Desde el primer día de cuando llegamos a este mundo empieza nuestro largo camino de crecimiento. Para quienes queremos creer en la trascendencia de la vida, a lo largo de ese camino, tanto carne como espíritu empiezan una búsqueda. La carne crece y busca sobrevivir, el espíritu aprende y busca su trascendencia. A lo largo de esa búsqueda, de nuestra vida, cometemos cientos de errores y eso, como dicen, debe ser parte del aprendizaje. Pero, para qué es necesario aprender?, qué es lo que buscamos?, felicidad?, paz?, riqueza?, amor?. nadie sabe. Lo más probable ,y patético, es que en el lecho de muerte te des cuenta, ojalá que no, que no encontraste lo que estabas buscando y que te falta tiempo para enmendar tus errores. Aquí, se me viene a la mente esa pieza del grupo irlandés U2: I Still Haven't Found What I'm Looking For. Es realmente lo que pasa?.. subes a las montañas más altas, corres por los campos más grandes, escalas los muros más altos, y sigues sin encontrar lo que buscas?. Pienso que es posible. Y si lo encuentras, eres capaz de darte cuenta de ello?. Entonces, es necesario equivocarse?.
Cuenta la tradición cristiana y judía que al principio, Adán y Eva, entendidos como la culminación y lo mejor de la Creación, en un acto de aprendizaje desobedecieron a Dios. Este acto significó la expulsión de estos dos personajes del Jardín del Edén y, consecuentemente la maldición divina a toda la Humanidad. Aún cuando muchos no comprendemos esa actitud dura de parte del Creador, desde la expulsión del Paraíso, la Humanidad tuvo que abrirse paso, solitariamente, en la Naturaleza para lograr sobrevivir y colocarse en la cima de la cadena alimenticia de nuestro mundo. Durante miles de años, carne y espíritu (más la carne) tuvieron que usar todos sus recursos para sobrevivir a una Creación cada vez más agresiva: Diluvios, volcanes, terremotos, depredadores, sequias, huracanes, nieve, hielo, inundaciones. Hubo un instante en todo ese periodo que parecía que no iba a suceder, pero sucedió, el Hombre se hizo dueño de la Creación. Y Dios una vez más se acercó a él. Por eso, una propuesta de Absolución del Pecado Original, recién llegó y muchísimo tiempo después, hace 2.000 años con el sacrificio del Hijo del Hombre, desde entonces la Humanidad tiene posibilidad de la Redención. Desde entonces todos los hijos de Adán y Eva caminamos por la vida, cometiendo errores, en busca de Absolución. Ese momento en el cual estas completo.
En la legislación de muchos países, el concepto de Absolución esta ligado a: Liberar de algún cargo u obligación. Declarar libre de responsabilidad penal al acusado de un delito. En el proceso civil, es desestimar a favor del demandado, las pretensiones contenidas en la demanda. En la Religión Católica, la Absolución es remitir a alguien sus pecados en el Tribunal de la Penitencia, y levantarle las censuras en que hubiere incurrido. Exculpación, indulto, perdón, indulgencia, condonación, redención, rehabilitación, liberación, tantas definiciones para un concepto: y cuándo podemos obtener el perdón por los errores?.
De todas las definiciones, me quedo con: la absolución como liberación. Porque, si no la consigues ahora, es como la canción de Sabina, Peces de Ciudad: "en desolation road..", no podrás reír ni volar.
Entonces, cuánta carga eres capaz de llevar esperando esa redención?. Esta pregunta me lleva a una escena de la película "La Misión" de 1986,donde el actor Robert de Niro encarna al capitán Rodrigo Mendoza, un despiadado soldado español de allá por los años 1700 y tantos, encargado de dar cacería a los indígenas guaraníes entre otras cosas. Una vez conocedor de la traición nacida entre su mujer y su hermano, fue arrastrado a una confrontación fratricida (un duelo) con un resultado mortal. A raíz de esto, el asesinato de su hermano, Mendoza se va al carajo y sufre una transformación física y psicológica, ya que la culpa por la muerte de su hermano lo arrastra a un abismo sin fin que suma la culpa por los indios cazados y muertos por su espada. Toda la culpa empieza a hacerse presente en su mente afiebrada. De lo más profundo de su abismo personal (la carne), ya cuando no había posibilidad alguna de razón, es acogido por la orden jesuita presente en la ciudad (el espíritu), no obstante lo cual, pese a muchas oraciones y meditaciones no logra obtener la Absolución. Entonces es necesario algo más, su redención no está en la oración ni en la meditación, debe hacer algo más, debe entregar algo más. Interviene el padre Gabriel, el protagonista, le invita a la reconciliación con Dios, con los indios guaraníes y, finalmente, consigo mismo al proponerle ir con él a la selva chiquitana y ayudar en la labor que llevaban a cabo en una de sus misiones jesuíticas. El capitán Mendoza acepta, cargando voluntaria y simbólicamente con sus armas, armaduras y demás bagajes, por un territorio accidentado, hasta donde viven los guaraníes. Luego, de muchas peripecias, deben Uds. ver la parte del ascenso por la catarata, allí es perdonado por Dios, luego por los guaraníes —que lo reconocen como protector— y, finalmente es liberado de toda carga pasada.
Hoy, todos somos como el capitán Mendoza, obviamente no hemos asesinado a nuestros hermanos ni a ningún guaraní, pero, por diversos motivos, llevamos a cuestas nuestras armas, armaduras y bagajes por un camino agreste y, las más de las veces cuesta arriba, esperando ver una luz, oír una voz, escuchar una palabra que finalmente desate el nudo de la carga y la haga caer allá abajo del abismo. Es posible eso?. No sé. Pero, finalmente ya liberados, ascenderemos triunfantes a la cima, liberados al fin de eso que estaba en las espaldas. Mientras eso no suceda, imaginemos la celda oscura y húmeda en que se encontraba el capitán Mendoza.
Recientemente vi otra película: Hostiles, con Christian Bale el de Batman Dark Night. De que trata?, de la redención, de la absolución a la que todos debiéramos tener acceso.
Estamos permanentemente expuestos a oportunidades, es el cruel destino el que organiza todo esto. Puedes lograr tu absolución?, podrás estar en paz con tu espíritu?, te deseo buena suerte. Yo tendré que esperar. Mientras tanto, unos demonios en la noche y una botella de ron son buena compañía.
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