impacto o importancia para que los pobladores denominen este lugar así: Lope Mendoza. Pero porque se llama este lugar así?. He aquí la historia:

Corre el año 1543, pacificado en apariencia el Perú de las guerras civiles entre los españoles, la conquista de América nuevamente  entra a una nueva expansión y sobretodo la clásica búsqueda de oro, plata y riquezas mueve grupos de españoles en todas direcciones. Destaca en nuestro relato la Expedición a Tucumán o Tucma dirigida por Diego de Rojas (Entrada a los Chiriguanos) y varios conquistadores entre ellos el Capitán Nicolás de Heredia, sucesor de Rojas a su muerte. Doscientos soldados se alistaron entusiastas para acometer esta arriesgada empresa, que duró más de tres años y en la que los expedicionarios tuvieron que sostener sangrientas batallas con los indios del chaco y pasar hambre, miseria y peligros. La historia los conoce con el nombre de "los de la Entrada".

Mientras la Entrada ocurría, en el año 1544 en el Perú, Gonzalo Pizarro (nuevo Gobernador del Perú) se rebela contra el Rey de España en lo que se conoce como la Rebelión de los Encomenderos. Y  de nuevo el Perú ingresa en guerra civil de españoles. Unos tomando partido del rey, otros partido de los encomenderos se enfrascan en una guerra donde las cabezas ibéricas rodaban como en fiesta y como si sobraran.

Los de la Entrada a mas de mil kilómetros de distancia, aun cuando la guerra estaba muy lejos  tomaron el partido del Rey: Nicolás de Heredia a la sazón cabecilla de la expedición, resolvió entonces volver al Perú, y con los ciento cincuenta hombres que lo seguían buscó ponerse a órdenes del Capitán Lope Mendoza (español de La Plata), que junto a Diego Centeno acababa de alzar bandera contra Gonzalo Pizarro y los encomenderos rebeldes, decidiendo todos marchar al Perú a pelear por el Rey.

Ochenta años antes, nacía un hombre en el poblado de Arévalo, pequeña ciudad de Castilla la Vieja (España). Con el pasar de los años se convirtió en soldado, el cual por su indómita bravura, por sus dotes militares, por sus hazañas que rayan en lo fantástico, por su rara fortuna en los combates y por su carácter sarcástico y cruel fue conocido en el Perú con el nombre de Demonio de los Andes. Era Francisco de Carbajal, Maestre de Campo. Después de haber militado más de treinta años en Europa a las órdenes del Gran Capitán Gonzalo de Córdova y encontrándose con el grado de alférez, viajó de España al Perú a prestar con su espada, un importante servicio al marqués D. Francisco Pizarro y posteriormente a su hermano Gonzalo. Grandes privilegios y concesiones obtuvo de ambos a su momento, y en breve se halló el aventurero Carbajal poseedor de una gran fortuna. Este demonio contaba para la época de nuestro relato con 80 años de edad.

Los grandes servicios de Carbajal a los Pizarro se pueden resumir en las siguientes líneas de un historiador peruano: "El octogenario guerrero exterminó o aterró a los realistas del Sur del Peru. A la edad en que pocos hombres conservan el fuego de las pasiones y el vigor de los órganos, cruzó sin descanso seis veces Los Andes. De Quito a San Miguel, de Lima a Guamanga, de Guamanga a Lima, de Lucanas al Cuzco, del Callao a Arequipa y de Arequipa a Charcas. Comiendo y durmiendo sobre el caballo, fue insensible a los hielos de la puna, a la ardiente reverberación del sol en los arenales y a las privaciones y fatigas de las marchas forzadas. El vulgo supersticioso decía que Carbajal y su caballo andaban por los aires. Sólo así podían explicarse tan prodigiosa actividad".

Francisco de Carbajal hallábase en Quito con Gonzalo Pizarro cuando se tuvo noticia de que Diego Centeno y Lope de Mendoza habían proclamado la causa del rey. Pizarro ordenó entonces a su maestre de campo que, con trescientos hombres, se dirigiese sobre los enemigos, sin darles tiempo para que organizasen elementos de resistencia.

Fue en esta campaña, prodigiosa por la rapidez de las marchas, donde Carbajal ostentó todas sus admirables dotes militares, conquistándose la reputación de gran capitán. A fuerza de hábiles maniobras estratégicas, derrotó primero a Centeno quien huyó hacia la sierra peruana. Terminada la dispersión que Carbajal hizo de Centeno y habiendo descansado en Arequipa, se encaminó a los Charcas en busca de Lope Mendoza y los demás defensores del Rey y de paso buscar fortuna con oro y plata y, mientras pudiera, a ejercer crueldades. 

Lope de Mendoza que era Maestre de Campo de Centeno con L. Perdomo, Alonso Camargo y otros decidieron también huir y tomaron el camino que conduce al sud del Alto Perú por Caranguas con intención de buscar la ruta que descubrió Diego de Rojas en 1542 cuando fue al Río de La Plata y, probablemente, para no caer en manos de Carbajal.

No pasó mucho tiempo en que Lope de Mendoza en su camino encontrase a los que regresaban de la expedición al Río de La Plata (los de la Entrada), con Nicolás Heredia a la cabeza buscándolo. Con estos refuerzos convinieron nuevamente proclamarse por el Rey, nombrando a Lope de Mendoza Capitán General de esta pequeña fuerza.

Los unos bajando, los otros subiendo por el camino a Tucumán, no tardaron en encontrarse en el poblado de Pocona (un tambo de la época). Y fue en ese lugar donde se produjo el sangriento encuentro, en el que Carbajal, que lo perseguía por medio de una maniobra hábil, se apoderó del pueblo, del cual salieron las tropas de Lope Mendoza a batirlo, habiendo intentado reconquistarlo inútilmente. El Demonio ya había identificado a su presa y no la iba a dejar escapar.

Sin otra alternativa Lope Mendoza se retiró del lugar después del combate y pudo apoderarse del equipaje de Carvajal, que contenía muchos tejos de oro, que lo tomó a las siete leguas de Pocona y siguió su retirada con sus compañeros hacia la selva (Creo que buscaba el paso de Montepunco - Puerta del Monte que es el acceso a la selva chapareña desde las alturas de los valles cochabambinos), habiendo acampado a la orilla de un río, cuyo ruido no le permitió sentir que Carbajal llegaba sobre él y los suyos.

El Demonio tomó prisioneros a Lope de Mendoza y Nicolás de Heredia que, como todos los de la Entrada, se batieron bizarra pero infructuosamente. Cuando en Pocona lo presentaron herido y prisionero a Lope de Mendoza y a su segundo Heredia, díjoles Carbajal: -¡Hola! ¡Hola! ¿Conque eran vuesas mercedes los malandrines que habían jurado ahorcarme por su mano? Pues ahora vamos a ver quién mata a quién.

Lope de Mendoza y su compañero levantaron con altivez la cabeza y se encerraron en un silencio despreciativo. Al fin se cansó Carbajal de apostrofarlos sin obtener de ellos una palabra, y dirigiéndose a la puerta gritó a un oficial que pasaba: -Alférez Bobadilla, venga acá, si es servido, y mande dar garrote a este par de bellacos y que les corten la cabeza y tráigamelas, que holgareme de verlas separadas del tronco.

Cumplida la sentencia, con los héroes en camino a la vida eterna, el mismo Dionisio de Bobadilla partió para Arequipa conduciendo las dos cabezas en una bolsa (la de Lope Mendoza y la de Heredia), que debían ser puestas en la picota de la ciudad. Cuando dos años después, vencido el Muy Magnífico Gonzalo Pizarro, cayó prisionero Dionisio de Bobadilla, mandó el pacificador La Gasca que le cortasen la cabeza y la colocasen en Arequipa, en el mismo sitio que había ocupado la de Lope Mendoza, cuya memoria se honró con una gran misa fúnebre.

Finalmente, porqué se llama ese lugar Lope Mendoza?. La leyenda dice que en dicho sitio del rio fue ajusticiado Lope Mendoza y su cuerpo sin cabeza enterrado por los pobladores en tumba secreta. También se podría decir que esos días de batalla fueron tan sangrientos que quedó en la memoria de los poconenses un recuerdo de lo sanguinarios que pueden ser los hombres y quizás en las noches todavía se escucha el cabalgar de la caballería persiguiendo a los infortunados y las explosiones de los arcabuces como truenos, finalmente el ruido seco del sable cortador de cabezas y luego el silencio. Solo el rio con su canto nos recuerda que nuestra tierra tiene historias que merecen ser recordadas.

Y que paso con el Demonio de los Andes?, de la misma forma, dos años después de Pocona, se produjo la batalla de Sacsahuaman donde los rebeldes la perdieron. Gonzalo Pizarro y Francisco de Carbajal fueron inmediatamente juzgados y puestos en capilla. Sobre el gobernador, en su condición de caballero, recayó la pena de decapitación. El maestre, que era plebeyo, debía ser arrastrado y descuartizado. Carbajal fue ajusticiado en el mismo campo de batalla el 10 de abril de 1548, a la edad de ochenta y cuatro años. Pero con el suplicio no concluyó para Carbajal la venganza del poder real, su solar o casa en Lima, lo formaba el ángulo de las calles conocidas hoy bajo los nombres de la Pelota y de los Gallos. El terreno fue sembrado de sal, demolidas las paredes interiores, y en la esquina de la última se colocó una lápida de bronce con una inscripción de infamia para la memoria del propietario. A la calle se le dio el nombre de calle del Mármol de Carbajal.

Cochabamba, 26 de noviembre de 2017.

Nota: Se denominan Guerras Civiles entre los conquistadores del Perú a las luchas que surgieron entre conquistadores españoles del Imperio Incaico por la disputa de los territorios conquistados, así como por el control del poder político. Estas luchas se extendieron de 1537 a 1554, con intervalos de paz relativa.


Ref: El Demonio de los Andes, de Ricardo Becerra. Historia de Chuquisaca, de Valentin Abecia, Comentarios Reales de los Incas, de Garcilaso de la Vega