domingo, 6 de octubre de 2019

GUASONES EN NUESTRO CAMINO (cuidado, es posible tener spoilers)

Debo confesar que muy pocas películas me dejan tan afectado como la última de Guason (Warner Brothers, 2019). Normalmente voy al cine a ver películas de aventuras, ciencia ficción y otras que solo me permiten entretenerme y evadir la realidad en esas dos o tres horas. Salgo de la película y nada pasa a mi alrededor y sigo con mi vida. También debo confesar que fui a verla con el escepticismo de un fan de Heat Ledger y de que nunca más alguien superaría su actuación. Nunca tan equivocado, cada minuto que pasa, desde el inicio, puedes ser parte de la conversión de Arthur: un hombre como cualquiera de nosotros (quizás un poco mas loco, pero hombre al fin) en el Guasón, un loco desquiciado y asesino. Y la película es así, hasta que no llega el final y sale la palabra Fin, estás sentado en el asiento preguntándote: qué mas?, qué mas puede pasar?. Y cada minuto, en que el actor te lleva paso a paso por su transformación, siempre quedas en el borde del asiento en el cual piensas: Ya, aquí se detiene toda esta locura y volvemos a la luz. Nunca llega la luz y llega el final de la película y ves, no con cierta culpabilidad, como el Guason ha completado su paso al lado oscuro, y de allí no esperas nada más que en los post créditos llegue Batman y dé cuenta final de tan loco personaje. Por el momento ese destino esta muy lejos.
La transformación de Arthur no es nada mas ni nada menos que la de un hombre al que su sociedad ignora. Necesita ayuda y se le cierran las puertas porque no es alguien visiblemente importante. Tiene un desorden mental de partida, sí, pero eso también es consecuencia de algo oscuro. Un hombre que es consciente de su realidad (?) y busca ayuda, pero sólo espera que su muerte sea más importante que su vida. Un hombre a quien todas las oportunidades le son negadas y pese a que hay momentos en que se le abren las puertas, éstas se cierran antes de que las cruce. Oh!! crueles hados del destino, cuando agarran a un hombre no paran hasta destruirlo, como dirían los griegos. 
En dicho de él: "si yo muriera, todos pasarían por encima de mi sin que nada les importe". Es posible pensar así?, creo que si, cuando caminas por la calle sin que nadie te vea o cuando no tienes valor para nadie, o cuando se te cierran las puertas. Si el actor pensó en las consecuencias de su actuación, yo diría que bien logrado y por lo que veo en las noticias al respecto, nadie que ha visto la película, se ha quedado indiferente.
Ahora bien, como estamos como sociedad?, no será que tenemos muchos "Guasones" en potencia?. Será que somos capaces de mirar realmente lo que pasa a nuestro alrededor?, somos capaces de prestar atención a  quienes nos rodean?, o solo estamos aquí acumulando sin importar las consecuencias a nuestro entorno?. Me pregunto, cuando damos una moneda a quien lo pide, miramos realmente a sus ojos de quien lo recibe?, los ojos son la luz del alma dicen, y al ver la película podrás ver, en todo momento, en los ojos de Arthur a esa sociedad que lo empuja cada vez más a su destino.
Repartimos limosna con el convencimiento que estamos ayudando a una persona? o lo hacemos para alejarla de nosotros?, tal vez sea un guason en potencia, y no nos damos cuenta.
Pensamos que esa sociedad que muestra la película está allá a miles de kilómetros lejos de nosotros. Yo creo que no. En nuestro país tenemos tres feminicidios por semana y llevamos años así, tenemos asesinatos de padres a hijos, de hijos a padres y todo con tanta saña y violencia que me pregunto en qué momento o circunstancia las personas somos capaces de irnos al lado oscuro?. Todos esos asesinos son unos guasones, y los tenemos en medio de nosotros. Me pregunto si su destino, y el de sus victimas, sería diferente si en su momento hubieran sido vistos por nosotros, o alguien los hubiera escuchado, o tuvieran oportunidad de trabajo, de educación, de salud. No lo sé, quiero creer que sí y que sólo el hecho de que podamos construir una sociedad mas humana (me sonó a cliché) que sea capaz de mirar en todos sus rincones y preste una mano a quien lo necesite, se reducirían los guasones y quedarían solo los demonios encarnados.
Pensemos un momento, nuestra gente tiene oportunidades para hacerse un espacio?, yo creo que no y  es urgente hacer algo.
Esta película realmente me perturbó y tendré que hacer algo al respecto, ojalá tenga oportunidad de hacerlo. Anda a verla, saldrás diferente, eso espero.
Para terminar, pongo una frase del Guason (de otra película) pero que queda muy claro en ésta: "solo hace falta tener un mal día para sumir al hombre mas cuerdo del mundo en la locura más profunda", y hoy es tan fácil hacerle un mal día al prójimo.
Gracias.

lunes, 9 de septiembre de 2019

KASAKIR-MAKA, EL VALLE DEL AMANECER

Ha terminado el invierno, aunque no parece, el clima ha estado muy frío la mayor parte de los días y se ha puesto muy difícil lograr calentar de noche las chozas de cuero y palos del Clan de la Piedra Roja. Ni siquiera las fogatas pudieron con este frío.

Hace muchísimos meses atrás dejaron esos valles acogedores y tuvieron que moverse hacia esta fría y seca tierra plana siguiendo las manadas de caza que, con más frecuencia, se van al sur. Semeel-Jak (Bosque Sombrío), el líder cazador ha caminado por muchos días buscando el lugar donde, en sueños, sus antepasados le dijeron que encontraría un amplio valle con agua, pasturas y las grandes manadas de caza.

Siempre en movimiento, siempre detrás de las manadas, de algo hay que vivir. Sus antepasados cruzaron el gran mar en botes de troncos y llegaron a esta tierra de montañas, después de quedarse un tiempo en la costa, estos cazadores tuvieron que moverse. Dejaron la pesca, los dioses los expulsaron de las costas del mar que los llevó allí y se tuvieron que internar en las altas montañas buscando a las manadas. Este Clan ya lleva cinco generaciones emigrando, siguiendo a las manadas y cada vez se hace más difícil porque se camina mucho entre las montañas y algunas veces cuesta respirar. 

El clan se separó de la tribu, varias generaciones atrás, allá por las tierras de la costa del gran mar, cuando se puso muy difícil vivir de la pesca. Unos se fueron al sur siguiendo la costa, otros al norte y algunos al sureste hacia las montañas, como el Clan de la Piedra Roja. Cada grupo a su modo, encontraban un lugar, lo tomaban como base, levantaban sus chozas de palos y cueros y sobrevivían cazando y recolectando frutos. Una vez que desaparecía la caza, varios años después, se levantaban las chozas y el clan seguía el rastro a donde lo llevaba el líder cazador ayudado, en sueños, por sus antepasados. Así fue desde el principio, incluso desde antes que cruzaran el gran mar.

Hace seis lunas atrás, Semeel-Jak tuvo un sueño profundo y claro, sus abuelos le señalaron hacia el sur, siguiendo la señal de cuatro estrellas ubicadas en forma de cruz en el cielo. Tres lunas después de sus sueños, cumpliendo los ritos ancestrales se despidió del Clan y partió siguiendo las estrellas. Según la costumbre cada cierto trecho dejaba marcas especiales para que le siguiera su clan, una vez que todas las cosas estuvieran listas para transportar, más o menos unos 20 días después. Un círculo por aquí, unos puntos por allá, unas rayas paralelas, unos dibujos de animales y hombres, etc, todas éstas según un significado secreto conocido únicamente la gente del Clan para realizar sus traslados. En toda su vida, que ya eran como 40 años, Semeel-Jak había hecho la travesía cuatro veces, todas con éxito logró llegar a las manadas, era un buen rastreador, además de explorador y cazador.

Semeel-Jak, era un hombre con mucha fuerza y astucia, era el líder desde hace 20 años atrás, su estatura de 1.60m lo distinguía de entre los demás hombres de su Clan, fuerte de salud, muy pocas veces había enfermado en los inviernos. Tenía los músculos bien formados producto de su vida de cazador y explorador. Ojos negros de mirada profunda y severa, largos cabellos negros. Su rostro se asemejaba un poco a los hombres australianos y otro poco a los hombres del oriente, herencia genética de sus antepasados, sin duda. Llevaba consigo unas ropas de cuero de ciervo de la tierra fría, un collar de dientes de puma, botines de media caña de cuero amarrados con nervios de una especie de caballos. Para la caza, usaba un cuchillo de piedra de dos filos atada a una mango de hueso y una lanza con piedra lasca de cuarcita tallada.

El Clan se mantenía en número de cien personas más o menos. Este invierno perdieron a tres ancianos, uno de ellos era el guardián de sus tradiciones. De los cien, un tercio formaba el grupo de cazadores y de defensa. El otro tercio las mujeres y el otro los niños y los jóvenes. Como prueba de ello, dejaban las huellas de sus manos registradas en las rocas donde enterraban a sus muertos, como cuidándolos mientras se iban de caza o se mudaban a otro lugar.

La vida cotidiana del Clan no era muy complicada, los hombres dedicados a la caza y defensa, preparaban las lanzas y cuchillos con las piedras duras que encontraban. Los niños y jóvenes, por su parte, se dedicaban a curtir las pieles. Las mujeres encargadas de la alimentación, mantener las chozas, encender el fuego, cuidar a los niños y de coser las ropas de cuero para todos, así como atender a los enfermos y ancianos. 

Cuando terminaba el invierno, las manadas despertaban y salían hacia las pasturas a comer, era tiempo de caza porque la comida en el Clan también se acababa. Lo ideal era conseguir piezas grandes de caballos de patas cortas, su carne era roja y podía ser charqueada por meses. La carne de los glyptodontes tampoco era muy mala ya que sabía a conejo, pero esto cuando encontraban algunos ya que escaseaban últimamente. En estas tierras altas aparecían manadas de ciervos parecidos a las llamas actuales, esos también servían. Las manadas no pastan cerca de las chozas y cuevas, por ello había que recorrer varios kilómetros, casi dos a tres días de viaje siguiendo su rastro. Pero lo bueno es que siempre era lo mismo y eso duraba unos buenos años, hasta que era hora de mudarse porque empezaban a escasear los animales o llegaba al lugar otro clan más grande y más fuerte.

Para que otros clanes no encontraran las manadas, los cazadores marcaban sus senderos con señales secretas indicando por dónde había agua, dónde había cierto tipo de caza, la cantidad, cuantos días había que caminar, dónde se podía refugiar, y los peligros que acechaban en el camino. Todo marcado con tintas rojas, blancas y negras en las paredes de piedra de la ruta.

Ahora, ésta travesía demoró mucho más que las otras, Semeel-Jak tuvo que caminar muy largo en esa tierra plana y fría para después descender siguiendo el curso de los ríos. Pasó muchas noches frías y solitarias al abrigo de las piedras o algunos solitarios árboles que encontraba. Muy poco tiempo podía encender fuego porque no sabía si alguien más lo podría ver. Comía unos conejos que capturaba, de mañana comía unos pedazos de charque y unas pequeñas bayas que llevaba en la bolsa. Así, llegó a varios pequeños y cortos valles, pero no le convencieron aunque ya no hacía frío por ahí, todo estaba encajonado y no había mucho espacio, se sentía como un pequeño gusano entre esos cerros. 

De pronto, y veinte días después de caminar a lo largo de una gran quebrada, siguiendo su río llegó a su destino. Una mañana con el sol casi en el cenit a sus espaldas y luego de una curva, un gran valle se abrió ante sus ojos: una anchísima planicie que abarcaba más allá de su vista. A la izquierda una gran cadena de montañas vigilaba el valle y se extendía hasta el infinito hacia el este. A su derecha, como encajonando el valle, las montañas terminaban en unos cerros bajos sin mucha vegetación. En medio del valle, un río corría a lo lejos de extremo a extremo, bosques y pastos por todo lado. Una abundancia de pequeños lagos hacia su izquierda. Desde el sur y a la izquierda muy al fondo otro río se acercaba y se unía al primero, formando en su encuentro una pequeña planicie. Una vez juntos ambos ríos se perdían en el horizonte entre las montañas a la derecha del valle. Desde la ladera de la cadena de montañas que limitaban el valle, bajaban muchísimos ríos torrenteras y se erguían unos bosques de keñuas, kisuaras, kheweñas y algarrobos que bajaban e inundaban el valle. Ahí abajo, se divisaban grupos de molles y sauces cerca de los sitios de agua. En el fondo del valle se apreciaban manadas y manadas. -Este es el lugar señalado!, pensó con mucha alegría.

Luego de observar todo el día sentado admirando su descubrimiento hizo los rituales de agradecimiento en la pequeña planicie en que llegó. Dejó la hilera de piedras dispuestas especialmente que indicaban al Clan que allí deberían acampar hasta su regreso. Calculó que recorrer el valle le tomaría unos diez días, por lo que dispuso diez piedras redondas como señal según la convención.

Tomó un camino a la izquierda siguiendo la ladera de las montañas altas hacia unos cerros vistos hacia el este en la lejanía, una vez allá subiría hasta su cima para tener una mejor vista y continuaría hacia el sur hasta llegar al final de esa cadenita de cerros que al parecer su juntaban al fondo con otra la cadena de montañas. Era un gran valle cercado por sus cuatro lados y era importante circundarlo. 

Semeel-Jak, recorrió todo el perímetro del valle, siguiendo la ladera de las montañas y cerros. Al circunvalar, tenía las montañas a la izquierda y el valle con el rio a la derecha y viceversa. Atravesó muchos ríos que bajaban al valle, algunos secos otros con algo de agua cristalina y dulce. En todo momento dejó sus marcas secretas. En algunas ocasiones bajaba hasta el rio principal, se maravilló de la cantidad de agua y pasturas que había por ahí. El primer ciervo que cazó lo hizo al tercer día de su exploración. Lo comió con mucho gusto y alegría -nos quedaremos mucho tiempo por aquí, pensó.

Aunque el valle era muy grande, efectivamente lo recorrió en los diez días planificados, pudo inventariar las manadas, los sitios de caza perfectos, los lugares a donde podrían asentarse, las lagunas, los sitios de agua dulce, y dibujó todo en un cuero que tenía del primer ciervo que cazó en ese lugar.

Pasado el tiempo, llegó el Clan al lugar marcado. Semeel-Jak, los estuvo esperando y luego de contarles su descubrimiento y, mostrarles el mapa de cuero todos vieron dibujadas las montañas y cerros que rodeaban al valle y al río que lo cruzaba. Entonces, decidieron hacer sus viviendas en el lugar de la entrada al valle, desde allí recorrerían el sendero trazado por Semeel-Jak y bajarían al valle cada vez que necesitasen cazar, pues allí estaban las manadas.

Esa noche comieron, cantaron y bailaron junto al fuego agradeciendo a sus antepasados por las señales enviadas para encontrar ese gran valle.

Un día un grupo, liderado por Taima (Choque de truenos), el segundo líder cazador, recorrió de un extremo a otro el río del valle, para conocerlo, pues éste parecía que era el poder del valle, en época seca llevaba algo de agua cristalina y servía a los animales, en tiempo de lluvia irrumpía con fuerza e inundaba todo, renovando toda la vegetación, ese era su ciclo. Lo llamaron Uni-Nashua (Río de la vida). Al gran valle lo llamaron Kasakir-Maka (Tierra del Amanecer), porque con cada amanecer, el sol lo bañaba con su luz y parecía que todo se renovaba en múltiples colores: arboles, tierra, agua, animales, cielo, nubes.

El Clan de la Piedra Roja, vivió muchos años en Kasakir-Maka, se alimentó de las manadas del valle que pastaban allí gracias al Río de la Vida, y con el tiempo tanto el valle como el río fueron sus tótems sagrados. Los tenían allí dibujados en el cuero de la primera caza de Semeel-Jak.

Al final de su tiempo, el líder cazador ahora viejo y débil, abría aquel mapa y lo miraba recordando aquel lejano día que llegó al valle. Recordaba también sus días de caza y sus días de diversión en el Río de la Vida, recordó a su mujer que partió a reunirse con los antepasados muchos años atrás y recordó también el día en que en una pelea con otro clan que llegó al valle sufrió una herida profunda en su brazo izquierdo, de la que ya no pudo curarse. Sus ojos se iluminaban cuando recordaba aquellos días en que el valle anunciaba el fin del invierno con sus árboles que reverdecían y se iluminaba de color verde vivo y flores moradas de unos árboles que habían en la planicie, los vientos desde el este que mecían los sauces a la orilla del río o los tiempos fríos en que las montañas se pintaban de blanco.

Con el tiempo, las manadas escasearon y el tiempo de moverse había llegado. Uni-Nashua seguía su ciclo de vida entre tiempo seco y tiempo de lluvias, renovaba cada año las pasturas, y los arboles reverdecían pero las manadas otra vez se dirigieron al sur. Un día de aquellos, después del tiempo de lluvias, Semeel-Jak sintió el llamado de sus antepasados, habló con Aham (El que Ríe), el nuevo jefe cazador y le transmitió toda la sabiduría según las costumbres, y dejó este valle con el ultimo rayo de sol. 

Cumpliendo los rituales, fue enterrado en la ladera de un pequeño cerro al sur, desde donde cada día se puede ver cómo se encienden los colores de Maka al amanecer y cómo se apaga la luz del valle al anochecer. Sólo lo acompañó su lanza de caza dentro de la fosa y como cuidador, el Río de la Vida a sus pies.

El Clan dejó el Valle del Amanecer tiempo después, nuevamente los antepasados se comunicaron entre sueños con Aham y le ordenaron seguir al sur, siguiendo las cuatro estrellas en forma de cruz. Con el primer rayo de sol que iluminaba el valle salió de él para siempre y diez días después salió el Clan con todas sus cosas y sus recuerdos de vida siguiendo las señales secretas. Volverían algún día? muy difícil, ellos son cazadores y van a donde los llevan las manadas. Se llevaron también el cuero del mapa de Semeel-Jak, con sus dos tótems sagrados: aquel gran valle y su rio poderoso, ambos ahora parte de su historia. Atrás quedó el primer hombre que llegó al valle, custodiando a Kasakir-Maka y a su río torrentoso de vida hasta cuando otros hombres llegaran a vivir en él.

Muchísimos años después, diríamos miles, el descubridor del Valle Semeel-Jak el primer hombre que llegó a él, fue liberado de su encierro. Las lluvias y el tiempo lo habían movido desde su entierro original y fue finalmente encontrado en un lugar que otros hombres después lo llamaron Jaihuayco (Tierra que se Inunda) a orillas del Río de la Vida. Sus restos respiraron una vez más aquel aire puro y nuevamente pudieron divisar los jacarandaes en flor como señal inequívoca de que el invierno se había terminado en aquel Valle del Amanecer.

Foto: Deyby Montenegro, 2018

Revisión y sugerencias: Camila Heredia, la profe.

Referencias:



martes, 6 de agosto de 2019

TIEMPO DE HOMENAJES



Un día de septiembre de 1975 regresé a mi casa con un recuerdo que guardo con mucho cariño y respeto hasta hoy. Estudié mi bachillerato en el Colegio La Salle de Cochabamba, y ese año cursaba el primer curso de primaria. Aún cuando no recuerdo los detalles (diablos!!... han pasado ya más de 40 años), recuerdo que al llegar a casa me puse a mostrar ese pliego enrrollado que me había dado el profesor Salustio Gonzales. Era un pliego de imprenta que tenía en su interior impreso en letras góticas y marco patriótico colorido algunos "Fragmentos del Mensaje a la Nación del Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre" y editado en alguna imprenta de Cochabamba con ocasión de los 150 años de la creación de nuestra Bolivia.

Antonio José de Sucre, un militar venezolano, a sus 29 años vencedor de Junín y Ayacucho y libertador de América. Fiel seguidor y amigo del General Bolívar. La única "desobediencia" conocida hacia Bolívar desencadenó en la creación de Bolivia, y es correcto. Bolívar, una vez posesionado en el Perú como Presidente, vió que el último reducto español en los territorios libertados se encontraba en el Alto Perú, y antes de poder consolidar la liberación total de América (Hispanoamérica) y empezar a construir su proyecto de la Gran Colombia, los territorios al sur de dicho proyecto debían ser libres y en lo posible, debían ser unificados bajo un mandato único y, como garantía de una independencia permanente, se debía crear una república grande y fuerte para poder desafiar las pretensiones de cualquier potencia imperial.
Es así que envía órdenes al Mariscal de Ayacucho a dicha empresa, es decir a liberar el Alto Perú. Me pregunto cómo debían ser las cosas en dicha época que, al saber de sus nuevas órdenes, Sucre respondió: "Yo no quisiera meterme en ese barullo de cosas del Alto Perú, pero si de golpe las circunstancias me meten, deseo saber porqué ruta política marcho; como he dicho a Usted, cuento haber concluido mi misión en Ayacucho y ruego mil veces que no me haga pasar adelante". Ante la insistencia de Bolívar, ubicado ya en Puno a las puertas del Alto Perú, Sucre remarcaba: "....Empezaré por declarar que sólo por amistad a Ud. paso el Desaguadero; esta campaña del Alto Perú es muy fácil, pero la organización del país está tan embrollada que estoy preparado a recibir mucho látigo de los escritores de Buenos Aires y dispuesto a perder la gratitud que podía esperar del Perú por mis servicios... Confieso que marcho al otro lado del Desaguadero con la repugnancia que iría al suplicio; Ud. verá cuantos disgustos voy a tener por un negocio que a los intereses de Colombia y a la causa de América importa poco se decida como se decidiere". Y es que en esos momentos, de acuerdo al Uti Possidetis Juris (como poseéis de acuerdo al derecho, así poseeréis) y aplicado a la independencia de Hispanoamérica significaba que los países emancipados conservasen las antiguas fronteras de las posesiones del Imperio Español en América. Es decir, que los nuevos estados surgidos tendrían provisionalmente como límites los que le corresponderían en el año 1810.
Bueno, en el caso Altoperuano, la situación había sido así: hasta 1810 era jurisdicción del Virreinato de La Plata (hoy Argentina), pero a partir del 25 de mayo de 1810 luego de la independencia de la Junta de Buenos Aires, pasamos a formar parte del Virreinato de Lima (hoy Perú), pero que embrollo no? o argentinos o peruanos, quién decidiría esto?. Era lógico que para Sucre esto era completamente irrelevante, claro, el proyecto de la Gran Colombia no alcanzaba a estos lugares (como piensan actualmente muchos) y al final era un tema de argentinos y peruanos.
Sea como fuere, y empujado por las ordenes de Bolívar, Sucre y su ejército cruzan el Desaguadero entre el 4 y el 8 de febrero de 1825 con destino a La Paz. A lo lejos, las fuerzas políticas argentinas observan al igual que las peruanas, finalmente el Alto Perú significaba un territorio muy rico en plata que no podía perderse. Aunque el Congreso General Constituyente de Buenos Aires, por decreto de 9 de mayo de 1825, declaró que "aunque las cuatro provincias del Alto Perú, han pertenecido siempre a este Estado, es la voluntad del congreso general constituyente, que ellas queden en plena libertad para disponer de su suerte, según crean convenir a sus intereses y a su felicidad", despejando el camino a la independencia altoperuana. Y es que, me pregunto, cuán compleja sería la situación organizacional del Alto Perú en esos momentos que al final los argentinos desestimaron su participación. Por su parte, de acuerdo a la Historia, Bolívar pensaba lógicamente que Alto Perú debía ser parte del Perú.
Una vez en La Paz, el Mariscal Sucre, luego de pedir órdenes y después de entrevistarse varias veces con Casimiro Olañeta,  un importante abogado de Charcas (luego hablaremos de este personaje), decide promulgar el Decreto del 9 de febrero de 1825, donde se convocaba a representantes de las provincias del Alto Perú a una Asamblea Deliberante, para decidir el destino de estos territorios, y para que sea libre la situación, se garantizaba la ausencia de cualquier fuerza militar en el lugar donde se celebrara dicha asamblea: "Toda intervención de la fuerza armada en las decisiones y resoluciones de la Asamblea, hará nulos los actos en que se mezcle el poder militar: con este fin se procurará que los cuerpos del ejército estén distantes de Oruro" (Art. 18 del decreto). La primera convocatoria fue para reunirse en Oruro en abril de 1825, por temas climáticos y de presencia de españoles en territorio altoperuano, se cambió a La Plata (Charcas) para el 10 de julio de 1825.
Pues bien, luego de mucho trajín, balas y espadazos en Potosí, Cochabamba y Santa Cruz hasta lograr la caída del último soldado español, el 6 de agosto de 1825 reunidos los diputados en La Plata en la Sala Mayor o Aula Magna de la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca decidieron: ni para Buenos Aires ni para Lima, y proclamaron: una república libre, soberana e independiente.
Pese a que Bolívar, al conocer y reclamar las acciones de Sucre en febrero de 1825 y luego del 6 de agosto de 1825, y ante la "presión" del embajador  Olañeta, el 18 de mayo de 1826 firmó en Lima, como Presidente del Perú, un decreto de reconocimiento de la independencia de Bolivia por parte del Perú. Con ello se consolidó la República Bolívar (hoy Bolivia): "Si de Rómulo, Roma; de Bolívar, Bolivia" (Manuel Martín Cruz, Diputado por Potosí).
El Mariscal Sucre nombrado en diciembre de 1825, a sus 30 años de edad, Primer Presidente de Bolivia, fue quien le dio a nuestro país su primera Constitución Política en 1826; fue, además, quien organizó las instituciones estatales (salud, educación, administración) y, adoptó como sistema administrativo el modelo francés de los Departamentos en enero de 1826, que en ese tiempo eran solo cinco, y quien, en resumen, trabajó afanosamente en el gobierno hasta 1828, en adecuado apego a la ley promulgada por su propia mano y llegando a tomar verdadero cariño por su creación.
Mientras eso pasaba, en las sombras y pasillos, los políticos y militares peruanos y algunos bolivianos conspiraban, siendo el cerebro de aquellas siniestras maquinaciones el ocurrente doctor Casimiro Olañeta (otra vez este personaje!).
En diciembre de 1827, el batallón colombiano Voltígeros se levantó en La Paz, pero el coronel Otto Felipe Braun sometió prontamente a los sublevados. El 18 de abril de 1828 estalló otro motín, esta vez en La Plata, protagonizado por los Granaderos de Colombia que vitoreaban al extranjero peruano Agustín Gamarra, y cuando el Mariscal Sucre se encaminaba a caballo a sofocar el motín, fue recibido con una descarga de fusilería que lo hirió en el brazo derecho, aquél con el que había triunfado en Ayacucho. Sucre impedido de gobernar encargó el gobierno a su jefe de gabinete, general José María Pérez de Urdininea. La insurrección había sido alentada y preparada por Gamarra, interesado en el desprestigio del Mariscal, fue el aviso para que este militar, que no aceptaba la separación altoperuana, pasara con sus 6.000 soldados el Desaguadero e invadiera nuestro territorio el 1 de mayo de 1828, con el apoyo de tropas bolivianas conducidas por el servil primer militar traidor, coronel Pedro Blanco, llegando hasta la ciudad de La Plata.
 “Si las bayonetas enemigas, continuando el uso del derecho bárbaro de la fuerza os obliga a traspasar nuestros deberes, apelo en nombre de la Nación a los Estados de América por la venganza; porque está en los intereses de todos destruir este derecho de intervención que se ha arrogado el Perú, y que envolvería nuestro Continente en eternas guerras y calamidades espantosas; apelo especialmente al Libertador, aclamado por la República Padre y Protector de Bolivia, para que defendiéndola de sus enemigos, la deje en libertad de reformar sus instituciones, si lo cree necesario, cuando no haya absolutamente dentro del territorio ninguna fuerza extranjera que cuarte su voluntad. Es por tan poderosas consideraciones, que ante la Nación protesto solemnemente, que cualquier reforma hecha mientras las tropas peruanas ocupen la República, es nula; y que todo ciudadano, cualquier militar, los Tribunales y corporaciones están no sólo facultados para desobedecerlas, sino para destruirlas y establecer el régimen constitucional, contando para ello con el apoyo del Protector de la República.”
Luego de darse cuenta que los descontentos capitalinos atentaron contra su vida con móviles mezcla de desavenencias ideológicas y administrativas, celos y resentimientos, y en el que estaban involucrados algunos ilustres como su "amigo" Olañeta y Lemoine, decidió dejar el país. El atentado fallido dejó al Mariscal herido y convencido de que más valía marcharse de ese antro de ingratitud.
“Me despido señores, de vosotros y de Bolivia, y no dudo que sea para siempre.”
“Siguiendo los principios de un hombre recto, he observado que en política no hay amistad ni odio, ni otros deberes que llenar, sino la dicha del pueblo que se gobierna, la conservación de sus leyes, su independencia y su libertad.”
Sucre estaba postrado en cama en la hacienda Ñujcho, próxima a La Plata, convaleciente de su herida. El general Pedro Blanco ordenó su apresamiento y firmó con el general Pérez de Urdininea, que ya había sido nombrado Presidente interino y el invasor Gamarra, el humillante Tratado de Piquiza el 6 de junio de 1828, que dispuso el retiro del Ejército Grancolombiano, la renuncia de Sucre, la designación de un nuevo mandatario, y reforma a la Constitución y el pago por gastos efectuados por el ejército peruano. Ante tales acontecimientos, Sucre, aún enfermo, se hizo presente ante el Congreso con el objeto de rendir cuentas de sus actos y despedirse de Bolivia. 
 “No concluiré mi mensaje sin pedir a la representación nacional un premio a mis servicios, que pequeños o grandes, han dado existencia a Bolivia, y que lo merecerán por tanto. La Constitución me hace inviolable: ninguna responsabilidad me cabe por los actos de mi Gobierno Ruego, pues, que se me destituya de esta prerrogativa, y que se examine escrupulosamente toda mi conducta.  Si hasta el 18 de abril se me justifica una sola infracción de la ley, si las Cámaras constitucionales juzgan que hay lugar a formación de causa al Ministerio volveré de Colombia a someterme al fallo de las leyes. Exijo este premio con tanta más razón, cuanto que declaro solemnemente que en mi administración, yo he gobernado: el bien o el mal, yo lo he hecho, pues por fortuna la naturaleza me ha excluido de esos miserables seres que la casualidad eleva a la magistratura, y que, entregados a sus Ministros, renuncian hasta la obligación de pensar en los pueblos que dirigen.”      
“Al despedirme, pido esta recompensa a los Representantes de la Nación; y si, por respeto a la ley, la rehúsan al Presidente de Bolivia, que no la nieguen a su gran ciudadano, que con tanta consagración ha servido, y que la implora como la garantía que lo ponga a cubierto de las acusaciones con que la malevolencia y la envidia querrían calumniarlo.”
“Aún pediré otro premio a la nación entera y a sus administradores: el de no destruir la obra de mi creación: de conservar por entre todos los peligros la Independencia de Bolivia; y de preferir todas las desgracias, y la muerte misma de sus hijos, antes que perder la soberanía de la República que proclamaron los pueblos, y que obtuvieron en recompensa de sus generosos sacrificios en la revolución.”
El Gran Mariscal, decepcionado por la ingratitud, la actitud de políticos osados y arribistas, las ambiciones de militares y civiles mediocres, los insultos que recibía, haciendo honor a su decisión de dejar la presidencia ese año, entregó el gobierno a un Consejo de Ministros integrado por el general José Miguel de Velasco.
“De resto, señores, es suficiente remuneración de mis servicios regresar a la tierra patria después de seis años de ausencia, sirviendo con gloria a los amigos de Colombia; y aunque por resultado de instigaciones extrañas llevo roto este brazo, que en Ayacucho terminó la guerra de la Independencia americana y que destrozó las cadenas del Perú, y dio ser a Bolivia; me conformo cuando en medio de las dificultades y difíciles circunstancias, tengo mi conciencia libre de todo crimen.”
Pese a haber derramado su sangre por la independencia desde que era un adolescente de quince años, de haber derrotado al último Virrey de América en Ayacucho con sólo 29 años de edad, y al carácter vitalicio de la presidencia que ejercía, cuando se marchaba de la capital fue abucheado por la población, incidente en el cual, se cuenta, la Coronel Juana Azurduy de Padilla escupió en la cara a uno de los conspiradores, Casimiro Olañeta, para significar su disgusto con el trato que le daban.
“En el retiro de mi vida veré mis cicatrices; y nunca me arrepentiré de llevarlas, cuando me recuerden que para formar a Bolivia preferí el imperio de las leyes, a ser el tirano o el verdugo que llevará siempre una espada pendiente sobre la cabeza de los ciudadanos.”
Se despidió de Bolivia mediante un último mensaje el mismo día en que iniciaba su viaje hacia Chile, el 2 de agosto de 1828, para luego tomar un barco ingles hasta Quito y luego morir asesinado por traidores dos años después en Berruecos. 


Al pie del pergamino con los fragmentos de este mensaje reza en manuscrito: "Premio al mejor alumno en lectura"..."Este premio se confirió al mejor alumno en lectura"..sellos y firmas del profesor y director del Colegio La Salle de Cochabamba. Bueno, resulta que dichos señores en algún momento de ese día nos hicieron leer a algunos compañeros y a mí algún texto. Terminado el procedimiento, de pronto a tres compañeros nos hicieron subir al curso superior: al segundo de primaria!!!. Leímos y los alumnos "mayores" también leyeron y horas después me estaba llevando a la carrera ese pergamino a mi casa. Que es lo que leímos, un misterio. Tampoco supe de otro "concurso" similar. Obviamente llegado a mi casa, me imagino que leí el pergamino a mis padres en alguna posición y tono oficial, tal vez también lo hice con mi abuela y creo que incluso, le leí el mismo en modo heraldo, a mi tío José en su siguiente viaje de visita desde Oruro. El caso es que, de allí nació mi afición a la lectura y lo bueno es que en mi casa nunca faltó un libro para leer.

La presente entrega va como un homenaje al 6 de agosto, día de la creación de nuestro país, también va para Antonio José de Sucre, el verdadero creador y primer presidente, que supo retirarse a tiempo y quien murió por el disparo cobarde y traidor de otros generales que veían en él un líder incluso más poderoso que Bolívar. También va mi homenaje a Julio, Juan y José (mi padre y mis tíos), quienes, cada cual a su estilo, cultivaron en mi familia la necesidad de leer para saber y buscar en los libros aquellas respuestas que nos esquivan en la cotidianeidad de la vida.

BIBLIO:
"La Fundación de Bolivia, Documentos para su Historia", Augusto Villarroel Triveño, Editorial Los Amigos del Libro, 1981.



sábado, 20 de julio de 2019

HÉVEL y QÁYIN



Ese amanecer, algo frío, fue el indicado por sus padres como el ideal para realizar los sacrificios a su dios. Aquél dios que los había expulsado de su presencia y que ahora exigía sacrificios para poder tener el chance de volver a su origen y a su vida pasada. Durante mucho tiempo estos dos hermanos habían estado aprendiendo sobre su historia familiar y sobretodo las relaciones con ese dios exigente. Como no había nadie más que conocieran donde ahora vivían, ellos se habían dedicado a las labores de mantenimiento del hogar familiar. Uno se encargó de los rebaños y el otro, más riguroso, de los cultivos. Entre ambos mantenían al hogar paternal. Pues ahora, había que procurarse con sacrificios la manutención diaria. Las historias de sus padres relataban otra forma de vida, una más fácil, más acomodada y sobretodo con más cercanía a su creador, pero eso para ellos eran solo historias pasadas.

Era primavera y eligieron ese día especial en que la duración de la noche es igual que la del día. Los dos hermanos, ya habían cumplido su mayoría de edad. Esa noche,  un agradable clima en la cueva y una leve brisa recorría todo ese pequeño valle en que se habían refugiado. Ninguno durmió. Cada cual preparó lo mejor de su trabajo y antes de que saliera el primer rayo de luz, se dirigieron a lo alto de la colina preparada con un altar de piedra. Días antes habían acopiado leña del mejor cedro que encontraron y habían llevado unos odres de agua y vino para realizar la ceremonia.

Tal vez con ese acto, podrían aplacar las iras de su dios y éste, al fin, les permitiría regresar a su jardín feraz el cual añoraban, aun cuando ellos no lo conocían.

Qáyin llevó sus mejores frutos: lechugas verdes, tomates jugosos, un saco del mejor grano de trigo dorado, uvas de grano grande y verde como los ojos de su madre, frutas del huerto: manzanas rojas, ciruelos y duraznos, higos y dátiles. En fin, toda una gran canasta de primavera. Hével, por su parte, cogió el cordero más blanco de 5 meses de edad, lo había cuidado desde que nació con el mejor pasto que encontró al lado de las huertas de su hermano y el agua más fresca y cristalina del arroyo que había cerca de la cueva donde vivían.

Al subir la colina cada cual con su ofrenda, conversaron de sus esperanzas, de sus planes futuros y de cómo ellos entendían el mundo en el que estaban, al fin y al cabo ellos eran un agricultor y un pastor, esforzados ambos y hermanos hijos de la primera pareja de humanos caídos en el planeta. No conocían a dios, pero esperaban mucho de Él.

Una vez en el altar del sacrificio, encendieron la leña, una vez hechas las brasas pusieron incienso y un denso y oloroso humo blanco ascendió rápidamente a los cielos. Con ello un tímido rayo de luz apareció en el horizonte. A continuación una brisa, fría al principio y cálida después, los envolvió y sintieron la presencia del espíritu de dios, no podía ser de otra manera. Qáyin se apresuró, puso el contenido del canasto en el fuego y rápidamente el aroma a verdura quemada inundó el lugar, fué la primera k´oa del mundo. Después dijo palabras de agradecimiento y alabanza, pero nada pasó. Una vez consumido todo fue el turno de Hével el menor. Éste subió el cordero a la piedra, con mucha habilidad cercenó el cuello y recogió la sangre en un cuenco. Luego separó el cuero, las entrañas, la cabeza y las patas. Escogió las mejores piezas de carne las puso sobre el fuego y las roció con la sangre recogida. Un parte para dios y otra parte para la tierra, así siempre debe ser. Un humo negro y olor a carne quemada inundó el lugar. Fue en realidad algo más hediondo que las lechugas quemadas. Hével pronunció las palabras secretas e inmediatamente que el humo de carne y sangre quemadas fue sentido por el espíritu de dios, cesó la brisa y una sensación de agrado inundó el lugar y un sentimiento de placer y satisfacción los invadió en sus espíritus. Con ello supieron que el sacrificio del cordero y la sangre fue agradable a dios. Incluso podrían afirmar que vieron su rostro extasiado con tal entrega.



Una vez acabado todo, el lugar quedó nuevamente en silencio. Solo los dos hermanos recogiendo lo que sobró y luego bajaron colina abajo con cierta prisa por contar a sus padres que uno de los sacrificios había sido de complacencia de dios y que tal vez con eso, al menos, regresarían al paraíso. Adán, el padre, se puso feliz, los abrazó y agradeció sus sacrificios. Eva, la madre, tenía un favorito, el mayor de ellos, y no la complació mucho que sea el menor el que cayó en gracia de dios. Si bien se alegró por ambos y compartió la felicidad de su esposo, hizo una mueca imperceptible que sólo el hijo mayor pudo ver. Qáyin no comprendía porqué dios prefirió la carne y la sangre,  si el sacrificio del agricultor es mucho mayor que el del pastor. Hay que luchar contra las heladas, contra las plagas, hay que procurar riego, hay que arar la tierra con el sudor de la frente y así, y solo así, la tierra entregará sus mejores frutos. En cambio el pastor, solo tiene que llevar al rebaño a las pasturas y dejar que engorden los corderos. A lo más hay que espantar a los lobos. Todo el día tocando su flauta, es no es sacrificio.

Al día siguiente, cada uno a sus labores. Una sombra se acercó a Caín, y esta sombra le acompañó todo el día mientras aporcaba sus surcos y regaba sus huertos. Hével (“El que esta con Dios”) en cambio, aprendió una nueva tonada en su flauta mientras cuidaba su rebaño.

Pasaron los días, Qáyin no dejaba de pensar: “Sí, es verdad que nos vestimos con los cueros del ganado, también comemos las carne, pero, acaso también no disfrutamos de los frutos de la tierra?.... acaso mis padres y hermano no disfrutan de unas manazas jugosas? O unos refrescantes higos?”.

Es posible que una de esas tardes mientras retornaba al hogar, un sentimiento se haya apoderado de él, un sentimiento de sangre y carne y esa sombra que fue su compañera todos estos días le haya hecho saborear aquello que dios saboreó con la ofrenda de su hermano. –Debo preguntar a dios sobre esto, pero cómo hago para estar en su presencia?...Sí! Hay que hacer un nuevo sacrificio a dios, algo que le agrade a él -pensó. Y ésa idea, al igual que la sombra, lo acompañaron durante las próximas semanas.

El atardecer antes del día del nuevo sacrificio, Qáyin extrañamente no encontró un cordero de sacrificio. Por más que buscó en los rebaños de su hermano, no fue hallado. Frustrado y pensativo se puso a caminar y de pronto, en el camino de retorno al hogar, su hermano apareció. Era un joven medianamente robusto de proporciones agradables, pelo al viento, tez clara, de rostro afable y transparente, una barba rala y unos grandes ojos negros, risa amplia y mirada inocente. Ésa mirada que sólo la encuentras en los corderos de 5 meses de edad. Al verlo, la sombra se acercó al oído de Qáyin, y la imagen del cordero de sacrificio se puso delante sus ojos. Hével se acercó para abrazar a su hermano como tantas veces y, nada más pasó por los ojos y la mente de Qáyin. Esa noche la familia cenó sin la presencia del hermano menor. Adán y Eva lo buscaron por todo lado y no encontraron rastro alguno.

Ese amanecer no fue como los demás, un horizonte rojo apareció allá donde la tierra termina. Mientras Adán y Eva seguían buscando por todo lado, Qáyin les dijo que haría un sacrificio a dios para que retornara su hermano. Subió al altar de sacrificios, encendió la fogata, hizo brasas y tiró el incienso. Nada pasó, sólo Qáyin y la sombra que no lo dejaba en paz. El campesino sacó al cordero de la bolsa, en realidad solo era un bulto envuelto en cuero de oveja blanca. No se movía. Lo puso sobre la piedra e hizo todo el ritual que semanas atrás hiciera Hével. Luego de degollar y descuartizar, puso las partes carnosas en la brasa y las roció de la sangre recogida en un cuenco. Una parte para los cielos y otra para la tierra como debe ser. Nuevamente el humo negro y hediondo ascendió a los cielos mientras Qáyin pronunciaba las palabras secretas. Nuevamente la presencia de dios solazado en el sacrificio inundó el lugar. Qáyin extasiado pero con lágrimas en los ojos preguntó: “Porque Señor?..... Sólo la carne y sangre derramadas en tu nombre son agradables para ti?”. Una voz en medio de tanto éxtasis se hizo escuchar: “Uds. son mi rebaño y yo soy el Pastor, yo los guiaré por praderas imperecederas, pero siempre exigiré un cordero de sacrificio a cambio, aquél que sea el mejor cordero del rebaño deberá derramar su sangre para mi complacencia”. La voz cesó, dios se fue satisfecho y la sombra de Qáyin desapareció. Solo quedó la soledad de ese rojo amanecer en el altar del sacrificio.

Según el relato bíblico estos hermanos presentaron sus sacrificios a su dios en sus respectivos altares; al verlos, dios prefirió la ofrenda de Abel (las primicias y la grasa de sus ovejas) a la de Caín (dones de los frutos del campo), quien enloqueció de celos y mató a su hermano. Después de esto, volvió a sus cultivos. Al ser interrogado por Dios acerca del paradero de su hermano, Caín respondió ¿Acaso soy yo el custodio de mi hermano? Sabiendo Dios lo que había ocurrido, castigó a Caín condenándolo a vagar por la tierra, pero le colocó una marca particular para preservar su vida ante los habitantes de la tierra. En su peregrinaje Caín llegó a la tierra de Nod donde edificó la primera ciudad a la cual llamó Enoc, por el nombre de su hijo. 

-¿Qué has hecho? ¡Escucha! La sangre de tu hermano clama desde el suelo. Ahora estás maldito y la tierra, que abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano, rechazará tu mano. Cuando trabajes la tierra, no te dará fruto. Vagarás eternamente sobre la tierra- Gen. 4:10-12. No fue dios el que se solazó con el sacrificio del primer cordero?, sin embargo es la tierra la que rechazará a los hombres por haber consumido la sangre de Abel. 

Una visión retrospectiva talmúdica interpreta que cuando Adán y Eva pecaron, fueron sacrificados animales, pues fue así que Dios proveyó las pieles para hacer la ropa para que los cubrió (Génesis 3:21) y puedan ellos ser echados del Jardín del Edén vestidos. Abel cumplió con los deseos de Dios generosamente, pero Caín solamente ofreció frutos obligatoriamente.

En un acto de ironía de este mito, que es parte de la cultura religiosa de un pueblo de pastores, la maldición de Dios estaba dirigida estrictamente a arrebatar a Caín el beneficio de su principal habilidad, la agricultura, no así quitarle su vida. Cuando Caín afirmó que cualquiera que lo encontrara lo mataría, Dios le respondió: 'No será así; si alguien mata a Caín, será vengado siete veces. Y Dios puso una marca en Caín para que quien quiera que se encontrase con él no lo matara y Caín salió de la presencia del Señor y habitó en la tierra de Nod, al oriente de Edén, Génesis 4:15-16.

Hace 12.000 años aproximadamente, después de la última glaciación, el clima del mundo había cambiado y con ello la sobrevivencia de la humanidad estuvo en riesgo. Sólo unos pocos habían sobrevivido al paleolítico y a la glaciación, metidos en unas cuevas y rogando a Dios por su sobrevivencia. Retirados los hielos y retornadas las pasturas, es posible que las manadas del sustento volverían a pasar por allí como siempre. Pero algo pasó. Las manadas también sufrieron la glaciación y las rutas de comida fueron alteradas. Donde había pastos aparecieron los desiertos. Donde habían valles aparecieron lagos. El mundo cambió y la humanidad perdió el jardín donde vivía.

Sin embargo, el comer el fruto del árbol del conocimiento dejó algo en el cerebro humano: el instinto de supervivencia. Aquél instinto que se desarrolla lejos de la presencia de dios, pero permite que vivamos, en este momento la carne sobre el espíritu. En aquellos momentos en que casi estuvimos a punto de perecer, de pronto como un gran Big Bang algo se encendió en nuestra mente y surgió la Revolución Neolítica. Alguien hizo caer semillas por accidente a la tierra y observó su germinación. Otros dieron de comer a algunos rebaños para que no se alejaran del hogar y así, nacieron los agricultores y pastores. Con la explosión neolítica la explosión demográfica, nuestro planeta había sido generosa con el clima, habíamos salido del Jardín de la presencia de Dios pero habíamos caído a los brazos de la Madre Tierra. Ambos, agricultores y pastores, habían convivido muchos años. Pero, una vez más la sombra de Caín bajó a la tierra y aquellas pasturas infinitas se convirtieron en ciudades y sembradíos. Las aldeas y ciudades se alejaron de la presencia de dios e impusieron a sus propios dioses. Había comida por montones en los campos de cultivo, entonces había muchas cosas por hacer mientras los cultivos crecían y se podía construir las murallas y templos cada vez más suntuosos, pues había muchos dioses a quienes agradecer. Por su parte, los pastores se quedaron sin tierras, ellos tenían un solo dios, el dios de Abel. Y así, dioses y hombres, fueron asfixiados y empujados a aquellas tierras cada vez más escasas en las que, más encima, tenían que luchar por ellas. Con las ciudades y la agricultura, que aseguraba sustento para mucha gente, nació nuestra civilización la cual lleva ya más de 12.000 años en crecimiento.

En algún momento, en alguna pastura en medio de ninguna parte y al calor de una fogata rodeada de pastores bajo las estrellas y la mirada de Dios, nació el mito. El mito de los hermanos Caín y Abel, los cuales una vez, allá en la noche de los tiempos, compartieron una misma tierra y una misma familia, vieron que uno debía ser sacrificado para que el otro pueda surgir. Con la salida de Caín de aquel valle familiar, bajo la protección de dios, se inició el largo viaje de la humanidad en el poblamiento de nuestro planeta y cuyo destino final son las estrellas o la perdición (luces y sombras).

Desde entonces, muchos corderos fueron sacrificados, su sangre y carne quemadas en hogueras de los altares ascendieron a Dios y bajaron a la Tierra, como debe ser, y todavía no podemos retornar al Jardín del Edén, del cual fuimos echados por la insensatez del primer hombre.



lunes, 29 de abril de 2019

PUERTO TIAHUANACO (Parte 1)

En Física Analítica, un vector es un ente matemático que se representa mediante un segmento de recta con dimensión y orientado en una dirección dentro del Espacio Euclidiano Tridimensional. Este concepto, nos permite representar magnitudes físicas a través de tres elementos: dimensión, dirección y sentido; gráficamente es como un conjunto de flechas de diferentes tamaños y colores y que apuntan hacia todas direcciones. Los vectores se pueden sumar en un vector resultado. El conjunto de vectores que van en un mismo sentido y dirección incrementa la magnitud del vector resultado. Al contrario, basta que el sentido de algún vector cambie para que se reste la magnitud del vector resultado. Y, ¿A qué viene esta matemática introducción? Pues bien, creo que es posible representar mediante este concepto algunos aspectos de nuestra historia. 

No es difícil entender que el desarrollo de un grupo humano es complejo y depende de muchas variables, sin embargo, creo que es posible simplificar las ideas de la siguiente manera: las variables que influyen en mayor o menor grado las podemos llamar vectores. 

Estos vectores son condiciones específicas externas e internas impuestas al grupo humano correspondiente: condiciones climáticas, entorno ambiental, disponibilidad de espacio, disponibilidad de alimentos, acceso a recursos, acceso a tecnologías.  Pueden tener una magnitud o dimensión básicas: muy grande, en mucha cantidad, suficiente, insuficiente, escaso o inexistente. También una dirección: aumento o disminución en la temperatura ambiental, modificaciones del entorno: enfermedades, pandemias, guerras, cambios en la topografía, cambios climáticos, inventos tecnológicos, acceso a materiales. También pueden tener un sentido: clima cada vez más frío o más caliente, degradación del entorno ambiental, aumento de espacios para asentamientos o disminución de territorios, sequias prolongadas, inundaciones, terremotos, agotamiento de materiales, contaminación, etc.. La suma vectorial producirá un vector resultado de desarrollo cuya magnitud y dirección partirán desde la sobrevivencia básica pasando por el dominio del entorno y finalizando en un desarrollo máximo que es capaz de perdurar en el tiempo y que se puede llegar bajo esas condiciones. 

Este desarrollo creo que depende de cómo el grupo humano aprovecha o se adapta a las magnitudes y sentidos de los vectores que interactúan. Luego, un grupo humano asentado en un lugar en el cual existen muchos vectores externos e internos, gracias a las condiciones inherentes a su adaptación y capacidad de aprovechar las ventajas y sobrellevar las adversidades es capaz de salir de las cuevas y cultivar su propio alimento, es capaz de dejar de temer a la noche y dominar el espacio geográfico y posteriormente capaz de ser una fuerza de desarrollo y expandir su cultura a mas territorios luego es capaz de buscar en las estrellas su origen y construir ciudades imponentes, finalmente podrá llegar al sentido mismo de la vida. Todo ello dependiendo de la presión (positiva o negativa) de aquellos vectores externos. Con la magnitud, dirección y sentido inadecuados resulta en una fuerza destructiva o incluso autodestructiva para el grupo humano.

Esto es como sumar papas con manzanas y tratar de obtener tallarines, pero sirve para graficar el punto que quiero exponer hoy.

En febrero de 2018, estando de vacaciones junto a mis hijos, nos aventuramos a conocer la "Baalbek del Nuevo Mundo", como lo describió el explorador E. Squier en sus viajes por Bolivia y Perú en 1864. La Baalbek original se encuentra en Líbano (Oriente Próximo). Ese lugar consta de diversas construcciones antiguas realizadas por griegos, fenicios y romanos, a su turno, sobre la base de antiguos restos pétreos consistentes en bloques colosales de piedra tallados cada uno de hasta 1.500 toneladas  y que formaron parte de una ciudad de piedra hace miles de años. La edad de esas ruinas contrasta con el tamaño del enigma que ellas conllevan: 2.000 a 12.000 años de antigüedad y el enigmático origen de sus constructores. Entonces, cuál el motivo de Squier de llamar Baalbek del Nuevo Mundo a este montón de piedras talladas en esta meseta fría de los Andes? He aquí mis comentarios.

Tiahuanaco, -enigmático desde el nombre- sobre el cual se tejen las más variadas conjeturas y teorías desde alienígenas ancestrales hasta un centro de divinidad y creación antigua, se encuentra ubicada a casi 20Km del lago Titicaca, a 100Km de la ciudad de La Paz (Bolivia) y a 3860m sobre el nivel del mar.

Para la tradición indígena originaria, es el centro del mundo y origen del hombre (leer anterior entrada: Viracocha el Creador). Para los conquistadores españoles, que ya en la época de su llegada a Los Andes la encontraron en ruinas: "Tiahuanaco no es pueblo muy grande, pero es mentado por los grandes edificios que tiene, que cierto son cosa notable y para ver........dolos de piedra del talle y figura humana, muy primamente hechos y formadas las facciones; tanto, que parece que se hicieron por mano de grandes artífices o maestros” (Pedro Cieza de León, 1580). 

Para el explorador Squier (1864) Tiahuanaco tiene un arte pétreo a través de sus ruinas y monumentos los cuales son "únicos, aunque perfectos en su tipo y armoniosos en su estilo, parecen ser la obra de un pueblo que dominaba cabalmente una arquitectura que no tuvo infancia, que no pasó por ningún periodo de crecimiento y de la que no encontramos otros ejemplos". Para Arthur Posnanski (1939) es producto de una cultura superior que se asentó en el altiplano sojuzgando a la población nativa y aprovechando el asentamiento existente (primera época) súbitamente desarrolló la ciudad y el imperio: ”Es un estilo tan original el de la segunda época, tan adelantado y artístico, que debe haber generado indudablemente otra región de nuestro planeta de la que no quedan vestigios y quizás donde hoy braman las olas del océano” (Habla de la Atlántida?).

Lo que fuera este lugar en sus orígenes, quien visita estas ruinas retorna a casa con el misterio en la cabeza. Y es que lo impresionante e importante no son necesariamente las ruinas que están allá, sino el arte de la talla precisa de piedra expuesta en los cientos de bloques desparramados a la intemperie tanto en Tiahuanaco como en el sector de Pumapunku (a escasos 250 metros al sudeste). Cuando uno lo ve, se maravilla por la calidad del tallado, la precisión de la formas geométricas logradas, de la simetría de sus figuras talladas, y si no supiéramos (esperamos que sí) que en Tiahuanaco hay enterrados los restos de una gran ciudad de piedra de orígenes milenarios, basta solo mirar el arte demostrado en los bloques para maravillarse de sus antiguos creadores a cincel y bronce. A esto hay que sumar la edad de dichos bloques: quizás 2.000 años,  más hasta 20.000 años, dicen los más románticos. Y, si no estuvieran allí esparcidos en medio de un valle andino, diríamos que solo son restos de trabajos inconclusos de artesanos modernos que abandonaron su tarea algunos años atrás para emigrar a la ciudad.

En el sector de Pumapunku se encuentran esparcidos en el terreno diversidad de bloques, desde los más misteriosos y famosos bloques H hasta piedras finamente cuadradas que alguna vez debieron formar parte de un muro o un piso. Un intrincado rompecabezas que a la fecha no puede ser resuelto: ¿Son parte de un muro?, ¿De columnas? ¿De vigas?. No sabemos.

También hay restos de lo que parecen dinteles de puertas, de ventanas y de algún tipo de edificaciones especiales. Todas ellas están talladas en arenisca roja o en andesita. En cierto lugar, existen grandes piedras en forma de losas de 60cm ú 80cm de espesor y de varios metros de superficie y varias toneladas de peso. La mayoría son solidarias unas con otras a través de sus bordes y unidas a través de unos anclajes metálicos -¿De bronce?- cual pasadores encajados en  las losas formando una trabazón de todas ellas. Lamentablemente, los muchísimos años de saqueo indiscriminado y deterioro ambiental pasan la factura hoy a este sitio arqueológico.

En el sector Tiahuanaco se encuentran las ruinas de varios tipos de edificaciones. Destacan los muros armados con bloques de piedra, reconstruidos entre 1930 y 1970 aproximadamente, las escalinatas y los monolitos de figuras antropomorfas con muchísimos detalles tallados en el cuerpo. La joya de la corona de este Baalbek Andino es la Puerta del Sol, una puerta monolítica cuyo detalle tallado de figuras antropomorfas con rayos y báculos adorando a una figura central asemejan a la imagen de un creador a quien sus criaturas rinden alabanzas. Esta puerta guarda en si misma el misterioso uso que se le dio ya que no se han encontrado los restos de los muros o la continuación del mismo hacia los costados.  

En fin, este lugar es muy fascinante por el arte en piedra, por el misterio de sus orígenes y, contrariamente opuesto, por la escasa atención del Estado a un sitio que postula con mayor ventaja que otros a ser el asentamiento urbano más antiguo de América y que podría competir sin discusión con Baalbek (Líbano), Göbekli Tepe (Turquía) y Stonehenge (Inglaterra).

Sobre su historia, lo escrito hasta ahora se resume en tres ideas centrales: 1) las crónicas españolas de la conquista hablan de sus ruinas; 2) las poblaciones nativas ignoran a quien las hizo pero las atestiguan muy antiguas; 3) las investigaciones modernas basadas en investigaciones de campo establecen su construcción alrededor del 1.500AC.

Sobre sus mitos y leyendas, las más destacables son: 1) los dioses la hicieron y vivieron ahí; 2) Es la cuna de la humanidad, 3) alienígenas ancestrales, 4) restos de la Atlántida.

Sobre su edad: la ciencia arqueológica oficial establece su edad hasta 1.500AC y su caída alrededor del 1.000DC. Los más aventureros le dan 12.000 años de antigüedad o más hasta 20.000 años o más.

En resumen: un fascinante misterio por lo que puede realmente ser.

En esta oportunidad quiero comentar algunos pensamientos sobre algunos de sus muchos misterios, con la idea de aportar algunas luces o una teoría más a las muchísimas y variadas que hay sobre este lugar. Nos referiremos a dos en particular: a) la idea de que, basados en las losas de Pumapunku y ciertas características, este lugar pudo haber sido una ciudad con un puerto a la orilla del lago Titicaca y, b) una edad de 12.000 años o más. 


Si bien el análisis que aporto no cuenta con un carácter eminentemente científico o con pruebas recolectadas de campo, sí cuenta con una seriedad en la investigación de fuentes secundarias y la formulación de hipótesis e ideas sobre números y conjeturas de ingeniería y basado en mi fascinación por estas estructuras. Recordemos, soy Ingeniero Civil.

¿Puerto Tiahuanaco? Veamos su ubicación actual, a 20Km de la orilla actual del lago y a aprox. 40m de altura sobre la superficie del lago. Es decir, para que la orilla del lago llegue al sitio de Tiahuanaco, el nivel del agua debiera subir 40m de altura por lo menos. 

El sitio donde se encuentra emplazada la ciudad de piedra, geomorfológicamente, tiene una configuración de valle glaciar en forma de U en sentido Sur-Norte y una pendiente regular del 0.2-0.3% en sentido Este-Oeste, sentido en el que también fluye el Rio Tiahuanaco que actúa como drenaje natural. Me queda claro que en algún momento hubo un glaciar en ese lugar. Entonces es muy difícil que esta ciudad se haya desarrollado más allá de la última glaciación.

Pero, ¿qué pudo haber subido de nivel el lago? ¿O qué pudo hacer bajar el nivel del lago? Y, ¿en qué momento se pudo tener ese nivel? Tal vez averiguando sobre ese momento podemos ver también la posibilidad del surgimiento de la ciudad de piedra emplazada a sus orillas.

Resulta que la cuenca del lago Titicaca es una cuenca endorreica es decir, cerrada, y básicamente lo que llueve allí se recupera en evaporación, se produce la condensación y nuevamente llueve y así continúa su ciclo hidrológico. Por consiguiente, un aumento de nivel se podría dar en dos circunstancias claras: 1) aumento de la pluviosidad de forma dramática y en corto tiempo o, 2) ingreso intempestivo de agua desde otra cuenca.

Investigando un poco, se puede comentar que en esa cuenca existió un paleolago. ¿Un paleolago?...en realidad cinco lagos antiguos, el más antiguo de hace 1.6 Millones de años denominado el lago Mataro que abarcaba 56 (Km2). El más reciente (antes del actual Titicaca) el lago Tauca cubriendo 11 (Km2) hace aproximadamente 10.000 años. Entre 500 mil años y 20mil años el lago Minchin. Todos ellos asociados a eventos glaciares e interglaciares que fueron derritiendo y aportando al nivel del agua.


De acuerdo a la anterior figura (LAVENU et al., 1984), el desnivel de 40m entre la superficie actual del lago y Tiahuanaco pudo darse en la existencia del paleolago Ballivián (500 mil años atrás) y el retraimiento de la orilla a partir de la conformación del lago Minchin, Tauca y actual Titicaca. Es decir,tomando en cuenta la posición actual de Tiahuanaco, el nivel de aguas estuvo allí hace unos 500mil años. A partir de ese periodo, el nivel empezó a descender. Entre la transición de lago Minchin a Tauca, el nivel del agua estuvo a 15m sobre el nivel actual casi entre 10 mil años a 20 mil años atrás, y a 5-6Km de Tiahuanaco. A partir de 10.000 años atrás terminando la última glaciación y disminuyendo las lluvias el lago obtuvo el nivel actual. Entonces si es que hubo un puerto a orillas del lago en el sitio de Tiahuanaco, la única posibilidad fue en el momento en que el nivel del lago alcanzase al sitio y, según este estudio, esto fue hace 500 mil años atrás con el paleolago Ballivian (vector: condición espacial).

En el libro “El lago Titicaca, Síntesis del conocimiento Limnológico Actual” de ORSTOM (Instituto Francés de Investigación Científica para el Desarrollo) y HISBOL en 1991 se describen las siguientes conclusiones: hace 21.000 años el nivel del lago estaba a 15m encima del nivel actual. Hace 7.200 años el nivel del lago estaba muy bajo entre 10 y 45m debajo del nivel actual. Hace 2.000 años el nivel del lago subió a 10m por debajo del nivel actual y hace 1.000 años el nivel se estabiliza en el actual. Entonces reforzamos la  idea de que en los últimos 20.000 años el nivel del lago no pudo llegar a subir 40m, sino mas bien, después de ese periodo este nivel bajó hasta 40m por debajo del nivel actual (Sequía extrema alrededor del 5.000AC?).

¿que pasó con el clima en el lugar?. Sobre el clima en la  zona, según el libro mencionado, éste se mantuvo en los últimos 20.000 años en temperaturas oscilantes entre 1°C y 7°C con ambiente natural tipo Puna, es decir ningún escenario ambiental diferente a lo que vemos ahora en el lugar (Tercer Vector: Clima).

Hablemos de la Glaciación: Una glaciación es un periodo de tiempo en el planeta donde predominan las bajas temperaturas (a nivel de congelamiento). Los glaciales se caracterizan por climas más fríos y secos en gran parte de la tierra, así como por grandes masas de hielo que se extienden desde los polos por tierra y mar. Dentro de las edades glaciales (o al menos dentro de la última), hubieron periodos más templados y más severos. Los más fríos se denominan "periodos glaciales", y los más cálidos, "interglaciares".

Pues bien, la última glaciación terminó hace 12.000 años aproximadamente. Entonces es muy probable que el valle glaciar de Tiahuanaco hubiera estado cubierto con hielo (aprox. 500Km2) y la ciudad no podría haberse desarrollado ahí hasta que el glaciar se hubiese derretido, dando espacio para el asentamiento. Como para obtener un número: un reporte de Servicio Mundial de Control de Glaciares de la ONU informó en 1998 que el glaciar Chacaltaya (La Paz) ubicado a 5.300m de altura retrocedió a razón de 4,7m en promedio por año entre 1992 y 1994 después de 1995 el retroceso fue mucho mayor. Pero haciendo una extrapolación referencial pienso que es probable que el glaciar de Tiahuanaco tardó entre 4.000 y 4.500 años en retroceder desde la orilla del lago hasta la posición de la ciudad y otros 4.000 años para desaparecer. Entonces alrededor de 4.000AC el valle recién estaba desocupado para poder ser cultivado (vector espacial). Ref: FLUCTUATIONS OF GLACIERS 1990–1995 (Vol. VII) A contribution to the Global Environment Monitoring Service (GEMS) and the International Hydrological Programme (IHP) Prepared by the World Glacier Monitoring Service (WGMS), IAHS (ICSI) – UNEP – UNESCO 1998.

Luego de la expulsión del Jardín del Edén, nos las tuvimos que bancar cultivando nuestro propio alimento. El más antiguo registro encontrado acerca de agricultura y el inicio de la sedentarización es de casi 10.000 años atrás, coincidentemente a la finalización de la última glaciación. Una vez terminada la misma y debido a los cambios climáticos producidos y la modificación de hábitat de las manadas de caza, no hubo otra alternativa que dedicarse a sembrar y cultivar los alimentos con las consecuencias que ello conlleva: la Revolución Neolítica. De pronto en unos pocos miles de años luego de salir de las cuevas, como una verdadera explosión de conocimientos, surgió la agricultura, la domesticación de animales, el tejido, la cerámica, las herramientas, la rueda, las organizaciones sociales primitivas, la urbanización y el comienzo de las ciudades. Surgió el hombre moderno. Más o menos hace 5.000 años, después de la explosión neolítica en Mesopotamia, en la meseta andina apareció la agricultura y con ella las sociedades primitivas surgieron en la fría puna.

Si ponemos a Tiahuanaco en este escenario agrícola (5.000AC) entonces es más probable que ese sea el tiempo en que esa ciudad tuvo posibilidades de poder alimentar a mucha gente en el medio del valle glaciar del río Tiahuanaco (Vector: agricultura). Ref: Earlier areas for Beginning of agriculture in different continents. Source: J. Diamond, Guns, Germs, and Steel, Ch. 5, 1997.

Es conocido y sin discusión, que la cultura Aymara se asentó en la forma de señoríos en los alrededores del lago Titicaca en la misma área geográfica que la cultura Tiahuanaco. De hecho, muchas investigaciones relacionan a la primera como consecuencia de la caída de la segunda. Resulta que (coincidencia o no) en los últimos años resurgió en el país el concepto del Willkacuti o el Retorno del Sol, que en resumidas cuentas es la forma de anualizar los periodos agrícolas asociado al inicio de cada año andino a partir del solsticio de invierno. Según esta tradición, hoy estamos en el 5.527 del Willkacuti. Esto significa que, según esta tradición, esa cuenta se inició el 5.000AC, justo en las temporadas en que ya no había hielo en Tiahuanaco, la revolución neolítica en los andes estaba empezando o por empezar (Vector: organización social y creencias).

Hasta aquí toda esta elucubración establece que, debido a condiciones de espacio, clima y  disponibilidad de recursos, la ocupación del valle andino de Tiahuanaco pudo iniciarse alrededor del 4.500-5.000AC, y dado que las condiciones geográficas y climáticas así lo permitieron, alrededor del 3.500AC con la llegada de la agricultura, este lugar podía albergar una población importante. Antes de eso: cazadores y recolectores, todavía incapaces de labrar la piedra debido a sus ocupaciones de sobrevivencia.

Neolítico significa piedra nueva. En Mesopotamia, entre la aparición de la agricultura hasta la aparición de las ciudades con edificaciones de piedra labrada con un arte muy detallado transcurrieron casi 2.000 años. Es decir, siendo la capacidad intelectual muy similar en las diferentes comunidades humanas en el mundo, capacidad asociada primeramente a la sobrevivencia y establecimiento, y posteriormente al crecimiento, lo lógico es suponer un desarrollo intelectual y creativo también similar (bajo similares condiciones).

Luego, es posible que los cazadores recolectores del 5.000AC de Tiahuanaco (y sus alrededores) convertidos posteriormente en agricultores alrededor del 3.500AC hayan desarrollado la capacidad de labrar la piedra y construir con ella grandes ciudades con la habilidad que vemos ahora en Pumapunku y de construir una ciudad como la suponemos en las ruinas de Tiahuanaco alrededor del 1.500AC (Vector resultado desarrollo).

Oficialmente de acuerdo a estudios, investigaciones y hallazgos arqueológicos en el lugar, Tiahuanaco surgió en la meseta andina alrededor del 1.580AC a 1.000DC. Coincidimos.

Conclusión: La ciudad de Tiahuanaco fue probablemente construida por 1.500AC sobre la base de una cultura agrícola asentada al 3.500AC, luego de que el lago Titicaca disminuyó sus aguas y el glaciar que ocupaba el espacio del valle del rio Tiahuanaco se retrajo y dio el espacio suficiente a los pobladores que llegaron allá. Con el clima agreste y la necesidad de asegurar el sustento y defenderse del entorno, esta población de agricultores tardó casi 2.000 años en pasar de chozas rusticas y cultivo de cereales y tubérculos a tener una organización social que dominó una gran parte de Los Andes sobre la base de una ciudad de piedra de exquisita arquitectura: la Baalbek del Nuevo Mundo, un vector resultante de sentido positivo en dirección al Sol. 

Luego de sembrar la primera semilla hace 5.500 años atrás, cuyo resultado de desarrollo es la ciudad de Tiahuanaco y los bloques de piedra de Pumapunku, los huiracochas así como llegaron, así se perdieron en la noche de los tiempos, dando paso al desarrollo de nuevas culturas que llegaron a dominar Los Andes.

Bueno, el nivel de las aguas del lago Titicaca para ese tiempo llegó a estar alrededor de 15m por encima del nivel actual y es la transición entre el lago Tauca y el actual Titicaca. Por consiguiente, Tiahuanaco estaba a  10Km de distancia de la orilla aproximadamente. Conclusión final: las probabilidades de existencia del Puerto Tihuanaco son bajas o inexistentes. 

Entonces, qué son esas piedras grandes como losas en Pumapunku, si no fueron la base de un puerto?. .....continuará.....




Las ultimas dos fotos son de: http://www.pacal.de/pumapunku_es.html