domingo, 9 de agosto de 2020

LABYRINTHUS

Haces un alto en tu camino. De pronto miras alrededor y percibes que no podrás encontrar la salida. O tal vez sientes que estas caminando en círculos y no vislumbras la meta. O tal vez, caminas y caminas y la ruta nunca llega a su fin. Estás en un laberinto.

Como siempre hemos sabido, un laberinto es un lugar formado por senderos, caminos, calles y encrucijadas intencionadamente complejo para confundir a quien se adentre en el mismo. Cuando son construcciones físicas, estas estructuras pueden tener una entrada sin salida, o una entrada y una salida, o varias entradas y varias salidas. Muchas veces es un lugar en concreto construido para ese fin, o algún intrincado sistema natural de cavernas o también, es un símbolo usado para emprender una senda iniciática. Sea cual fuere, en definitiva, un laberinto es un lugar intrincado de fácil acceso y, del que es muy difícil salir.

Cuando hablamos de un laberinto, lo asociamos primero a las figuras de revistas y publicaciones de crucigramas, el cual, en nuestro rato de ocio, tratamos de resolver.

Profundizando el concepto aún más, nos podemos acordar del clásico mito del laberinto del Minotauro o laberinto de Creta, el cual fue construido para contener al hijo, mitad toro mitad humano de la esposa del Rey Minos.

Cuenta el mito que este rey cretense, esposo de Pasífae, no cumplió su promesa de sacrificar al toro blanco que Poseidón había hecho emerger del agua para ser sacrificado como un tributo a él mismo. El rey Minos fue castigado con la posesión de Pasífae de una atracción incontrolable por el toro blanco, de cuya relación nació el Minotauro. Avergonzado, humillado y furioso, el Rey Minos solicitó a Dédalo, su maestro constructor, que hiciera una edificación para esconder a la bestia. Para no olvidarla, y como adicional castigo, cada año se le ofrecía a catorce jóvenes de las familias nobles como alimento al monstruo.

Un día de sacrificio, Teseo, hijo del Rey Egeo, se ofreció de voluntario para ingresar al laberinto con la intención de matar al Minotauro y terminar para siempre con el castigo. Pero esto fue con trampa. Resulta que, Teseo y Ariadna la hija del rey Minos, se enamoraron. Para salvar a su amor, Ariadna le entregó a Teseo un ovillo de hilo de oro que lo ayudaría a encontrar el camino de vuelta después de haber matado al monstruo. Una vez eliminado el Minotauro, Teseo pudo salir del laberinto ayudado por el hilo de oro. Pero el mito no termina ahí. Una vez muerto el Minotauro, el Rey Minos, una vez más engañado y furioso hizo que Dédalo y su hijo Ícaro sean encerrados dentro del laberinto para que nunca nadie más se beneficiara de las artes del constructor. Dédalo, quien era un hábil maestro de muchos artificios, fabricó unas alas uniendo plumas de ave con cera (ignoro de dónde sacó ese material, pero lo hizo). Salió volando del laberinto junto a su hijo. Pero Ícaro, desoyendo toda recomendación del padre, voló muy alto y se acercó al sol. Derritiéndose la cera de las alas que lo sostenían cayó al mar muriendo en el acto.

Aparte y con anterioridad al mito cretense, el laberinto fue dibujado, construido y simbolizado en las culturas hindú, egipcia, etrusca, celta, nórdica, maya y otras alrededor del mundo. La mayoría de las veces, es un elemento metafórico presente en la cultura mundial desde la Antigüedad.

En la Edad Media, los cristianos de Europa acostumbraban peregrinar hasta la Tierra Santa. Debido a las dificultades en la época de las Cruzadas, surgió, en el seno religioso el concepto del laberinto como un recurso simbólico y místico alternativo y cuyo recorrido podría reemplazar a la peregrinación (me imagino previo pago monetario). Por ello, en algunas catedrales se empezó a construirlo para simbolizar el camino tortuoso, largo y difícil que había que recorrer, penitentemente, para llegar al encuentro con Dios y lograr la virtud de un buen cristiano. Un buen ejemplo de esto es el laberinto de la catedral de Chartres, Francia. Construido entre 1215 y 1221 en la nave mayor de dicho templo, perdura hasta el día de hoy. Ese laberinto es uno de los más famosos de la arquitectura cristiana antigua. Con un diámetro de unos 12 metros y 85 centímetros de ancho del "sendero", se trata del mayor laberinto cristiano creado en la Edad Media. Está formado por baldosas blancas y negras que forman un sendero con múltiples circunvoluciones que conducen al punto central. Usualmente se lo recorre, de pie o de rodillas, en vísperas de Pascua.

Donde empieza el laberinto?, pues en su puerta de ingreso. Es en ese segundo de tiempo en el que decides entrar o buscar otro camino. Una vez adentro, debes continuar hasta encontrar la salida.

Gabriel García Márquez, escribió la novela "El General en su laberinto". Ambientada en 1830 narra las vicisitudes del General Simón Bolívar, Libertador de América. Luego de que sus sueños y metas se desvanecieran entre golpes de estado y traiciones, Bolívar debe abandonar América con lo que lleva puesto. Su ingreso al laberinto empieza en la primera pagina de la novela cuando le dice a su ayudante: Vámonos. Y emprende su largo, tortuoso y accidentado viaje al exilio. Buscando la salida, la cual debía ser el viaje a Europa, Bolívar debió enfrentar su soledad, su decepción, su enfermedad crónica y la indolencia y traición de sus antiguos compañeros de lucha, todo esto convertido en el Minotauro que lo esperaba al final.

 "Bolívar realmente muere por falta de amor. Despreciado por muchos de sus compatriotas, abandonado por todos menos unos pocos ayudantes y asociados, abandonado --durante los últimos siete meses de su vida-- sin siquiera la compañía de su antigua amante Manuela Sáenz, Bolívar no tuvo más remedio que morir de un corazón roto. Histórica y médicamente, puede haber otra explicación. En el mundo de las verdades universales filosóficas y poéticas, sin embargo, el amor, o su falta, puede matar". (Palencia-Roth, Michael)

A las 13:03  del 17 de diciembre de 1830, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar perdió su lucha contra el Minotauro y nunca salió de su laberinto. Había recorrido 900Km en 7 meses desde Bogotá a Santa Marta. Este brioso jinete guerrero que había recorrido casi toda América, en esa oportunidad, tampoco llegó a salir de Colombia.

Es posible que tu andar por el laberinto dure un tiempo corto o uno muy largo, y algunas ojalá pocas veces, toda la vida. Estás en un laberinto y, a menos que seas como Dédalo o Teseo, la meta no solo será matar al Minotauro que te aprisiona, sino salir de él. Tal vez tengas una Ariadna que te entregue un hilo salvador, pero igual debes recorrerlo solo y encontrar al Minotauro. El camino del laberinto no se recorre en línea recta, sino avanzando y regresando, tanteando por un lado y otro, muchas veces dando vueltas en círculo. Lo único que hay que saber es que el laberinto tiene principio y final, y, si se han sorteado con habilidad los obstáculos, si se logra matar al Minotauro es posible que la deseada salida esté ahí enfrente de ti.


https://www.labrujulaverde.com/2016/12/el-laberinto-cristiano-mas-antiguo-que-se-conoce-en-una-iglesia-argelina-del-siglo-iv.

"Laberinto". En: Significados.com. Disponible en: https://www.significados.com/laberinto/

http://faculty.winthrop.edu/kosterj/engl618/readings/marquez/palencia-rothMarquez.htmGabriel García Márquez: Labyrinths of Love and History. Palencia-Roth, Michael. World Literature Today: A Literary Quarterly of the University of Oklahoma, 01963570, December 1, 1991, Vol. 65, Issue 1: 54-58. 

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